Tema 23: El Bautismo

Cuando Juan el Bautista bautizó en el río Jordán al Señor Jesús aproximadamente a los 30 años, después que sumergió al Señor y subieron del agua, el Espíritu Santo descendió en forma corporal como paloma y permaneció sobre Él. Los cielos fueron abiertos y se escuchó una voz que dijo: este es mi Hijo amado en el cual tengo complacencia.

Juan testificó la importancia del bautismo por inmersión del Señor Jesús, él dijo:

“Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios”

En el bautismo del Señor Jesús, Juan comprendió que Jesucristo era el Hijo de Dios. Hoy en día, el bautismo en agua, también es muy importante, porque es el acto público determinado por Dios para dar testimonio al mundo de que hemos creído en Cristo Jesús. De hecho, es el primer mandamiento que se debe guardar después de haber creído en Él. Jesús dijo:

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” Marcos 16:15-16

El bautismo en agua es la manifestación externa de la experiencia interna de salvación. Revela y testifica al mundo, de haber creído en la predicación del evangelio y declara y proclama, que Jesucristo es el Hijo de Dios, quien se dio a sí mismo para perdonar nuestros pecados y librarnos de este presente siglo malo conforme a la voluntad del Padre.

El bautismo en agua debe ser por inmersión, en donde la persona es completamente sumergida en agua como lo fue nuestro Señor Jesús. De hecho, la palabra griega para bautismo, es una transliteración y no una traducción. La palabra “bautizo”, se usaba para describir un barco que se había hundido o una prenda de ropa que se había sumergido en un tinte líquido para cambiarle el color. La palabra bautismo no significa rociar, sino sumergir. El bautismo bíblico no es rociar o derramar gotas de agua sobre la cabeza de una persona, sino sumergirla completamente en el agua.

El bautismo por inmersión es tipo de la sepultura del viejo hombre, Pablo dijo:

“¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva”. Ro. 6:3-4

Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo en la cruz, y el bautismo es la figura de Su sepultura. Es por ello que en el nuevo pacto, sí es posible vencer al pecado, porque por medio del nuevo nacimiento recibimos la naturaleza de Dios en nuestro espíritu y esta naturaleza no puede pecar porque lleva la simiente de Dios. Es por ello que después de nacer de nuevo es importante que el creyente aprenda a andar en el Espíritu y echar mano de la vida eterna que ha recibido para poder vencer el pecado y vivir en justicia, santidad y verdad.

Antes de llegar a Cristo el pecador en su espíritu, se encontraba muerto en delitos y pecados. El espíritu no regenerado del hombre caído estaba muerto para Dios pero vivo para el diablo. Tenía la naturaleza de Satanás, una naturaleza de ira, en donde el hombre vivía conforme a sus pensamientos, deseos y voluntad carnal. Pero al creer en Cristo Jesús y rendir su vida a Él, por la gracia de Dios, aun cuando su espíritu estaba muerto, Cristo Jesús le dio vida por medio del nuevo nacimiento. Cuando el Espíritu Santo engendra al pecador le imparte en su espíritu muerto, la vida de Dios, sucediendo dos milagros maravillosos: la muerte del viejo hombre y el nacimiento de una nueva criatura, que es Cristo en nosotros la esperanza de gloria.

Cuando un pecador se arrepiente, hay gozo en el cielo porque el milagro de Belén vuelve a suceder. Cristo Jesús vuelve a nacer, en la vida de aquel que cree en el evangelio y se rinde a Cristo. El nuevo nacimiento es la experiencia a la que se refiere la Palabra de Dios al decir: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2ª. Co. 5:17

¿Qué se necesita para que el pecador pueda nacer de nuevo, sea salvo y sea trasladado del reino de las tinieblas al reino de la luz?

1. Debe escuchar y creer la predicación del evangelio.
2. Debe creer que Jesucristo es el Hijo de Dios y que resucitó de los muertos.
3. Debe creer que no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos.
4. Debe confesar con su boca que Jesús es su Señor y Salvador
5. Debe invocar al Señor Jesús para ser salvo y recibirle en Su corazón.

Estas razones muestran que el bautismo de bebés se encuentra fuera de lugar. En primer lugar, es un bautismo por aspersión en lugar de inmersión como la Biblia lo enseña. En segundo lugar, un bebé no tiene la facultad de arrepentirse y decidir entregar su vida a Cristo. No puede creer en Su nombre y recibirle en su corazón, por tanto, no hay manera que el viejo hombre muera en él, por cuanto no puede renunciar al pecado y entregarse a Cristo.

En lo natural, la sepultura se hace cuando alguien muere. De la misma manera en lo espiritual. Si el viejo hombre sigue vivo en el bebé, no tiene sentido bautizarlo porque el viejo hombre no ha muerto, por tanto todavía no se puede sepultar, porque el viejo hombre sigue vivo, debido a que el bebé no tiene las facultades para creer y entregarse a Cristo y así experimentar el nuevo nacimiento, como también la muerte del viejo hombre. El nuevo nacimiento, no viene por la fe de los padres, sino por la fe que recibe el pecador, al creer este que Jesús es el Hijo de Dios.

El bautismo en agua por inmersión es el primer mandamiento que se debe guardar después de creer en Cristo. Cuando el Eunuco Etíope de Candace escuchó el mensaje de Felipe, pidió ser bautizado a lo que contestó Felipe “Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes”

En el día de Pentecostés, cuando Pedro y los 120 en el aposento alto fueron bautizados en el Espíritu Santo, comenzaron a hablar en otras lenguas. Después de todo esto, el apóstol Pedro, predicó un poderoso mensaje, en donde los Judíos que creyeron al evangelio y recibieron la Palabra de Dios se bautizaron, añadiéndose ese día a la iglesia como tres mil personas.

Esto nos muestra que el bautismo en agua debe llevarse a cabo después de creer en Jesucristo como el Hijo de Dios al recibir y creer la predicación del Evangelio.

El bautismo en agua, rompe las ataduras de nuestros enemigos en el pasado y nos separa de la vida pasada. Esto fue lo que ocurrió a Israel cuando faraón los perseguía cuando ellos salieron de Egipto, Dios sepultó a Faraón y a sus carros en el mar rojo, que es un tipo del bautismo en agua. El bautismo sepulta al viejo hombre para que podamos continuar nuestra caminata hacia la tierra prometida, el cumplimiento del propósito para nuestras vidas.

El bautismo no solo es el tipo de la sepultura del viejo hombre, sino también la resurrección del nuevo hombre, para que podamos andar en novedad de vida, viviendo conforme a la voluntad de Dios con la ayuda de la gracia de Dios y el poder del Espíritu Santo. Ahora bien, El bautismo no debe verse como un requisito para ser salvo, sino como un mandamiento a obedecer, porque el ladrón en la cruz, que creyó en Jesús, no se bautizó y sin embargo el Señor le dijo que estaría con Él en el paraíso.

El evangelio de nuestro Señor Jesucristo nos permite recibir el perdón de pecados, pero debemos entender que el propósito de la muerte de Cristo es que vivamos para Él.

“…y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ello” 2ª. Co. 5:15

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