Tema 34: La batalla de la fe.

Aunque las bendiciones en el reino de Dios son gracias a la gracia de Dios, estas se reciben por medio de la fe. Es por medio de la fe que tenemos entrada a la gracia de Dios (Romanos 5:2). La fe es un don de Dios que se recibe (Efesios 2:8) no se puede ganar, no se puede comprar, la fe es divina, es un regalo de Dios que no merecemos. La fe es de Dios y proviene de Dios y no puede ser producida por el hombre. El hombre puede creer pero no puede producir fe, sin embargo Dios da fe aquel que cree al evangelio, a aquel que cree a Su Palabra (Romanos 1:16).

Logos y Rema

La fe viene a nuestra vida cuando creemos la Palabra que Dios nos habla personalmente (Romanos 10:17). La Palabra de Dios que produce fe es la palabra griega “rema”. Logos es la Palabra de Dios escrita. La biblia contiene el logos de Dios. Por medio del logos podemos ser sabios en Cristo Jesús (2a Timoteo 3:15) pero por medio del rema recibimos la fe de Dios. El logos es una espada de doble filo, nos da discernimiento y separa el alma del espíritu, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12). El rema produce la fe que nos hace crecer espiritualmente y nos hace vencer al mundo, al diablo y a la carne.

Para recibir las bendiciones hay pelear la batalla de la fe

Las bendiciones de Dios se reciben por fe, y para obtenerlas será necesario pelear por ellas, por un lado, debido a que el maligno, el diablo, es el archi-enemigo de Dios y busca robar, matar y destruir y oponerse a todo aquel que busca amar a Dios y adorarle en espíritu y verdad.

Por otro lado, es necesario pelear la batalla de la fe porque las bendiciones de Dios se encuentran en el mundo espiritual (Efesios 1:3). Legalmente nos pertenecen en Cristo Jesús, pero estas bendiciones para trasladarlas del mundo espiritual al mundo material, se debe utilizar la fe, y es aquí en donde se pelea la batalla de la fe para poder recibir lo que Cristo Jesús ganó y compró con su muerte en la cruz del calvario gracias a la gracia, amor y misericordia de Dios.

Bendiciones en tiempo pasado

Podemos notar como la Palabra de Dios al hablar de muchas bendiciones que ya nos han sido dadas, habla en tiempo pasado porque estas ya nos fueron entregadas gracias al sacrificio de Jesucristo, y son reales en el mundo espiritual. Consideremos algunas de ellas:

1. Nos bendijo con toda bendición espiritual. Efesios 1:3.
2. Nos hizo aptos para participar de la herencia. Colosenses 1:12.
3. Nos libró de la potestad de las tinieblas. Colosenses 1:13.
4. Estando muertos nos dio vida juntamente con Cristo. Efesios 2:5.
5. Nos resucitó juntamente con Él. Efesios 2:6.
6. Nos hizo sentar con Cristo en los lugares celestiales. Efesios 2:6.
7. Por su herida fuimos sanados. 1a Pedro 2:24.
8. Nos dio todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad. 2a Pedro 1:3.
9. Nos redimió de la maldición de la ley. Gálatas. 3.13.

Herederos de las promesas

Por la gracia de Dios somos herederos de estas bendiciones (Tito 3:3), al ser de Cristo, somos linaje de Abraham y conforme a las promesas sus herederos (Gálatas 3:29), pero estas deben recibirse por medio de la fe (Gálatas 3:13-14).

La batalla de la fe es como la ley de la siembra y la cosecha, no debemos cansarnos de hacer el bien porque a su tiempo segaremos sino hubiésemos desmayado (Gálatas 6:9). Solo si permanecemos creyendo, orando, confesando su Palabra y sus promesas, sin apartarnos del camino de justicia y santidad, entonces ganaremos la batalla de la fe.

Practicar el pecado nos separa de Dios

Cuando el creyente se aparta del camino de justicia y deja de observar los mandamientos de Dios, cuando deja el camino de santidad, los pecados hacen separación entre Dios y el hombre y Dios no escucha sus oraciones (Isaías 59:1-2). La victoria en contra de nuestros enemigos, sean estos adversidades, aflicciones, dificultades y otros, esta íntimamente relacionada con vivir en obediencia a los mandamientos de Dios (Salmo 81:13-16). La obediencia a los mandamientos de Dios son el canal por medio del cual Dios nos envía el agua de sus bendiciones y favores.

La obediencia no nos hace merecedores de sus bendiciones

Es importante entender que la obediencia a sus mandamientos no nos hace merecedores de Su bendición, las bendiciones de Dios son gracias a la gracia de Dios y se obtienen por medio de la fe y no son por obras (Efesios 2:8-9), sin embargo la obediencia es el medio de Dios para que las bendiciones nos puedan alcanzar (Deuteronomio 28:1-2).

Como el canal o tubería que nos lleva el agua hacia nuestras casas. La tubería no nos hace merecedores de recibir el agua, sin embargo es el medio por donde el cual nos la envían. No podemos creer que merecemos las bendiciones de Dios por obedecer sus mandamientos, sin embargo, hay que entender que la obediencia a sus mandamientos es el canal que utiliza para prosperar nuestro camino y bendecirnos (Josué 1:8).

La batalla de la fe

¿Cómo peleamos la batalla de fe? Peleamos la batalla de la fe de la siguiente manera:

1. Permanecemos firmes en la fe sin movernos de la esperanza. Colosenses 1:23
2. Creemos y tenemos esperanza aún cuando en lo natural no haya esperanza. Romanos 4:18.
3. Vivimos en el Espíritu sin satisfacer los deseos de la carne. Romanos 8:1.
4. Oramos siempre y sin desmayar hasta recibir lo que hemos pedido. Lucas 18:1.
5. Nos mantenemos hablando la Palabra de Dios que creemos. 2a Corintios 4:13.
6. Fortalecemos nuestra fe dando gloria a Dios. Romanos 4:20.
7. Nos esforzamos para no apartarnos ni a izquierda ni derecha de sus mandamientos. Josué 1:7.
8. Caminamos en obediencia a todos sus mandamientos. Josue 1:8.
9. Vivimos bendiciendo al Señor en todo tiempo apartados de toda queja y murmuración (Salmo 34:1).
10. Nos apartamos de todo tipo pecado, amargura, murmuración, que nos separan de Dios y que evita que Dios escuche nuestras oraciones (Isaías 59:1-2).
11. Debemos mantenernos creyendo que recibiremos lo que hemos pedido. (Marcos 11:24).
12. Debemos deleitarnos en Él y el concederá las peticiones de nuestro corazón. (Salmo 37:4).

La fe vence si nos apartamos del pecado

La fe vence al mundo, a la carne y al diablo, si nos apartamos de todo pecado (1a Juan 5:1-5). No puede haber victoria ante nuestros enemigos, si practicamos el pecado y no abandonamos las obras de la carne. Es necesario apartarnos de todo pecado que el Espíritu Santo nos señale y como también obedecer todo mandamiento que nuestro Dios nos haya hablado o enseñado.

La fe camina de la mano con la obediencia a los mandamientos de Dios

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? . 1a Juan 5:1-5.

Bendito sea el nombre del Señor.

 

Para mayor información:

Rev. Raúl Aguilar:
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