Tema # 15: 100 Razones por las cuales murió Cristo Jesús

Son Incontables los beneficios y bendiciones que nuestro amado Señor Jesucristo nos heredó mediante Su sublime sacrificio en la cruz del Calvario, todo lo que somos y lo que hemos recibido está intrínsecamente vinculado a Su sacrificio de amor. Sin embargo podemos encontrar muchas escrituras que nos hablan en forma general, de algunas de las razones por las cuales Él murió por nosotros, presentamos cien de ellas. 

1. Para tener paz con Dios.

Romanos 5:1

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”

Nuestro Señor Jesucristo murió para que podamos tener paz con Dios. Cuando recibimos el perdón por nuestros pecados recibimos la paz con Dios, pero cuando llegamos a confiar en Él, recibimos la paz de Dios (Fil. 4:7).

Para poder permanecer en paz con Dios es necesario pedir perdón por cada pecado que Él nos señale por medio del Espíritu Santo. Después del nuevo nacimiento; cuando Dios en Su paciencia perdona y pasa por alto nuestros pecados pasados (Ro. 3:25), el Espíritu Santo continuará justificándonos y nos mostrará renglón por renglón las áreas de nuestra vida que deben ser corregidas.

Si pedimos perdón por los pecados que el Espíritu Santo nos muestre y permitimos que Su gracia nos ayude a dejar todo aquello que es contrario a la voluntad de Dios, permaneceremos en paz con Dios, de lo contrario sentiremos en nuestro Espíritu Su intranquilidad santa.

2. Para tener entrada a la gracia de Dios.

Juan 1:17

“Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”.

La gracia de Dios no es tolerancia al pecado, la gracia de Dios tiene dos significados principales: favor divino y capacitación divina. La misericordia evita que recibamos lo que merecemos, pero la gracia de Dios como Su favor divino, permite que recibamos lo que no merecemos.

Por Su favor divino somos salvos, no por merecerlo, pero también por Su capacitación divina podemos vencer el pecado y hacer las cosas que son agradables delante de Él por medio de nuestro Señor Jesucristo (He. 13:21).

3. Para salvarnos por gracia por medio de la fe.

Efesios 2:8-9

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.

La gracia se recibe por medio de la fe, la cual es un don divino, el hombre puede creer pero no puede tener fe. La fe es divina y proviene de Dios, pero es dada a aquel que cree en Su Palabra. La salvación no se puede ganar o comprar por ningún medio. No podemos ser salvos por obras porque éstas no pueden borrar nuestros pecados, solo la sangre de nuestro Señor Jesucristo.

Nadie merece ser salvo, todos merecemos la muerte pero aquellos que creen a la Palabra de Dios y en humildad claman por ayuda a nuestro Dios, ellos recibirán la fe que necesitan para poder ser salvos. Los demonios creen en Dios pero no son salvos, a ellos Dios no les ha concedido fe. La fe es el poder del evangelio que Dios da a todo aquel que cree en Él (Ro. 1:17).

4. Para librarnos del presente siglo malo.

Gálatas 1:4

“El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre”

Es la voluntad de Dios librarnos de este siglo, solo la sangre de Cristo nos puede librar de la potestad de las tinieblas y trasladarnos al reino de Su amado Hijo. Solo Su gracia nos puede librar de este mundo y su sistema para poder vivir haciendo Su voluntad y vivir para agradarle y complacerle.

5. Para santificarnos por completo.

1 Tesalonicenses 5:23

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

La santificación es triple: espíritu (nuestra naturaleza), alma (nuestra inteligencia, sensibilidad y voluntad) y cuerpo (nuestro depósito). El propósito final de Dios no es perdonar nuestros pecados sino presentarnos irreprensibles delante de Él, sin mancha. Él nos salvó para presentarnos sin defecto delante de Su presencia.

6. Para guardarnos sin caída y presentarnos sin mancha delante de Él.

Judas 1:24

“Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”

La gracia de Dios no solo perdona nuestros pecados, también nos da el poder para no pecar. Dios tiene todo el poder para guardarnos sin pecar y presentarnos sin mancha delante de Su gloria con gran alegría. Aquellos que no se apartan de pecar, todavía no han conocido la verdadera gracia de Dios (1P. 5:12).

7. Para hacernos santos y sin mancha delante de Él.

Efesios 1:4

“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”

El poder de Su gracia comienza con el perdón de pecados, pero Su proceso de redención continua por medio del crecimiento espiritual hasta llevarnos a madurez; en donde llegamos a ser santos y sin mancha habiendo sido transformados en todo nuestro ser.

8. Para hacernos su Esposa.

Apocalipsis 19:7

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”.

Aquellos que reciban el perdón de pecados por medio de Jesucristo serán salvos; pero aquellos que alcancen la madurez espiritual, y que por la gracia de Dios se les permita hacer las obras de justicia requeridas, son los que llegarán a ser la Esposa del Cordero. Ser la esposa del Cordero es una posición de honor que es otorgada a aquellos que califican. El perdón de pecados viene por recibir la fe para ser salvos; pero llegar a ser la esposa del Cordero viene como resultado de recibir la fe para dejar todo pecado y ser obediente a todos los mandamientos de Dios. Aquellos que sean niños en Cristo, bebés espirituales, no podrán ser la Esposa del Cordero.

9. Para capacitarnos para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

2 Tesalonicenses 2:13-14

“Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

El hombre fue destituido de la gloria de Dios por el pecado (Ro. 3:23); ahora, una vez instituido nuevamente en la gloria, debe alcanzar, por la gracia de Dios, la gloria de nuestro Señor Jesucristo, y esto nos habla de carácter, de estatura espiritual, nos habla de alcanzar Su naturaleza y desarrollar el fruto del Espíritu Santo en nuestra vida.

10. Para que podamos ser perfectos como nuestro Padre.

Mateo 5:48

“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.
Nuestro llamado es el mismo llamado que Dios le hizo a nuestro Padre en la fe Abraham.

Es la voluntad de Dios que andemos delante del Señor siendo perfectos (Gn. 17:1). Debemos ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto.
Llegamos a Cristo imperfectos, muertos en delitos y pecados (Ef. 2:1), pero por Su gracia por medio de la fe, seremos perfeccionados para alcanzar Su imagen y semejanza (Gn. 1:26), y la plenitud de Su naturaleza (2 P. 1:4). Dios quiere terminar la obra que ha comenzado en nosotros y llevarnos a perfección (Fil. 1:6).

11. Para hacernos santos como Él es santo.

1Pedro 1:16

“porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.

Como somos Sus hijos, Él quiere que seamos santos como Él es santo. Dios no solo quiere darnos Su perdón, Él también quiere darnos Su santidad, es por ello que seremos disciplinados por Él, para hacernos partícipes de Su santidad (He. 12:10).

12. Para conformarnos a la imagen del Hijo de Dios.

Romanos 8:29

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”.

El plan de Dios para aquellos que escuchan Su voz y le siguen; es que hemos sido predestinados para ser conformados a la imagen de Jesucristo. Dios no predestina a unos para condenación y a otros para salvación. Para aquellos que rinden sus vidas al señorío de Jesucristo, y no solo creen en Él intelectualmente, Dios ha predestinado el proceso para que alcancen la madurez espiritual y lleguen a ser conformados a la imagen del Hijo de Dios.

Dios nos da a elegir el destino, Dios pone delante de nosotros el camino de la vida y de la muerte, el camino de la bendición o la maldición y para que escojamos medio del libre albedrío (Dt. 30:19). Lo que no es elegible es el proceso de transformación que Dios utilizará para llevarnos a la gloria. Las aflicciones, adversidades, y dificultades que nos forman son elegidas por Dios. El hombre no puede escoger Su cruz, puede escoger tomarla o no, pero es Dios quien diseña nuestra cruz. La parte del hombre es tomarla, la parte del hombre es negarse a sí mismo cada día tomar su propia cruz y seguir a Cristo (Mt. 16:24).

13. Para hacernos parte de Su iglesia gloriosa sin mancha ni arruga.

Efesios 5:27

“A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”.

Los cristianos que serán la iglesia gloriosa son aquellos que permitieron que el Espíritu Santo quitara de sus vidas toda mancha y arruga, que representa el pecado y la inmadurez espiritual. Los cristianos que serán la esposa del Cordero son aquellos que dejaron todo pecado y toda inmadurez y llegaron a ser como Él, santos y sin mancha, llegaron a ser el producto terminado de Dios.

14. Para capacitarnos para alcanzar al monte de Sion Espiritual.

Hebreos 12:22

“Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles”

El monte de Sion representa alcanzar la gloria de Dios y ser la morada de Dios, Su habitación (Sal. 132:13-14). Alcanzar el monte de Sion espiritual es sinónimo de alcanzar la gloria de Dios, la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo (Ef. 4:13). El monte de Sion es el lugar más exaltado en el cielo (Ap. 14:1-5) y será el más exaltado en la Tierra cuando el Señor Jesucristo reine sobre todas las naciones (Is. 2:3).

15. Para hacernos parte de la congregación de los primogénitos.

Hebreos 12:23

“A la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos”

La congregación de los primogénitos está formada por todos aquellos creyentes santos que alcanzaron la madurez espiritual. Ellos dejaron de ser niños espirituales, dejaron de ser jóvenes espirituales y llegaron a la madurez espiritual, ellos llegaron a ser padres espirituales. Fueron llamados, escogidos y fieles por ello calificaron para andar con el Cordero de Dios (Ap. 17:14), ellos son los que llegan a ser la Esposa del Cordero.

16. Para llamarnos a alcanzar una misma esperanza.

Efesios 4:4

“Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación”

Así como Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1Ti. 2:4), así también mediante su sacrificio, todos hemos sido llamados a una misma esperanza de la vocación celestial. Es el deseo de Dios que todos los que creen en Él lleguen a ser uno con Él, como el Padre y el Hijo son uno, perfectos en unidad, que todos lleguemos a ser uno (Jn. 17:20-23).

Aquellos que alcancen el monte de Sion espiritual son los que llegarán a ser uno con Él y por ello tienen el nombre del Padre y del Hijo en sus frentes, ellos llegarán a ser perfectos, santos, y sin mancha delante de Dios (Ap. 14:1-5).

17. Para que podamos alcanzar el Supremo Llamamiento.

Filipenses 3:13-14

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”

El supremo llamamiento no es ser salvo, el supremo llamamiento es ganar a Cristo (Fil. 3:8); es ser conformados a la imagen del Hijo de Dios (Ro. 8:28); es llegar a ser reyes y sacerdotes para reinar con Cristo por la eternidad (Ap. 5:10); es llegar a ser la iglesia gloriosa sin mancha ni arruga (Ef. 5:27); es ser la esposa el Cordero que se ha preparado (Ap. 19:7).

18. Para sentarnos en el trono con Jesús.

Apocalipsis 3:21

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”

Aquellos que venzan al mundo, a la carne y al diablo como lo hizo nuestro Señor Jesús. se sentarán para reinar sobre las naciones con Él (Ap. 2:26-27).

19. Para trasladarnos del reino de las tinieblas al reino de la luz.

Colosenses 1:13

“El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”

Por medio el nuevo nacimiento somos trasladados del reino de las tinieblas al reino del amado Hijo de Dios. Gracias al nuevo nacimiento podemos entrar y ver el reino de Dios (Jn. 3:3,5). Estábamos muertos en delitos y pecados pero al ser salvos por medio del nuevo nacimiento recibimos vida y por Su gracia podemos continuar creciendo espiritualmente para poder recibir la vida abundante de Dios que es Su naturaleza y plenitud.

20. Para convertirnos de las tinieblas a la luz.

Hechos 26:18

“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”

El evangelio de nuestro Señor Jesús no es solamente creer en Cristo, es necesario dejar de caminar en las tinieblas del pecado para caminar en la luz de la obediencia a la Palabra de Dios.

21. Para convertirnos de la potestad de Satanás a la de Dios.

Hechos 26:18

“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.

Además de creer en Jesucristo es necesario vivir bajo Su señorío, dejar de vivir bajo la autoridad e influencia satánica y pasar a ser dirigido por el Espíritu Santo y vivir bajo la autoridad divina en sumisión y obediencia a la Palabra de Dios.

22. Para recibir por la fe, perdón de pecados.

Hechos 26:18

“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”

El perdón de pecados se recibe por medio de la fe, es decir; el hombre no puede recibir perdón a menos que Dios le dé la fe para ser perdonado. La fe es un don divino que Dios da a aquel que cree a Su Palabra y teme a Su nombre. Los demonios creen en Dios pero no viven bajo el señorío de Dios.

23. Para recibir herencia entre los santificados.

Hechos 26:18

“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”

La herencia para los santos es doble: Cristo es nuestra herencia, y también las naciones. Ganar a Cristo es diferente a ser salvo. Ganamos a Cristo cuando Su carácter es formado en nosotros y alcanzamos el premio del supremo llamamiento que es Cristo en nosotros la esperanza de gloria. Cuando alguien alcanza la madurez espiritual y es conformado a la imagen del Hijo de Dios en su vida, y es hallado en Cristo no por su propia justicia sino por la fe, entonces ha ganado a Cristo. Ganamos a Cristo cuando alcanzamos la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo.

También nuestra herencia está formada por todas aquellas personas que llevamos al reino y les ayudamos a crecer espiritualmente para alcanzar el premio del supremo llamamiento de Dios. Nuestro trabajo no debe ser solamente predicar el evangelio para que las personas sean salvas; así como Pablo, debemos luchar y trabajar para que todo hombre sea presentado perfecto en Cristo Jesús.

24. Para heredar todas las cosas.

Apocalipsis 21:7

“El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo”
Los vencedores son aquellos que heredarán todas las cosas. La salvación es el inicio de la carrera, el evangelio de nuestro Señor Jesucristo nos quiere preparar para vencer al mundo, al diablo y a nuestra carne. Aquel que viva para hacer la voluntad de Dios y sea fiel a todo lo que Dios le mandó heredará todas las cosas.

25. Para permitirnos ganar a Cristo.

Filipenses 3:8

“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”

Para ganar a Cristo no solo es necesario creer en Él, hay que dejarlo todo por Él. Aquellos que crean en Cristo y se arrepientan de sus pecados serán salvos; pero aquellos que dejen todo por Cristo como Abraham, ellos ganarán a Cristo, Cristo Jesús será su galardón.

26. Para concedernos conocerle.

Filipenses 3:10

“A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”

Somos salvos para conocerle, esta es la manera de ser transformados a Su imagen y semejanza, por medio del conocimiento que adquiramos de Él. Seremos conformados a Su imagen en la medida que le conozcamos. La naturaleza de Dios que se nos sea revelada, será la naturaleza de Dios que se nos será impartida. Aquellos que aman, aman porque han conocido a Dios, que es amor.

27. Para que podamos experimentar el poder de resurrección.

Filipenses 3:10

“A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”

Cuando morimos a nuestro ego, a nuestra voluntad, experimentaremos el poder de Su resurrección y podremos disfrutar la vida resucitada de Cristo en nosotros. El poder de resurrección levantará nuestros cuerpos sin corrupción, pero este poder también está disponible no solo para vivificar nuestro cuerpo sino también nuestra alma.

28. Para hacernos partícipes de Sus padecimientos.

Filipenses 3:10

“a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”

Gracias a la muerte de Cristo, ahora Su iglesia somos Su cuerpo (Ef. 1:23); y como cuerpo de Cristo al igual que Él padeció por nuestros pecados, así nosotros padeceremos aflicciones, adversidades y tribulaciones a fin de cumplir el propósito de Dios en nuestra vida y en la vida de otros.

29. Para hacernos semejantes a Él en Su muerte.

Filipenses 3:10

“A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”

Todos somos llamados a morir en la cruz con Cristo Jesús, es por ello que tomamos nuestra cruz cada día y le seguimos. Nuestra meta es ser crucificados con Cristo de manera espiritual para que ya no vivamos nosotros sino Cristo en nosotros. Es la vida crucificada la que tiene poder sobre el pecado, los creyentes que han sido crucificados son los que reciben el poder para vencer a sus enemigos y conquistar la herencia que Dios ha determinado para sus vidas.

30. Para calificarnos para resucitar en la primera resurrección.

Apocalipsis 20:6

“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”

La primera resurrección es para los vencedores, es para aquellos que alcanzaron la madurez espiritual y fueron hechos reyes y sacerdotes, estos reinarán con Cristo mil años. Todos aquellos que no maduraron espiritualmente serán salvos, pero resucitarán hasta después del milenio, en la segunda resurrección. La primera resurrección que es llamada la mejor resurrección es para aquellos que padecieron juntamente con Cristo, y juntamente con Cristo serán glorificados y reinarán con Él como vencedores.

31. Para hacernos justos.

2 Corintios 5:21

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”

Por medio del nuevo nacimiento, gracias a que Jesucristo se hizo pecado por nosotros, somos hechos justos delante de Dios; nuestro espíritu que estaba muerto en delitos y pecados, al recibir el Espíritu Santo, recibió la vida de Dios y la justicia de Dios se nos fue imputada, concediéndonos ser participantes de la naturaleza de Dios. Nuestro espíritu que estaba muerto para Dios recibe ahora la vida de Dios, recibe la justicia de Dios y por ello somos contados justos delante de Su presencia.

Para poder ser justos en nuestros espíritus tuvimos que experimentar el nuevo nacimiento, que es la experiencia que tuvimos cuando Dios nos envió Su arrepentimiento y fuimos engendrados por Él, por medio del Espíritu Santo.

32. Para redimirnos de la maldición de la ley.

Gálatas 3:13

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”

La maldición por causa del pecado es triple: la muerte de nuestro espíritu; la confusión de nuestra alma, que incluye angustias y todo tipo de problemas emocionales; y la corrupción de nuestro cuerpo que conlleva enfermedades y finalmente la muerte física.

Al ser redimidos de la maldición de la ley en nuestro espíritu, podemos nacer de nuevo, recibir Su naturaleza y poder perfeccionar nuestros espíritus hasta alcanzar la madurez de Cristo Jesús. En nuestra alma podemos ser renovados y experimentar Su buena voluntad, agradable y perfecta experimentando la paz, el gozo y la sanidad total de nuestra alma librándonos de todo tipo de angustia. En nuestro cuerpo también seremos redimidos cuando en la resurrección recibamos un cuerpo glorificado libre de toda corrupción.

33. Para que la bendición de Abraham nos alcanzase.

Gálatas 3:14

“Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”

Gracias a Cristo Jesús somos simiente de Abraham y conforme a la promesa los herederos (Gá. 3:29); por tanto, las promesas de heredar nuestra tierra prometida espiritual, y alcanzar el monte de Sion espiritual es para nosotros, como también llegar a ser reyes y sacerdotes, porque estas promesas fueron hechas a Abraham (Gn.17:6,8).

34. Para que no vivamos para nosotros mismos.

2 Corintios 5:15

“ y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”

Así como Cristo Jesús no vino para hacer Su propia voluntad; de igual manera, nosotros hemos sido salvos por la muerte de Cristo para hacer Su voluntad y no la nuestra, para vivir para aquel que murió y resucitó por nosotros.

35. Para que vivamos para Cristo.

Filipenses 1:21

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”.

El propósito y realización de nuestra vida la encontraremos al vivir para Cristo Jesús, porque Él es la vida. En la medida que vivimos para amarle y complacerle, en esa medida encontramos la plenitud de gozo y el deleite en Dios, porque en Su presencia hay plenitud de gozo.

36. Para hacernos herederos de la promesa hecha a Abraham.

Gálatas 3:29

“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”

Abraham, el Padre de la fe, fue el camino que Dios utilizó para bendecirnos en Cristo Jesús. Cristo Jesús es la simiente de Abraham, en quien todas las familias de la tierra serán bendecidas. Cristo Jesús por Su gracia, a través de la fe, nos hace hijos de Abraham; y ahora por Su misericordia también somos participantes de Sus promesas y bendiciones, al hacernos parte de la familia en la fe.

37. Para que lleguemos a ser uno con el Padre.

Juan 17:20-21

“Más no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”.

Esta es la meta de todo creyente, este es el propósito de Dios para toda Su iglesia, llegar a ser uno con Él. Llegaremos a ser uno con Él cuando seamos conformados a la imagen del Hijo de Dios y alcancemos la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo, entonces seremos uno con el Padre y con el Hijo.

38. Para que podamos glorificarle en cuerpo y Espíritu.

1 Corintios 6:20

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

No nos pertenecemos. Por la sangre de Cristo hemos sido comprados por precio para ser libres del pecado, pero ahora es necesario glorificar al Padre con nuestro espíritu y con nuestro cuerpo; los cuales le pertenecen por haber pagado tan alto precio con el sacrificio de Su unigénito Hijo.

39. Para ser templos de Dios.

1 Corintios 3:16

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

Hoy en la gracia tenemos el privilegio de ser hechos hijos de Dios, y nos volvemos templos del Espíritu Santo al nacer de nuevo, por haber sido engendrados por el Espíritu Santo. Ahora el Espíritu Santo esta en nosotros para guiarnos a toda verdad, y para que podamos llegar a ser moradas de la plenitud de Dios (Ef. 3:19).

40. Para que podamos nacer de nuevo.

Juan 3:3

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.

Solo la sangre de Cristo pura, santa y perfecta, tiene el poder de hacernos nacer de nuevo. Ninguna buena obra tiene el poder de cambiar la naturaleza de ira de un pecador, solo la sangre de Cristo puede hacerlo. Nuestros pecados solo pueden ser lavados y limpiados por medio de la sangre de Cristo. Es por medio del nuevo nacimiento que entramos y vemos el reino de Dios. Aquel que está muerto en sus delitos y pecados, todavía permanece en el reino de las tinieblas, y solo puede ser trasladado al reino de Jesucristo, por el poder del Espíritu Santo, por medio del nuevo nacimiento.

41. Para hacernos nuevas criaturas.

2 Corintios 5:17
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Por la gracia de Dios, al nacer de nuevo, Cristo Jesús nace en nosotros y Él se vuelve nuestra esperanza de gloria. Cristo Jesús es la nueva criatura que nace en todo recién convertido que ha sido engendrando por el Espíritu Santo. Cada uno de aquellos que creen al evangelio, se vuelven pesebres donde el Hijo de Dios nace para hacerles parte de la familia de Dios.

42. Pasa llevarnos a Dios.

1Pedro 3:18

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
El hombre fue separado de Dios por causa del pecado, pero gracias al sacrificio de Cristo Jesús podemos ser hechos hijos de Dios, y somos adoptados en la familia de Dios nuestro amado Padre celestial.

43. Para que padezcamos por Él.

Filipenses 1:29

“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”,

Cristo Jesús es nuestro ejemplo, Él no solo es nuestro Salvador y Señor, también en nuestra meta y propósito a alcanzar. Por ello, al ser conformados a Su imagen y semejanza, también padeceremos siguiendo Su ejemplo y Sus pisadas. El evangelio de nuestro Señor Jesucristo no solo es creer en Cristo Jesús, sino también padecer por Él; tanto para poder alcanzar el propósito de Dios para nuestras vidas, como también para llevar a muchos hijos a la gloria, tal como lo hizo nuestro Señor.

44. Para que seamos transformados de gloria en gloria.

2 Corintios 3:18

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

El propósito de Dios para todo creyente es que alcance la gloria de nuestro Señor Jesucristo, por medio del Espíritu Santo seremos transformados de gloria en gloría hasta alcanzar la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo. Iremos de gloria en gloria hasta ver a Dios en Sion (Sal. 84:7).

45. Para hacernos reyes y sacerdotes.

Apocalipsis 5:10

“…. y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
Dios está preparando a aquellos que han de ser los reyes y sacerdotes que reinarán con Jesucristo en las naciones durante el reino milenial y por la eternidad. Aquellos que venzan al mundo, al diablo y a la carne como nuestro Señor Jesús, recibirán autoridad para reinar sobre las naciones.

46. Para introducirnos en el monte de Su heredad.

Éxodo 15:17
“Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado”.

El propósito de Dios para Su pueblo es llevarnos al monte de Su heredad, Sion, para habitar en medio de Su pueblo. El propósito de Dios para cada creyente es transformarlo para que pueda habitar con nuestro Dios en el monte de Sion y llegar a ser una morada o templo para Él. Dios quiere que lleguemos a morar con Él en el lugar santísimo en donde habita la presencia de Dios.

47. Para dar buenas nuevas a los pobres.

Lucas 4:18

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”;

El Evangelio de nuestro Señor Jesús es para los necesitados, así como los sanos no tienen necesidad de médico, el Señor Jesús no vino a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento, el vino a predicar el evangelio no a hombres ricos y pudientes, sino a pobres y necesitados, el escogió a lo vil del mundo, a lo menospreciado; a lo que no es, para deshacer lo que es (1 Co. 1:28).

48. Para sanar a los quebrantados de corazón.

Lucas 4:18

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”;

Nuestro Señor tiene el poder de sanar nuestra alma de cualquier herida hecha por ofensas o por cualquier causa, Él puede librarnos de cualquier sentimiento nocivo y de cualquier actitud incorrecta. El nuevo pacto nos ofrece un nuevo corazón, libre de ataduras y conflictos.

49. Para dar pregonar a los cautivos libertad.

Lucas 4:18

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;

Por la gracia de Dios, y gracias a la sangre de Cristo, podemos ser libres de toda atadura y de toda adicción. Dios tiene el poder de liberarnos de cualquier tipo de esclavitud, para que podamos servirle y glorificarle. Todo yugo en nuestra vida puede ser podrido por causa de la unción de Dios.

50. Para dar vista a los ciegos.

Lucas 4:18

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”;

Dios quiere abrir nuestros ojos espirituales para que podamos ver sus planes y propósitos eternos. Aunque el Señor también tiene el poder de abrir los ojos de los cielos naturales, hay más ciegos naturales, que espirituales. El hombre sin Cristo está ciego a las verdades eternas; y mucho pueblo de Dios hoy en día desconoce muchos misterios de Dios, como el misterio escondido y el misterio de la piedad.

51. Para poner en libertad a los oprimidos.

Lucas 4:18

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”;

El Señor quiere que seamos libres de toda opresión y experimentemos Su paz. Jesús hace el llamado a todos los trabajados y cansados, para hacerlos descansar. Él es el reposo que nuestra alma necesita.

52. Para predicar el año agradable del Señor.

Lucas 4:19

“A predicar el año agradable del Señor”.

Estamos en la época maravillosa de la gracia en donde Dios quiere revelar su favor y bendición, es tiempo de misericordia y bondad. Sin embargo, se acerca el día del juicio, el día de la venganza de nuestro Dios, en donde Él juzgará el pecado del mundo, por ello debemos aprovechar este tiempo de gracia para prepararnos diligentemente para el día del juicio y poder estar en pie delante del Hijo del hombre.

53. Para ir de aumento en aumento.

Proverbios 4:18

“Más la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto”.

Por la gracia de Dios la caminata del cristiano debe ir de gloria en gloria, esto significa ir creciendo espiritualmente hasta alcanzar la perfección en Cristo Jesús. Comenzamos como niños espirituales en Cristo pero debemos llegar a ser Su iglesia gloriosa sin mancha y madura, perfecta en Cristo Jesús.

54. Para convertirnos en un linaje escogido.

1 Pedro 2:9

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Dios anda buscando una descendencia (Mal. 2:15), hijos a Su imagen y semejanza. Nosotros queremos ser esa descendencia, hijos maduros que busquen y sean capaces de agradarle y complacerle. No queremos ser conformados a este mundo, sino conformados a la imagen del Hijo de Dios.

55. Para convertirnos en un real sacerdocio.

1 Pedro 2:9

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Gracias a Cristo Jesús podemos ser reyes y sacerdotes según el orden de Melquisedec. ¡Qué privilegio nos otorga el nuevo pacto! porque podemos ser sacerdotes que ministren delante del Señor sin velo, como lo hizo David en el Tabernáculo de David. Por su muerte sacrificial podemos ser sacerdotes con vidas crucificadas, que al igual que nuestro amado Señor vivamos para hacer la voluntad de Dios y no nuestra propia voluntad.

56. Para hacernos un pueblo adquirido.

1 Pedro 2:9

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Ahora por la sangre de Cristo somos conciudadanos con los santos, somos Su pueblo, un pueblo adquirido a precio de sangre, que desea ser de bendición a las naciones y cumplir los propósitos eternos de Dios en el mundo entero. El pueblo de Dios busca establecer el reino de Dios en cada tribu, pueblo, lengua y nación a fin de que la gloria de Dios alcance a todas las naciones.

57. Para enviarnos a anunciar las virtudes de nuestro Dios.

1 Pedro 2:9

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Es nuestra responsabilidad el presionar hasta llegar al lugar santísimo, para conocer a Dios personalmente, y luego anunciar sus virtudes en todas las naciones por medio del cumplimiento de la gran comisión.

58. Para que vivamos a la justicia

1Pe 2:24

… quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

La carne no puede ni quiere sujetarse a la ley de Dios; pero la gracia de Dios nos da el poder para cumplir la ley, y vivir en justicia y santidad. Lo que era imposible para la ley fue y es posible por la gracia de Dios.

59. Para ser sanarnos.

1Pe 2:24

… quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Nuestro Señor llevó nuestros dolores y enfermedades, por ello la sanidad es parte del nuevo pacto, ser sanos es posible por medio de la fe. Es necesario pelear la batalla de la fe para recibir lo que Cristo Jesús ganó gracias a Su sacrificio en la cruz del calvario.

60. Para consolarnos de todas nuestras tribulaciones.

2 Corintios 3-4

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

No podemos evitar las aflicciones y adversidades, no estamos exentos de angustias y calamidades; sin embargo, sí podemos recibir la gracia de Dios para ser consolados, y de esta manera consolar a aquellos que estén pasando por una situación similar a la nuestra, conforme a la gracia con que nosotros hemos sido consolados.

61. Para que ahora podamos alcanzar gracia y misericordia para el oportuno socorro.

Hebreos 4:16

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

La gracia se nos es ofrecida para tiempos de necesidad. Nuestro Señor es poderoso para socorrer a los que son tentados porque Él fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. El trono de gracia ofrece misericordia y gracia para el oportuno socorro, por ello debemos buscar a Dios en nuestra necesidad y no poner nuestra confianza en nada ni en nadie más.

62. Para que alcancemos la unidad de la fe.

Efesios 4:13

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Es el deseo de Dios que Su iglesia alcance madurez, y que todos lleguemos a la unidad de la fe. En los últimos tiempos la iglesia del Señor alcanzará madurez para llegar a ser la iglesia gloriosa sin mancha ni arruga, también alcanzará la unidad de la fe.

63. Para que alcancemos el conocimiento del Hijo de Dios.

Efesios 4:13

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

No solo debemos conocer a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, es necesario conocer la excelencia de Su conocimiento. Necesitamos conocerlo como abogado, rey, sacerdote, juez, hermano mayor, como el primogénito de toda creación, como el Dios fuerte, el príncipe de Paz, como el Dios todopoderoso, como Jehová, en fin… conocerle íntimamente y no solo superficialmente.

64. Para que lleguemos a ser un varón perfecto.

Efesios 4:13

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Nuestra meta y modelo es Cristo Jesús, no debemos de conformarnos con menos, nuestra meta es llegar a ser como el varón perfecto, Cristo Jesús. Debemos confiar que aquel que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

65. Para concedernos la oportunidad de alcanzar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

Efesios 4:13

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Cuando nacemos de nuevo nos volvemos niños en Cristo, pero nuestra meta es desarrollarnos espiritualmente y dejar de ser niños, hasta alcanzar la plenitud de Cristo. No debemos conformarnos solo con la vida de Cristo que hemos recibido, debemos proseguir y presionar hasta alcanzar la vida en abundancia que nos habla de Su carácter desarrollado, es decir alcanzar la plenitud de Su carácter en nosotros.

66. Para hacernos participantes de Su naturaleza divina.

2Pedro 1:4

Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

Por virtud del nuevo nacimiento recibimos la naturaleza de Dios, y se nos hace participantes de ella, en esa experiencia espiritual recibimos Su simiente, es por eso que podemos ser santos como Él es santo, porque el Espíritu Santo nos impartió Su naturaleza por medio de ser engendrados el día que nacimos de nuevo.

67. Para darnos vida.

Juan 10:10

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

El hombre sin Cristo está muerto espiritualmente, aun cuando esté vivo en la carne. Él nos vino a dar vida, Su vida entró en nuestro Espíritu cuando Dios nos dio la fe para poder ser salvos. Cada creyente que ha nacido de nuevo tiene la naturaleza de Dios en él, por ello es que Cristo en nosotros es la esperanza de gloria. Sin el nuevo nacimiento sería imposible llegar a ser conformados a Su imagen y semejanza, porque es hasta en el nuevo nacimiento que recibimos Su vida.

68. Para darnos vida en abundancia.

Juan 10:10

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

La vida abundante de Dios no necesariamente se refiere a prosperidad material. La vida abundante se refiere a la abundancia de Su naturaleza en nosotros; fe, virtud, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. Cuando el hombre madura en todas estas áreas es cuando el hombre entra a la vida en abundancia de Dios.

El fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. La vida abundante es el fruto del Espíritu desarrollado en nosotros. Cuando desarrollemos el fruto del Espíritu en nuestra vida, experimentaremos la vida abundante de Dios.

69. Para librarnos de la ira.

Romanos 5:9

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
La sangre de Cristo limpia de todo pecado a aquel que camina en la luz de Dios y tiene comunión con sus hermanos (1Jn. 1:7). Aquel que camina en la luz de la Palabra de Dios que ha recibido será librado de la ira de Dios por la sangre de Jesucristo. Nadie que practica el pecado podrá librarse del juicio de Dios.

70. Para que no perezcamos.

Juan 3:16

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Jesús vino a salvar al mundo porque todos estábamos bajo condenación por causa del pecado heredado, y causa de nuestros propios pecados. El hombre no necesita hacer nada para condenarse, ya está condenado, pero el amor de Dios fue tan grande que envió a Su Hijo unigénito para librarnos de condenación.

71. Para bendecirnos.

Efesios 1:3

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual

Gracias a Cristo Jesús y a Su sacrificio hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual, pero para hacer reales en nuestras vidas estas bendiciones debemos de traerlas a existencia por medio de la fe. Es por medio de la fe que recibimos las bendiciones que Cristo Jesús obtuvo para nosotros en la cruz del calvario.

72. Para ser aceptos.

Efesios 1:6

…para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
La única manera para ser aceptos delante del Padre, es por medio del sacrificio de Cristo Jesús, el pecado nos separa de Dios y solo la sangre de Cristo tiene el poder de limpiarnos y hacernos hijos de Dios. Jesucristo es el único camino para llegar al Padre (Jn. 14:6). No hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hch. 4:12).

Solamente podemos tener acceso al Padre por la sangre de Cristo, debido a que nuestros pecados nos separan de Dios (Is. 59:2). Debido a esto para poder llegar a ser hechos hijos de Dios es necesario creer en el nombre de Jesús y recibirle como nuestro Señor y Salvador (Jn. 1:12).

73. Para reconciliar las cosas que están en la tierra y en los cielos.

Colosenses 1:20

…y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

La sangre de Jesucristo limpio los cielos de la rebelión de Satanás y también limpio nuestros pecados para poder ser participes de Su gran salvación. Dios no extendió Su misericordia a los ángeles que pecaron ni al diablo, pero en Su bondad extendió Su misericordia a la descendencia de Abraham.

Nuestro Señor Jesucristo no solo vino a morir por la humanidad, también vino para reivindicar al Padre de la acusación maligna ante su expulsión del cielo. La reconciliación de las cosas que están en los cielos como en la tierra incluyen dos propósitos principales: primeramente Jesús vino para revelar al Padre y segundo vino para morir por los injustos y pecadores para llevarnos a Dios.

74. Para que podamos tener comunión con Él.

1 Corintios 1:9

Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

Es el deseo de nuestro Dios que tengamos comunión con Su Hijo Jesucristo. Somos llamados a tener una relación de amor y amistad con Él. Dios no solo quiere que creamos en Jesucristo, sino que tengamos una relación personal con Él, Dios quiere que le conozcamos íntimamente y no solo superficialmente.

75. Para dar mucho fruto.

Juan 15:8

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
Dios se goza en que creamos en Cristo y que por Su gracia lleguemos a ser hijos de Dios, pero Su gozo es mayor si damos mucho fruto, y alcanzamos la madurez espiritual que Él desea, porque solo así podremos cumplir con todos sus propósitos para nuestras vidas.
Dios se compara con el agricultor que aunque se alegra al ver nacer la planta que sembró, su gozo es mayor, cuando la ve crecer, alcanzar madurez, y producir el fruto deseado.

76. Para glorificar al Padre.

Juan 15:8

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
El Padre es glorificado al revelar a Cristo en nosotros. Cristo es el fruto del Espíritu que el Padre quiere desarrollar en nuestra vida. La Palabra nos habla de: hierba, que corresponde a los niños espirituales; espiga, que corresponde a los jóvenes espirituales; y después grano lleno en la espiga, que corresponde a padres espirituales (Mr. 4:28). Es por ello que el Señor no solo vino a darnos vida, Él vino a darnos vida en abundancia y Su vida abundante en nuestra vida, es el fruto que glorifica al Padre. Sus hijos maduros dan mayor gozo al Padre que los niños en Cristo.

77. Para ser enriquecidos.

2 Corintios 8:9

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Sin Cristo estábamos muertos en delitos y pecados, y aun estando muertos, por Su gracia, por Su mucho amor con que nos amó, nos dio vida juntamente con Cristo, y nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo. Ahora al ser sus hijos, sus riquezas en gloria están disponibles para nosotros por medio de la fe, hemos sido grandemente enriquecidos.

78. Para que la bendición de Abraham fuese para nosotros.

Gálatas 3:14

…para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu
Por la sangre de Cristo ahora pertenecemos a la familia de Dios y somos herederos de sus promesas. En Cristo Jesús somos benditos con el creyente Abraham y por medio de la fe podemos recibir en Cristo Jesús todas sus bendiciones.

79. Para gloria suya.

Isaías 43:7

… todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

Hemos sido creados por Dios, para Dios. Todo lo que somos y tenemos, todo lo hemos de ser, y tener, para Su gloria y honra; porque por Él, de Él y para Él son todas las cosas. Dios nos creó para Su gloria pero por causa del pecado fuimos separados del propósito de Dios, pero gracias al sacrificio de Cristo Jesús, hemos sido comprados a un altísimo precio, por ello debemos glorificar a Dios con nuestro cuerpo y Espíritu los cuales son de Dios.

80. Para que podamos vivir para alabanza de la gloria de Su gracia.

Efesios 1:6

… para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado

Por la misericordia de Dios no recibimos lo que merecemos, y por Su gracia recibimos lo que no merecemos. Hemos sido creados para glorificar o mostrar la naturaleza de Dios. Hemos sido creados para glorificar su bondad, amor, misericordia, justicia, etc. Las cuales son reveladas a nuestra vida por medio de Su gracia.

81. Para cumplir la justicia de la ley.

Romanos 8:4

… para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

La carne no puede sujetarse a la ley de Dios ni tampoco puede, pero la gracia de Dios por medio del nuevo nacimiento nos permite andar en el Espíritu para que podamos cumplir la ley. La gracia de Dios es el favor divino que nos capacita para hacer Su voluntad.

82. Para poder agradar a Dios.

Hebreos 11:6

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

El único medio para agradar a Dios es la fe. El sacrificio de Cristo nos abrió la puerta de Dios para poder recibir Su gracia por medio de la fe. Agradarle es posible cuando Dios nos da Su fe para hacerlo. Dios es el único que puede hacernos aptos para hacer Su voluntad, Él hace en nosotros lo que es agradable por Jesucristo Señor nuestro (He. 13:21).

83. Para que podamos hacer las obras preparadas de antemano.

Efesios 2:10

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Dios ha preparado un plan para nuestra vida, hay obras que Dios quiere que realicemos que han sido preparadas de antemano para que nosotros las llevemos a cabo. Nuestra tarea es inquirir delante del Señor y descubrir el plan de Dios para nuestra vida y someternos a Él, para glorificarle haciendo las obras que Él determinó para nosotros, antes de la fundación del mundo.

84. Para hacernos nuevas criaturas.

2 Corintios 5:17

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

El nuevo nacimiento nos permite ser nuevas criaturas en Cristo Jesús, cada uno de nosotros debe descubrir Su llamado, que parte del miembro del cuerpo es, porque hemos sido creado con propósitos eternos y somos parte del plan de Dios para establecer Su reino en la tierra.

85. Para ser luz del mundo.

Mateo 5:14

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Al igual que nuestro Señor Jesús somos la luz del mundo, nuestra misión es ayudar a aquellos que están en obscuridad para que encuentren el camino hacia Dios y puedan dirigirse hacia el cumplimiento del propósito de Dios para sus vidas. Nuestra meta debe ser llevar a otros al nivel de gloria que Dios por Su gracia nos ha permitido alcanzar.

86. Para ser la sal de la tierra.

Mateo 5:13

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Los cristianos que viven en justicia y verdad son los que preservan a esta tierra. El juicio de Dios es inevitable para el que camina en inmoralidad e iniquidad. Diez justos hubieran salvado a Sodoma y a Gomorra, pero lamentablemente no se encontraron en la ciudad ni siquiera diez justos. Es la voluntad de Dios que por medio de la simiente de Abraham sean benditas todas las familias de la tierra, pero esto será una realidad en nuestra vida solamente si caminamos en santidad, justicia y verdad, de esta manera podremos ser instrumentos en las manos de Dios para bendecir a las naciones.

87. Para enviar el otro Consolador.

Juan 14:16

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Gracias a que Jesucristo fue a interceder ante el Padre, ahora nosotros podemos recibir al Espíritu Santo, que es el Consolador enviado por el Padre para ayudarnos en nuestra tarea de establecer el reino de Dios en las naciones. No podemos evitar las aflicciones y adversidades en nuestra vida pero podemos recibir el consuelo del Espíritu Santo, el cual nos capacitará para consolar a otros con la consolación que nosotros hemos recibido.

88. Para santificarnos.

1 Tesalonicenses 4:7

Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.

Hemos sido llamados por Dios para separarnos del pecado, del mundo, de los deseos de nuestra carne, y de las tentaciones del diablo, para Dios. La santificación no es opcional, es un pre-requisito para poder entrar en el reino. Aquellos que practiquen el pecado y la maldad serán apartados de Dios e irán a condenación aun cuando ellos se llamen a sí mismos cristianos o siervos de Dios, no hay manera de salvarse para aquel que no quiera abandonar el pecado. El perdón de Cristo nos da la oportunidad de corregir nuestra vida y enmendar nuestras faltas, nos da la oportunidad de volver a Dios para vivir conforme a Su voluntad y no según nuestras pasiones incorrectas. Para ser salvos es necesario seguir la santidad sin la cual nadie verá al Señor.

89. Para que nosotros podamos conocer a Dios.

Juan 17:3

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

La salvación es el inicio de la carrera, la meta es ser conformados a la imagen y semejanza de Dios, pero solamente seremos transformados en la medida que Dios se revele a nosotros. Somos transformados en la misma imagen como por el Espíritu del Señor, en la medida que Su gloria nos es revelada. Cuando Dios se revela a nosotros, Su carácter nos es impartido y llegamos a ser como Él. Somos transformados de gloria en gloria en la medida que le vamos conociendo.

90. Para llevarnos al Padre.

Juan 14:6

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Jesús es el camino al Padre, por ello necesitamos tener tres revelaciones de Jesucristo; como camino, para salvar a los pecadores; como verdad, que es Su Palabra, para guiarnos a Su santo monte y a sus moradas; y como vida, que es Su naturaleza, para ser conformados a Su imagen y semejanza, y cumplir el propósito de Dios para nuestra vida. No solo queremos entrar al reino, queremos tener una amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor Jesucristo (2 P.1:11). Nuestra meta es llegar al Padre, no la salvación, la meta es ser uno con Él, y esto lo logramos al ser conformados a la imagen y semejanza del Hijo de Dios.

91. Para mostrar las abundantes riquezas de Su gracia.

Efesios 2:7

… para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Dios nos ha escogido para mostrar su abundante amor y gracia; de hecho, es la iglesia del Señor quien debe anunciar a los principados y potestades, la multiforme sabiduría de Dios (Ef. 3:10).

92. Para darnos la oportunidad de padecer juntamente con Él.

Filipenses 1:21

Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,

Nuestro Señor Jesús fue perfeccionado por aflicciones para llevar mucho hijos a la gloria (He. 2:10). Para que el pueblo de Dios pueda entrar al reino de Dios, será necesario que atraviese muchas tribulaciones (Hch. 14:22). Así como nuestro Señor Jesús padeció por nosotros, de igual manera hemos de padecer también nosotros por Su cuerpo, que es la iglesia (Col. 1:24). También hemos de padecer para ayudar a que muchos hijos de Dios puedan llegar a la gloria, y sean presentados perfectos delante del Señor (Col. 1:28).

93. Para poder socorrernos en nuestras tentaciones.

Hebreos 2:18

Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

Nuestro Señor Jesús fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin cometer pecado; por ello, Él puede socorrer a aquellos que son tentados, porque Él fue participante de las mismas aflicciones. No tenemos por qué ceder a las tentaciones, podemos clamar por ayuda y socorro; y el Señor con Su poder puede darnos la salida en los momentos de tentación para que no pequemos contra Él. Él es poderoso para guardarnos sin caída y presentarnos puros y sin mancha delante de Él con gran alegría (Judas 1:24).

94. Para restaurar todas las cosas.

Hechos 3:21

A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

El pecado contaminó el cielo y la tierra, por ello Jesucristo vino a morir para reconciliar las cosas que están en los cielos, y en la tierra. Jesucristo va a regresar para restaurar todas las cosas en la tierra, por ello al reino milenial se le llamará: la regeneración, donde aún los animales volverán al orden de Dios y no harán más mal. Por un periodo de 1000 años la tierra experimentará un reino de paz antes que venga el juicio del gran trono blanco, que dará la entrada a la eternidad con cielos nuevos y nueva tierra.

95. Para deshacer las obras del diablo.

1 Juan 3:8

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
El Señor Jesús vino para deshacer toda obra maligna, esto incluye: condenación, culpabilidad, intranquilidad, aturas demoníacas, opresiones de maldad, engaño, hipocresía, y todo tipo de pecado. Es por medio de Cristo Jesús, por el poder del Espíritu Santo, que es desecha toda obra de maldad para establecer el reino de Dios.

96. Para reivindicar al Padre.

Proverbios 27:11

Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que me agravie.

Cuando Satanás fue expulsado del cielo por causa de su rebelión, acusó a Dios de no ser ni justo, ni misericordioso, por ello ante la acusación maligna, el Padre no se defendió, decidió enviar a Su Hijo Jesucristo a la tierra para revelarse a través de Él, y así mostrar a los ángeles y principados, la verdad; por ello, Jesucristo vino a revelar la verdad, Él fue la verdad encarnada. El misterio de la Piedad es que Dios fue manifestado en carne por medio de Jesucristo y así revelar por medio de sí mismo al Padre, por ello le dijo a Felipe: – el que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Su misión en la tierra no solo era morir por la humanidad perdida, también era revelar al Padre.

97. Para cumplir la ley.

Mateo 5:17

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

Jesucristo vino para cumplir todo lo que estaba escrito acerca de Él, y también para obedecer toda la ley de Dios, Él no vino a abrogar la ley moral de Dios, los 10 mandamientos aún están en vigencia, la diferencia del nuevo pacto es que ahora estos están escritos no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en el corazón.

98. Para darnos un nuevo pacto.

Lucas 20:22

De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
Fue por Su sangre derramada que ahora tenemos la oportunidad de entrar a un nuevo pacto, por este nuevo pacto ahora ya no somos advenedizos sino conciudadanos con los santos, llegamos a ser parte de la familia de Dios.

99. Para hacernos descansar.

Mateo 18:28

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Solo Cristo Jesús nos puede hacer descansar, porque solo Su sangre tiene el poder de limpiarnos de nuestros pecados, y hacernos libres de toda atadura, condenación o culpabilidad. Solo el Señor Jesús nos puede librar de cualquier opresión y prisión. El que el Hijo de Dios libertare será verdaderamente libre (Jn. 8:36).

100. Para darnos paz.

Juan 14:27

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga

Solo Cristo Jesús nos puede dar Su paz. Por Su sacrificio en la cruz podemos estar en paz con Dios, al recibir el perdón de nuestros pecados, y podemos tener la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, al llegar a conocerle y confiar en Él.

Podemos tener paz debido a que nuestro Señor sufrió el castigo por nuestros pecados. No existe manera alguna de tener paz, a menos que Jesucristo perdone nuestros pecados. El pecado produce intranquilidad que no puede ser eliminada, excepto por la sangre de Cristo. Ciertamente no merecemos tener paz, pero por Su amor y misericordia está disponible para nosotros por medio de Su gracia (Is. 53:5)

100 Razones por las cuales Cristo Jesús murió

1. Para tener paz con Dios.
2. Para tener entrada a la gracia de Dios.
3. Para salvarnos por gracia por medio de la fe.
4. Para librarnos del presente siglo malo.
5. Para santificarnos por completo.
6. Para guardarnos sin caída y presentarnos sin mancha delante de Él.
7. Para hacernos santos y sin mancha delante de Él.
8. Para hacernos su Esposa.
9. Para capacitarnos para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
10. Para que podamos ser perfectos como nuestro Padre.
11. Para hacernos santos como Él es santo.
12. Para conformarnos a la imagen del Hijo de Dios.
13. Para hacernos parte de Su iglesia gloriosa sin mancha ni arruga.
14. Para capacitarnos para alcanzar al monte de Sion Espiritual.
15. Para hacernos parte de la congregación de los primogénitos.
16. Para llamarnos a alcanzar una misma esperanza.
17. Para que podamos alcanzar el Supremo Llamamiento.
18. Para sentarnos en el trono con Jesús.
19. Para trasladarnos del reino de las tinieblas al reino de la luz.
20. Para convertirnos de las tinieblas a la luz.
21. Para convertirnos de la potestad de Satanás a la de Dios.
22. Para recibir por la fe, perdón de pecados.
23. Para recibir herencia entre los santificados.
24. Para heredar todas las cosas.
25. Para permitirnos ganar a Cristo.
26. Para concedernos conocerle.
27. Para que podamos experimentar el poder de resurrección.
28. Para hacernos partícipes de Sus padecimientos.
29. Para hacernos semejantes a Él en Su muerte.
30. Para calificarnos para resucitar en la primera resurrección.
31. Para hacernos justos.
32. Para redimirnos de la maldición de la ley.
33. Para que la bendición de Abraham nos alcanzase.
34. Para que no vivamos para nosotros mismos.
35. Para que vivamos para Cristo.
36. Para hacernos herederos de la promesa hecha a Abraham.
37. Para que lleguemos a ser uno con el Padre.
38. Para que podamos glorificarle en cuerpo y Espíritu.
39. Para ser templos de Dios.
40. Para que podamos nacer de nuevo.
41. Para hacernos nuevas criaturas.
42. Pasa llevarnos a Dios.
43. Para que padezcamos por Él.
44. Para que seamos transformados de gloria en gloria.
45. Para hacernos reyes y sacerdotes.
46. Para introducirnos en el monte de Su heredad.
47. Para dar buenas nuevas a los pobres.
48. Para sanar a los quebrantados de corazón.
49. Para dar pregonar a los cautivos libertad.
50. Para dar vista a los ciegos.
51. Para poner en libertad a los oprimidos.
52. Para predicar el año agradable del Señor.
53. Para ir de aumento en aumento.
54. Para convertirnos en un linaje escogido.
55. Para convertirnos en un real sacerdocio.
56. Para hacernos un pueblo adquirido.
57. Para enviarnos a anunciar las virtudes de nuestro Dios.
58. Para que vivamos a la justicia
59. Para ser sanarnos.
60. Para consolarnos de todas nuestras tribulaciones.
61. Para que ahora podamos alcanzar gracia y misericordia para el oportuno socorro.
62. Para que alcancemos la unidad de la fe.
63. Para que alcancemos el conocimiento del Hijo de Dios.
64. Para que lleguemos a ser un varón perfecto.
65. Para concedernos la oportunidad de alcanzar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
66. Para hacernos participantes de Su naturaleza divina.
67. Para darnos vida.
68. Para darnos vida en abundancia.
69. Para librarnos de la ira.
70. Para que no perezcamos.
71. Para bendecirnos.
72. Para ser aceptos.
73. Para reconciliar las cosas que están en la tierra y en los cielos.
74. Para que podamos tener comunión con Él.
75. Para dar mucho fruto.
76. Para glorificar al Padre.
77. Para ser enriquecidos.
78. Para que la bendición de Abraham fuese para nosotros.
79. Para gloria suya.
80. Para que podamos vivir para alabanza de la gloria de Su gracia.
81. Para cumplir la justicia de la ley.
82. Para poder agradar a Dios.
83. Para que podamos hacer las obras preparadas de antemano.
84. Para hacernos nuevas criaturas.
85. Para ser luz del mundo.
86. Para ser la sal de la tierra.
87. Para enviar el otro Consolador.
88. Para santificarnos.
89. Para que nosotros podamos conocer a Dios.
90. Para llevarnos al Padre.
91. Para mostrar las abundantes riquezas de Su gracia.
92. Para darnos la oportunidad de padecer juntamente con Él.
93. Para poder socorrernos en nuestras tentaciones.
94. Para restaurar todas las cosas.
95. Para deshacer las obras del diablo.
96. Para reivindicar al Padre.
97. Para cumplir la ley.
98. Para darnos un nuevo pacto.
99. Para hacernos descansar.
100. Para darnos paz.

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús

Rev. Raúl E. Aguilar F.

reafdejesus@gmail.com / reaf_dejesus@hotmail.com https://www.facebook.com/Rev.RaulAguilar                                              http://www.sionib.org

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