Tema 16: Las 4 Peticiones al Señor.

Dios mostró su amor para con la humanidad, porque siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros. Dios amó al mundo y envió Su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él cree, no se pierda más tenga vida eterna. El justo murió por los injustos para llevarnos a Dios, y aunque murió en la carne, fue vivificado en Espíritu y resucitó al tercer día.

La salvación no se puede ganar, no se puede comprar, ya que no es por obras, para que nadie se gloríe. La salvación se obtiene por medio de la fe, que es un don de Dios dado por gracia, a aquel que cree e invoca el nombre de Cristo. El hombre no merece ser salvo, ya que la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Jesucristo es el único camino al Padre, y no hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos, solamente por el nombre de Jesús. Jesús, es el único digno en el cielo, en la Tierra y debajo de la Tierra, que gracias a Su sangre derramada podemos ser hechos hijos de Dios y así ser parte de la familia de Dios.

Uno de los ladrones que fue crucificado juntamente con Cristo, le injurió y no invocó su nombre para ser salvo. Le exigió que lo salvara, y no se humilló delante del Señor. Aunque la salvación está disponible para todos los hombres, no todos responden a Su sacrificio en la cruz, no todos creen en Cristo e invocan Su nombre para recibir el perdón de pecados y la salvación que Dios otorga gracias a Su gracia y amor.

Ser pecador no es impedimento para ser salvo, porque Cristo Jesús murió por los pecadores, y gracias a Su sacrificio, por medio de Su sangre derramada, la gracia de Dios tiene el poder para perdonar pecados, liberar de cualquier atadura, podrir todo yugo y de transformar a un pecador en Su hijo, conformado a Su imagen y semejanza.

Ahora, queremos presentar las 4 peticiones que se deben hacer al Señor para invocar su nombre, y así pedir por nuestra salvación y ser librados de la condenación eterna:

Primera Petición: Señor Jesús perdóname, reconozco que soy pecador, te he fallado, he pecado contra ti y contra otros.

Todos hemos pecado y por haber pecado estamos separados de la gloria de Dios. No hay justo ni aún uno, todo ser humano está bajo pecado, no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Verdaderamente, todos hemos pecado, ya sea con acciones, pensamientos, intenciones, o palabras. Todos hemos hecho nuestra voluntad en lugar de vivir para hacer Su voluntad. Todos en algún momento hemos quebrantado uno o más de Sus mandamientos, todos somos culpables de haber pecado.

Segunda Petición: Señor te pido que me salves y me libres de la condenación eterna.

No solo basta reconocer que somos pecadores, hay que pedir a Jesús que nos salve de la condenación eterna, que está preparada para todos aquellos que no conocieron a Dios, ni obedecieron al evangelio de nuestro Señor Jesús. No solo es necesario saber la historia de su muerte y resurrección, debemos creer e invocar su nombre para ser salvos.

Con el corazón se cree para justicia pero con la boca se confiesa para salvación. Es necesario invocar con nuestra boca el nombre del Señor y pedirle que nos salve.

Tercera Petición: Señor Jesús te pido que entres a mi corazón y vengas a vivir en mí como el Señor de mi vida.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. El Señor Jesús está a la puerta de nuestros corazones y Él quiere entrar y morar en nosotros. Él está a la puerta, si alguno oye Su voz y abriere la puerta, Él entrará y cenará con Él.

Es necesario invitar personalmente a Jesús a entrar en el corazón y recibirle como nuestro Señor y Salvador personal. Somos llamados a tener una relación personal en donde aprendamos a amarle y a escuchar Su voz.

Cuarta Petición: Señor ayúdame a no ofenderte. Ayúdame a no pecar contra ti y a no pecar contra otros. Enséñame a vivir para amarte a Ti y a mi prójimo.

Aprender a vivir, es aprender a amar. El amor no hace mal a otros, ni a Dios, ni a nadie. El cristianismo se resume en amar a Dios y al prójimo. Jesús descendió del cielo para enseñarnos a amar a Dios y a los demás. Él nos dio el ejemplo, nuestra parte es aprender amar como Él amó, y vivir como Él vivió. El mismo dijo: He aquí les envío como el Padre me envió a mí.

Aquellos que se humillen serán exaltados, y Dios quiere que aprendamos a humillarnos en oración e invocar Su Nombre para poder ser salvos y recibir los beneficios del sacrificio de Cristo Jesús.

Si tú quieres humillarte e invocar Su nombre por medio de la oración, haz estas 4 peticiones en voz alta:

1. Señor Jesús perdóname reconozco que soy pecador, te he fallado, he pecado contra ti, te he ofendido a ti y a muchos.
2. Señor te pido que me salves y me libres de la condenación eterna.
3. Señor te pido que entres a mi corazón y vengas a vivir en mí como mi Señor y Salvador personal.
4. Señor ayúdame a no ofenderte ni a Ti, ni a los demás. Ayúdame a no pecar ni contra Ti, ni contra otros. Enséñame a vivir para amarte a Ti y a mi prójimo.

Después de estas 4 peticiones, tomemos tiempo para darle gracias:

1. Gracias Señor por morir por mí.
2. Gracias por perdonar mis pecados.
3. Gracias por salvarme de la condenación.
4. Gracias por venir a vivir a mi corazón.
5. Y gracias por amarme.

Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
1 Juan 5:11-13

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Juan 3:16-21

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Efesios2:8-10

Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
Romanos 10:8-13

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