Tema 26: Hechos Justicia de Dios

Tema 26.
Hechos Justicia de Dios.

Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 2ª Corintios 5:21

El hombre por causa del pecado que cometió Adán está muerto en delitos y pecados (Efesios 2:1-3) y ha heredado una naturaleza de pecado (Salmo 51:5). Estar muerto en delitos y pecados, se refiere a la condición del espíritu del hombre sin Cristo, en donde el espíritu, tiene la naturaleza de ira, posee la naturaleza del maligno, está muerto para Dios, vivo para el diablo, y se encuentra en el reino de las tinieblas. El espíritu del hombre, está muerto por cuanto no tiene la vida de Dios, por tanto está en armonía con los deseos del maligno viviendo para sí mismo y no para Dios, pues tiene su misma naturaleza de ira y rebeldía.

Cuando el Señor les dijo a los fariseos que eran hijos del diablo y los deseos del diablo querían cumplir, por cuanto lo querían matar, revela la verdad que anteriormente hemos explicado. Todo ser humano es criatura de Dios, pero no es hijo de Dios por cuanto no tiene el espíritu de Dios, sino del diablo. Para ser hijo de Dios, es necesario ser hecho por medio del Espíritu Santo. Llegar a ser hijo de Dios es una potestad o autoridad que Dios confiere a los que creen en el nombre de Su Hijo Jesucristo y le reciben como Su Señor y Salvador personal.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Juan 1:12-13.

Para poder llegar a ser hijos de Dios, es necesario nacer de nuevo y pasar por el proceso de justificación que nos habla nuestro verso inicial. Para ser hijos de Dios, es necesario que seamos hechos justos en nuestro espíritu, a esto se le llama el nuevo nacimiento. El nuevo nacimiento es el milagro que acontece cuando el Espíritu Santo entra en el espíritu del hombre y le imparte la naturaleza de Dios, la vida de Dios. De esta manera el espíritu del hombre resucita y pasa de muerte a vida por el poder del Espíritu Santo gracias a la gracia de Dios. El espíritu del hombre es separado del diablo, muere al diablo y queda vivo para Dios. El espíritu del hombre recibe la vida de Dios y así es como Cristo llega a nacer en cada creyente volviéndose Cristo en nosotros la esperanza de gloria.

El nuevo nacimiento hace posible que cada creyente reciba la naturaleza de Dios en su espíritu y que Cristo, nazca en cada uno de aquellos que creen en Él y se rinden a Él. Cuando el milagro del nuevo nacimiento acontece, el espíritu del hombre es trasladado del reino de las tinieblas al reino de la luz, al reino de Su amado Hijo. Este nuevo nacimiento lo hace posible la justificación por medio de Cristo Jesús.

La justificación que Pablo nos habla en 2ª de Corintios 5:21 tiene dos elementos muy importantes que necesitamos considerar:

1.Es Dios quien nos hace justos, es un milagro de creación. No puede ser obtenido por el hombre por sus propios méritos.
2.El precio de nuestra justificación fue que el Padre hizo pecado a Su Hijo.

El hombre no puede ser justo por sus propias obras. Debido a la herencia de pecado que se recibió de Adán, no existe hombre sobre la tierra que no haya pecado, y que no tenga un espíritu muerto dentro de él.

Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.
Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Romanos 3:10-12.

Nadie puede llegar a ser justo por sus propias obras, porque ninguna obra puede hacer que el espíritu muerto del hombre viva, y reciba la naturaleza de Dios. Llegar a ser justo delante de Dios, es un milagro creativo que solo Dios puede realizar por medio del Espíritu Santo, y a ese milagro de justificación se le llama el nuevo nacimiento.

Solo aquellos que hayan nacido de nuevo tendrán entrada al reino de Dios. No existe manera de salvarse sino es por medio del nuevo nacimiento, porque solo los nacidos de nuevo son hijos de Dios, porque en sus espíritus tienen la naturaleza de Dios que les fue impartida por el Espíritu Santo cuando nacieron de nuevo al creer en Jesucristo y recibirle en Su corazón como Su Señor y Salvador.

Somos contados justos delante de Dios gracias al nuevo nacimiento, porque en nuestros espíritus fuimos hechos justos al recibir la naturaleza de Dios, aunque delante de los hombres no lo seamos todavía. La justificación que produce el nuevo nacimiento se le llama justificación imputada, es por la gracia de Dios, por medio de la fe, que es un don de Dios, no es por obras, no puede ser ganada, comprada, merecida, es gracias al amor y misericordia de Dios y es concedida a aquellos que creen en el nombre del unigénito Hijo de Dios y entregan su vidas a Él.

Ahora bien, el precio que nuestro Señor Jesús pagó para que nosotros fuésemos hechos la justicia de Dios en Él, fue que el Padre lo hizo pecado por nosotros. ¿Qué significa que el padre hizo pecado a Cristo?

La biblia dice que Cristo no hizo pecado, sino que el Padre le hizo pecado. El padre cargó en Cristo el pecado de todos nosotros, Cristo fue hecho maldición por causa nuestra. El padre se apartó de Cristo por causa de nuestros pecados. Cristo no solo llevó nuestros pecados en su cuerpo en el madero, Él fue hecho maldición y fue separado de Dios para darnos vida. El Padre le hizo pecado cuando el cargó nuestros pecados en Él. Cristo Jesús literalmente perdió todo para salvarnos y hacernos justos.

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. 2ª Corintios 8:9.

Cristo Jesús no le temía a la muerte en la cruz, lo que el temía es la experiencia de ser separado de Dios por nuestros pecados, es decir, ser hecho pecado, ser hecho maldición por causa nuestra. Jesucristo percibió cuando el Espíritu Santo se alejó de Él y clamó: Dios mío, Dios mío, porqué me has desamparado. Sin embargo al morir en la cruz, entregó su espíritu al Padre y el Padre le vivificó.

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu. 1ª Pedro 3:18.

El precio de nuestra justificación, el precio para que naciéramos de nuevo fue extremadamente alto: Dios se hizo carne, el Verbo de Dios, Cristo, el unigénito del Padre se humilló asimismo tomando forma de siervo, llevó nuestras enfermedades, sufrió nuestros dolores; fue herido de Dios y abatido, herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, por su llaga fuimos nosotros curados, siendo rico se hizo pobre, el padre lo hizo pecado por nosotros, fue hecho maldición por nosotros, fue separado de Dios por nosotros, y todo esto para que todo aquel que en Él cree no se pierda más tenga vida eterna. ¡Bendito sea por siempre nuestro Señor Jesucristo que se entregó por nuestros pecados y fue resucitado para nuestra justificación!

Ante tal muestra de amor eterno, solo le queda a cada creyente agradecerle Su infinito amor, correspondiéndole de tal manera que nuestras vidas sean entregadas a Él para amarle, glorificarle, exaltarle y vivir para complacerle eternamente y para siempre.

¡¡¡Aleluya, bendito sea el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!!!

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