Tema 7: Modelos y Mapas.

En el camino hacia el cumplimiento del propósito de Dios, la bondad y la misericordia de Dios han permitido que tengamos modelos y mapas que nos ayudarán en la conquista de la herencia que Dios ha escogido para nosotros (Sal. 47.4). Los modelos son los hombres de Dios en la Biblia para que imitemos el éxito de su conducta (He. 13:7). Los mapas son versos bíblicos que nos orientan y nos muestran el camino a seguir para ir avanzando hacia el propósito de Dios para nuestra vida (Sal. 43:3).

La vida de estos modelos de Dios tienen grandes enseñanzas que podemos aplicar a nuestra vida personal de tal manera que vayamos creciendo de gloria en gloria hasta ver a Dios en Sion (Sal. 84:7). Cuando llegamos escuchamos el evangelio de Dios e invocamos Su nombre para ser salvos (Ro. 10:13), llegamos a ser nuevas criaturas (2Co. 5:17), experimentamos el milagro del nuevo nacimiento que nos permite ver y entrar en el reino de Dios (Jn. 3:3,5) y por Su gracia nace Cristo Jesús en nosotros volviéndose nuestra maravillosa esperanza de gloria (Col. 1:26-27), que es el misterio escondido que todavía muchos no comprenden, por cuanto se conforman con ser salvos en lugar de presionar y clamar por la gracia de Dios para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo (2Ts. 2:13-14) y así poder heredar los sitios de honor que Dios tiene para los vencedores (1S. 2:8).

El nuevo nacimiento hace posible que el Espíritu Santo le de vida al espíritu muerto que teníamos, un espíritu con naturaleza de ira que heredamos de nuestros padres por cuanto hemos sido concebidos en pecado y hemos sido formados en maldad (Sal. 51:5). Cuando la persona cree en Cristo, y Dios le concede el arrepentimiento para poder nacer de nuevo, el Espíritu Santo viene a morar en la persona y se da el nuevo nacimiento. Esta es una experiencia diferente al bautismo en el Espíritu Santo, el bautismo en el Espíritu Santo se da cuando el Espíritu Santo viene sobre la persona (Hch. 1:5, 8) para impartirle poder para ser testigos del Señor.

En el nuevo nacimiento, la persona es sellada por el Espíritu Santo (Ef. 4:30); mientras que en el bautismo del Espíritu Santo, Éste viene sobre la persona para impartirle el poder que necesita para proseguir en su caminata y avanzar en el cumplimiento de la gran comisión. De esta manera el nuevo nacimiento nos permite tener el Espíritu Santo en nosotros, mientras que el bautismo del Espíritu Santo nos permite tener el Espíritu Santo sobre nosotros.

Los discípulos nacieron de nuevo después de la resurrección de Cristo, el Señor se les apareció cuando estaban ellos reunidos a puerta cerrada por miedo de los judíos (Jn. 20:19) y en esta ocasión Él les sopló y les dijo que recibieran el Espíritu Santo (Jn. 20:22). Los discípulos no nacieron de nuevo durante el ministerio del Señor Jesús porque no se había pagado el precio por nuestros pecados, pero después de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo nuestra redención y justificación fue consumada.

Nuestro Señor fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación (Ro. 4:25); ahora por la gracia de Dios con el nuevo nacimiento se nos permite ser participantes de Su naturaleza divina (2P. 1:4). Para ser salvos, el Señor nos envía la fe que hace posible que recibamos la gracia de Dios para poder nacer de nuevo (Ef. 2:8). La fe es diferente a creer, el hombre puede creer pero no puede tener fe; la fe es divina, es un don que proviene de Dios que es dado a aquel que cree en Su Palabra (Ro. 1:16). Nadie puede ser salvo solamente por creer, los demonios también creen y tiemblan (Stg. 2:19), el hombre necesita recibir la fe que Dios da para que podamos ser engendrados por el Espíritu Santo (Jn. 1:13). Por eso Pablo nos dice que somos salvos por gracia por medio de la fe, y esto no de nosotros pues es un don de Dios (Ef. 2:8).

Somos salvos por fe, somos justificados por medio de la fe (Ro. 5:1), pero este es el inicio de la carrera, no el propósito final para nuestra vida. Dios quiere que el justo viva por la fe; pero en el evangelio, la justicia de Dios se revela por fe y para fe (Ro. 1:17). El hombre debe recibir dos tipos de justicia, la justicia imputada que lo hace justo delante de Dios (Ro. 5:1) y la recibimos cuando nacemos de nuevo; la justicia impartida es la que nos transforma en justos delante de los hombres (Ap. 19:8) y se recibe en la medida que obedecemos a la verdad revelada por el Espíritu Santo (1P. 1:22).

Cada nivel de fe le corresponde un nivel de justicia que debemos obedecer y en la medida que somos fieles en lo poco, Dios nos promueve a mayores niveles. Cuando la Palabra de Dios nos dice que un niño espiritual es inexperto para la Palabra de justicia (He. 5:13), nos está diciendo que no tiene la capacidad para recibir mayores verdades, por cuanto no ha crecido en el nivel de fe que le capacita para obedecer mayores mandamientos.

El entendimiento en la Palabra de Dios viene por fe (He. 11:3); por ello, a mayor fe, mayor entendimiento en la Palabra de Dios y mayor capacidad de obediencia. El alimento sólido es para aquellos que han alcanzado madurez (He. 5:14), sus sentidos fueron ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. En la medida que    el nuevo creyente por la gracia de Dios, obedece la luz de la Palabra que va recibiendo, su discernimiento del bien y del mal va creciendo por cuanto su mente es renovada por la Palabra de Dios para no ser conformado a este mundo (Ro. 12:2) y de esta manera puede obedecer la buena, perfecta y agradable voluntad de Dios.

La senda del justo es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto (Pr. 4:18). La justicia del justo va creciendo en la medida que va obedeciendo la verdad revelada gracias a la gracia de Dios por medio del Espíritu Santo. Y es aquí la importancia de los modelos y los mapas, porque los modelos son ejemplo para nosotros en donde imitamos su fe para ir creciendo en justicia según el Espíritu Santo nos lo indique. Y los mapas nos proveen de dirección para ir creciendo en la luz y verdad de Dios que tienen como fin conducirnos y guiarnos a Su santo monte y Sus moradas (Sal. 43:3).

Modelos

Algunos de estos modelos son Abel, Enoc, Job, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José, los profetas, los discípulos y muchos más. Todos ellos poseyeron virtudes en su carácter que debemos poseer por cuanto son parte del carácter de Dios que les fue impartido. Todos los hombres piadosos en la Biblia, poseyeron parte del carácter de Dios que también nosotros debemos poseer por cuanto somos llamados a ser conformados a la imagen del Hijo de Dios y alcanzar Su gloria; somos llamados a alcanzar la imagen y semejanza que por causa del pecado perdimos.

Debemos orar para poder estudiar la vida de estos hombres de Dios y recibir la revelación del éxito de la conducta de estos hombres de Dios y caminar en la senda que ellos caminaron. Consideremos brevemente como ejemplo la vida de Abraham.

Abraham

Abraham es un modelo para los creyentes porque él es nuestro padre en la fe (Ro. 4:11-12).  Dios nos dice que miremos a Abraham a quien Dios lo llamó, lo bendijo y lo multiplicó (Is. 51:2). Por Abraham sabemos que el orden correcto es responder al llamado, luego su bendición y por último la multiplicación. El creyente no debe buscar primeramente la bendición, debe buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia (Mt. 6:33), la bendición debe ser una añadidura en su vida y no su objetivo principal. La obediencia alcanzará a aquellos que diligentemente escuchen la voz de Dios para guardarla y obedecerla (Dt. 28:1-2). Enumeremos algunas virtudes de la fe  de Abraham que debemos imitar para poder alcanzar el propósito de Dios para nuestra vida:

  1. Abraham la creyó a Dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios (Stg. 2:23)
  2. Dejó su tierra y su parentela, y la casa de su padre que servían a otros dioses (Jos. 24:2), y se fue a la tierra que Dios le había de mostrar (Gn. 12:5).
  3. Obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba (He. 11:8)
  4. Fue perfecto delante de Dios (Gn. 17:1)
  5. Creyó en esperanza contra esperanza (Ro. 4:17)
  6. No se debilitó considerando su cuerpo ya casi de 100 años (Ro. 4:19)
  7. Se fortaleció en fe dando gloria a Dios (Ro. 4:20)
  8. Estaba convencido que Dios era poderoso para cumplir lo que había prometido (Ro. 4:21)
  9. No rehusó sacrificar a Isaac (Gn. 22:16-17)
  10. Fue obediente a la voz de Dios (Gn. 22:16)
  11. Mandó a sus hijos y a su casa después de sí, que guardaran el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio (Gn. 18:19).
  12. Guardó el pacto de la circuncisión (Gn. 17:23)
  13. Dio los diezmos de todo (He. 7:2)
  14. No quiso ser enriquecido por el Rey de Sodoma y Gomorra (Gn. 14:22-23)
  15. Se apartó de Lot (Gn. 13:14)
  16. Habitó como extranjero en la tierra prometida (He. 11:9)
  17. Esperaba la ciudad de Sion, cuyo arquitecto y constructor es Dios (He. 11:10)

Cada una de estas acciones y actitudes de Abraham son ejemplo a imitar en nuestra vida; todas estas verdades tienen una aplicación espiritual que será de gran bendición en nuestra caminata hacia el cumplimiento del propósito de Dios en nuestra vida. Consideremos brevemente algunas de estas acciones y actitudes en Abraham:

Abraham fue obediente a la voz de Dios y fue llamado amigo de Dios. En la Palabra,  Dios revela que sus amigos son aquellos que guardan Sus mandamientos (Jn. 15:14). Al igual que Abraham, debemos dejar todo tipo de idolatría para ir a buscar la tierra de nuestra herencia. Todos debemos dejar en cierto sentido, nuestra tierra, parentela y la casa de nuestro Padre, porque todos debemos dejar de vivir como vive este mundo; debemos dejar toda tradición y estilo de vida que está en contra de la voluntad de Dios y vivir según la Palabra de Dios y no según nuestra cultura. Debemos ser extranjeros y peregrinos en ésta tierra (1P. 2:11) procurando alcanzar el santo monte de Sion que representa el lugar de Su reposo, Su morada (Sal. 43:3; Sal. 132:13-14; He. 12:22-23). Para todo aquel que ha nacido de nuevo, ha sido traslado del reino de las tinieblas al reino de Su amado Hijo (Col. 1:13); su ciudadanía está en los cielos (Fil. 3:20); por ello debemos buscar las cosas de arriba, no poniendo la mira en las cosas de la tierra (Col. 3:1). Nuestra vida en la Tierra debe ser utilizada para servir a Dios y hacer Su voluntad y no para buscar el cumplimiento de los deseos de nuestro corazón.

Por otro lado, al igual que Abraham debemos caminar en justicia y obediencia a todos los mandamientos que Dios nos ha dado, tanto nuestra descendencia natural como espiritual, para que Dios cumpla todo lo que nos ha prometido (Gn. 18:19). Para que las promesas de Dios sean cumplidas nuestra descendencia debe caminar en obediencia, y si hacen la voluntad de Dios, verán el cumplimiento de todo lo que Dios prometió (He. 10:36). Nuestra relación con Dios debe ir creciendo, el desafío es dejar de ser corderos para llegar a ser ovejas que escuchan su voz (Jn. 10:27).

Los recién convertidos son corderos que todavía no pueden escuchar o discernir correctamente la voz del Señor, necesitan crecer espiritualmente. Los niños espirituales son inexpertos para la Palabra de justicia (He. 5:13), ellos deben crecer de tal manera que puedan ejercitar sus sentidos en el discernimiento del bien y del mal (He. 5:14), es por ello la necesidad de beber la leche no adulterada porque es la que hace crecer para salvación (1P. 2:2).

Las doctrinas leche en la Palabra de Dios son 7 (He. 6:1-2):

  1. El arrepentimiento de obras muertas
  2. La fe en Dios
  3. Bautismo en Agua
  4. Bautismo en Espíritu Santo
  5. La imposición de manos
  6. La resurrección de los muertos
  7. El juicio eterno

Estas 7 doctrinas leche son indispensables para el buen crecimiento del creyente. Muchos fracasan en su vida cristiana porque no tienen un buen fundamento, y estos rudimentos de la doctrina de Cristo proveen al creyente un fundamento sólido para ir creciendo en la salvación que es en Cristo Jesús.

Mapas

El viaje de Israel es un ejemplo perfecto de nuestra caminata hacia el cumplimiento del propósito de Dios en nuestra vida. Israel salió de Egipto para ir a la tierra de Canaán y conquistar el Monte de Sion el cual era su destino final. Moisés recibió la revelación de Dios del destino final de Israel y lo expresó en su canto cuando cruzaron el mar rojo él dijo: “Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado” Éxodo 15:17.

Dios por Su misericordia condujo a Su pueblo Israel, lo llevó con Su poder a Su santa morada que es el monte de Sion (Ex. 15:13; Sal. 132:13-14). De igual manera lo que para Israel fue un viaje material para nosotros es un viaje espiritual. Salimos de Egipto que representa el mundo para ir al monte de Sion espiritual que representa alcanzar la madurez para ser parte de la Iglesia de los primogénitos, que son aquellos justos que permitieron que Dios les hiciera perfectos (He. 12:22-23).

Los mapas por tanto, son versos de la Biblia que nos ayudan para ir caminando hacia el Santo monte de Sion. Existe el Santo monte de Sion en el cielo que es el lugar más exaltado donde se encuentra el trono de Dios (Ap. 14:1); el monte de Sion en Jerusalén que fue donde David llevó el arca del pacto (2º S. 5:7; 1Cr. 11:5, 7; 1Cr. 15:1) y el monte de Sion espiritual al que somos llamados (He. 12:22). Alcanzar el monte de Sion espiritual significa conquistar todos nuestros enemigos y alcanzar el reposo de Dios. Aquellos que alcanzan el monte de Sion espiritual son los que llegan a ser Su morada (Jn. 14:23), ellos alcanzan la gloria de Dios y llegan a ser Su habitación, y son llenos de la plenitud de Dios (Ef. 3:19).

Es el deseo de Dios que recibamos dos tipos de revelación en la Palabra: como lámpara para iluminar nuestros pasos, pero también como lumbrera para iluminar nuestro camino (Sal. 119:105).  Necesitamos la revelación del propósito de Dios en nuestra vida que sería la Palabra de Dios como lumbrera, pero también necesitamos la revelación de cómo llegar a alcanzar ese propósito para nuestra vida, que sería la Palabra de Dios como lámpara. Consideremos algunos de estos versos que son como mapas en nuestra caminata cristiana:

Una revelación progresiva del Señor Jesús

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Juan 14:6

Los perdidos conocen al Señor Jesús como camino y de esta manera experimentan la salvación. Pero la revelación del Señor debe crecer, y es necesario conocerlo como la verdad que es la Palabra de Dios (Jn. 17:17). Y luego la revelación debe proseguir hasta conocerlo como la vida, porque el propósito de Dios es que alcancemos madurez y Su naturaleza en nosotros pueda ser desarrollada hasta que seamos conformados a la imagen del Hijo de Dios. 

La escalera de la perfección

“vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 2 Pedro 1:5-7.

La fe es el comienzo de nuestra carrera, pero luego debemos proseguir para ir creciendo en el carácter del Señor y con Su gracia se irán  añadiendo todas estas características de las que el Apóstol Pedro nos habla.

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” 1 Corintios 13:13.

Los niños espirituales reciben la fe, los jóvenes han alcanzado la esperanza, y los padres han alcanzado el amor “ágape” de Dios que se describe en 1ª de Corintios 13.

Requisitos para morar en Sion

“Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás” Salmo 15:1-4.

Requisitos para subir al monte de Sion

“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación” Salmo 24:3-5.

Características de los reyes

“ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano. Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino. Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia. Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel” Deuteronomio 17:15-20.

Estas características naturales de los reyes en Israel nos enseñan verdades espirituales para poder llegar a ser reyes que reinan en vida por medio de la abundancia de gracia y el don de la justicia (Ro. 5:17).

Defectos sacerdotales

“Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado, o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano, o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado. Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová. Hay defecto en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios. Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas, podrá comer. Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico.” Levítico 21:18-23.

Estos defectos sacerdotales representan enfermedades espirituales que nos descalificarán para ser sacerdotes, por ello necesitamos que el Señor quite toda imperfección espiritual que nos impida llegar a ser sus sacerdotes.

Requisitos para ser la Esposa de Cristo

“Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia.

Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová” Oseas 2:19-20;

Cristo Jesús se casará con una esposa madura y hay requisitos para aquellos que han de ser la esposa del Cordero.

Progresión del Amor a Cristo

“Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta entre lirios” Cantares 2:16

“Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; El apacienta entre los lirios” Cantares 6:3.

“Yo soy de mi amado, Y conmigo tiene su contentamiento” Cantares 7:10.

Nuestro amor hacia nuestro Dios debe ir creciendo hasta el punto que nuestro deseo sea agradarle y complacerle en todo olvidándonos de nosotros mismos.

El fruto del Espíritu

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” Gá. 5:22.

Es el deseo de Dios que el fruto del Espíritu madure de tal manera que ese huerto despida sus agradables aromas (Cnt. 4:16) para invitar a sus amigos para disfrutar de sus deliciosos frutos.

El Tabernáculo de Moisés

“Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario” Salmo 68:24.

“Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” Hebreos 9:24.

Cada mueble del tabernáculo representa una obra que el Espíritu Santo quiere hacer en nosotros con el objetivo de llevarnos a Su gloria. Cada mueble del tabernáculo de Moisés es una revelación del Señor Jesús que fue cumplida en Su ministerio y debe ser cumplida también en nuestra vida para ser hechos conformes a Su imagen.

El Viaje de Israel

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento  espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” 1 Corintios 10:1-11.

El viaje de Israel es el tipo de nuestro viaje desde Egipto hacia el monte de Sion y nos revela las etapas y procesos por los cuales hemos de pasar para poder conquistar nuestra herencia y alcanzar el reposo de Dios.

El Juicio por el pecado

“¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré” Judas 1:11

“Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” Judas 1:5-7.

“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos  destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados 8  (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” 2 Pedro 2:1-9

“Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” Mateo 7:20-23.

“Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego;  porque no hay acepción de personas para con Dios. Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados” Romanos 2:1-12.

Nuestro Santo Dios juzgará el pecado y estos versos nos revelan ejemplos de Sus juicios, como también las cosas que el Señor va a juzgar.

Que nuestro Dios por medio de sus modelos y muchos mapas que tienen las Sagradas Escrituras nos ayuden a caminar en justicia, santidad y verdad hasta alcanzar Su propósito para nuestras vidas.

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús,

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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