Tema # 13: Niveles de Gloria

La salvación no es el propósito final de Dios para el hombre, es el inicio de la carrera, Pablo nos dice:

Hebreos 12:1 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”

Hay una carrera que terminar, un ministerio que cumplir, una corona que ganar, un Supremo llamamiento que alcanzar.

La Palabra de Dios nos dice:

Hechos 20:24 “ Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”

Apocalipsis 3:11 “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”

Filipenses 3:13-14 “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”

Una verdad muy fuerte y poderosa que encontramos en la Palabra de Dios son los diferentes niveles de gloria que habrá en la resurrección de los muertos.  Así como el sol, la luna y las estrellas tienen diferentes niveles de gloria, así será la resurrección de los muertos con diferentes niveles de gloria.

Pablo nos dice en 1ª  Corintios 15:40-42 “Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción”

Los niveles de gloria en la resurrección corresponderán al nivel de madurez alcanzado, aquellos que mueran como niños espirituales, resucitarán con un cuerpo glorificado que corresponde a un niño espiritual. Los jóvenes espirituales que mueran en esa condición, resucitarán con un cuerpo glorificado según su nivel espiritual. Pero aquellos que hayan alcanzado la madurez espiritual como padres espirituales, resucitarán con un cuerpo glorificado que corresponde a ese nivel de madurez.

No todos serán iguales en gloria en la resurrección; en el reino de Dios habrá pequeños y grandes. Esto lo podemos ver claramente en la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo en el Sermón del Monte. Aquellos que obedezcan los pequeños mandamientos y enseñen a otros a obedecerlos serán grandes en el reino de Dios. Pero aquellos que quebranten los pequeños mandamientos y enseñan a otros a quebrantar estos mandamientos, ellos serán llamados pequeños en el reino de los cielos.

Mateo 5:19 nos dice:

“De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos”

Un error doctrinal muy grave de hoy en día, es creer que todos los creyentes de la Iglesia del Señor Jesucristo serán la Esposa del Cordero. Es importante comprender que el Señor Jesucristo no se casará con creyentes carnales e inmaduros que no abandonan el pecado. Él vendrá por una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga, una iglesia vencedora que venció al mundo, al pecado y al diablo; una iglesia que se preparó para poder estar en las bodas del Cordero.

Efesios 5:27 “… a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”.

Aquellos cristianos que no hagan obras de justicia no calificarán para ser la esposa del Cordero, porque las obras de justicia son el lino fino de las vestiduras de la esposa del Cordero.

Apocalipsis 19: 8. “Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”.

En la eternidad hay cristianos que llorarán cuando miren a la esposa del Cordero descender del cielo como una esposa ataviada para su marido, ellos estarán en la nueva tierra pero al ver que no son parte de la Esposa del Cordero llorarán porque no son parte de ella, el Señor los consolará pero no tendrán parte como Su esposa.

Apocalipsis 21:1-4 “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”

Aquellos que alcanzan la madurez espiritual llegarán a ser la esposa del Cordero que reinará con Cristo en el milenio y por la eternidad. Este grupo de cristianos vencedores, en la carta a los Hebreos, el apóstol Pablo les llama: “la congregación de los primogénitos”; que son los justos que alcanzaron la madurez espiritual y fueron hechos perfectos.

Hebreos 12:22-23 “…sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos” 

Para reinar con Cristo no basta creer en Él; es necesario padecer como Él y sufrir con Él.

Filipenses 1:29 “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”

2ª Timoteo 2:12 dice: “Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará”

Somos herederos de Dios y coherederos con Cristo, solo si padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados.

No todos los cristianos participarán en la primera resurrección, solo aquellos que sean bienaventurados y santos; resucitarán solamente aquellos vencedores que reinarán con Cristo en el milenio.

Apocalipsis 20:4-6 dice “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.  Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Ésta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”

El propósito de Dios es levantarnos del polvo y del estiércol para hacernos sentar con los príncipes de Su pueblo y heredar un sitio de honor.

1ª Samuel 2:8: “Él levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo”

Para poder sentarse con Cristo en Su trono, debemos vencer como Jesucristo venció. Reinar sobre las naciones es una promesa para los vencedores.

Apocalipsis 3:21 dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”

No basta solamente creer en Cristo, es necesario permanecer fieles y guardar Sus obras hasta el fin.

Apocalipsis 2:26-27 dice: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre”

La Palabra de Dios nos habla de tres tipos de cosecha, del treinta, del sesenta y del ciento por uno. Los del treinta, corresponden a los niños espirituales; los del sesenta, a los jóvenes espirituales; y los del 100 por ciento corresponden a los padres espirituales. De igual manera, la Palabra de Dios nos habla también de llamados, escogidos y fieles. Los llamados son los niños espirituales; los escogidos son los jóvenes espirituales; los fieles son los padres espirituales.

Aunque en la eternidad todos podrán ir a adorar delante del Señor, solo aquellos que sean llamados, escogidos y fieles podrán estar cerca del Señor.

Apocalipsis 7:14 dice: “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”

Es muy importante que el Espíritu Santo abra nuestros ojos porque hoy en día se está predicando un mensaje incompleto, se hace énfasis en la bendición y los beneficios obtenidos por Cristo Jesús en la cruz, pero no se hace énfasis en la vida negada y crucificada, solo se enseña una parte del evangelio.

El Señor Jesús que se le apareció a Pablo, claramente le mostró que el evangelio no es solo un asunto de perdón de pecados y recibir bendiciones, hay mucho más que eso, y esto lo podemos ver cuando el Señor le dijo a Pablo en Hechos 26:16-18 dice:

“Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”

Está bien recibir el perdón de pecados por la fe en Cristo Jesús, pero es necesario convertirse de las tinieblas y dejar de vivir y practicar el pecado, es necesario dejar de estar bajo la potestad de Satanás para estar rendido a la Palabra de Dios y al Señorío del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Está bien ser perdonado y bendecido, pero si no peleamos por conquistar nuestra herencia no recibimos la corona que Dios ha dispuesto para aquellos que venzan a sus enemigos.

Hoy en día se ha tomado la gracia de Dios ligeramente y se ha confundido como tolerancia al pecado.  Gracia no solo es el favor divino de Dios a favor del hombre, gracia es también la capacitación divina para que el hombre pueda cumplir con la voluntad de Dios. El propósito de Dios, inicia con la salvación, pero nuestro Dios quiere llevarnos de gloria en gloria hasta que alcancemos la gloria de Su Hijo Jesucristo.

2ª Tesalonicenses 2:13-14 dice: “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo”

Cuando alguien por la gracia de Dios nace de nuevo es una nueva criatura en Cristo Jesús, y aunque sus pecados pasados son perdonados, ahora el desafío es llevar a ese bebé en Cristo a ser conformado a la imagen del hijo de Dios, hasta que alcance la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo.

Efesios 4:13 dice: “…hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”

Romanos 8:29 dice: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”

Cuando un cristiano no alcanza la madurez espiritual no pierde su salvación; pero perderá galardones, recompensas y sitios de honor que estaban reservados para él si era fiel hasta el fin, acabando todas las obras que le habían sido encomendadas.

La fe es el primer peldaño del crecimiento espiritual pero luego se le debe añadir, virtud, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. Quienes alcancen la madurez, llegando a manifestar el ágape de Dios les será otorgada amplia y generosa entrada en el reino de Dios.

2ª Pedro 1:5-11 dice:

“Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;  al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”

El cristianismo es una carrera en donde somos llamados por medio de la gran salvación que experimentamos al nacer de nuevo; pero luego debemos proseguir hasta ser escogidos. Muchos no alcanzan este nivel espiritual porque no soportan los hornos de aflicción de Dios, que son utilizados para escoger a aquellos que han de proseguir en la caminata espiritual.

Isaías 48:10 dice:

“He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción”

Cuando somos escogidos hemos calificado para que se nos dé un ministerio o una obra que Dios nos encomienda realizar, luego debemos ser fieles hasta la el fin en aquello que se nos encomendó. Salomón y Sansón fueron llamados y escogidos, pero no fueron fieles; aunque ellos serán salvos de los pecados que cometieron, debido a que no fueron fieles en su vida y en sus llamados, perdieron posiciones eternas y galardones que Dios tenía para ellos. Ambos se arrepintieron al final de sus días y Dios les perdonó, pero no vivieron en santidad, no vivieron correctamente y no fueron fieles ni en su carácter ni en sus ministerios.

Aquellos que se apartan del camino del Señor y como el hijo pródigo desperdician su herencia en el mundo viviendo perdidamente y luego regresan al Señor, ellos reciben el perdón de Dios pero pierden su herencia. No recibirá la misma recompensa aquel ladrón que fue salvo a la última hora de su vida, que el apóstol Pablo quien terminó su carrera y cumplió su ministerio.

Es preciso que la iglesia del Señor comprenda que hay un propósito eterno que alcanzar, que en esta vida nos estamos preparando para una eternidad, la iglesia del Señor debe comprender que es necesario crecer y madurar espiritualmente para cumplir con los propósitos de Dios en la tierra y no quedarnos cortos y morir con una carrera sin terminar.

Nuestro Señor Jesús es el Autor y consumador de nuestra fe. Él no solo quiere salvarnos, Él quiere hacernos reyes y sacerdotes para reinar con Él por la eternidad, Él quiere transformar a Su iglesia para que llegue a ser Su iglesia gloriosa sin mancha y arruga, Su esposa que ha de reinar con Él por la eternidad.

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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