Tema 14: La Visión de Sion

La visión de Sion es la visión de Dios para Su iglesia, y en este estudio procuraremos presentarla a través de la vida de nuestro Señor Jesús, la vida de David y la vida de Abraham.

Una muerte con propósito

Aunque la muerte de nuestro Señor Jesucristo en la cruz satisfizo la justicia de Dios para el perdón de nuestros pecados, su objetivo principal es que aprendamos a vivir para Cristo Jesús y así cumplir con la voluntad de Dios para nuestras vidas.

“y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” 2 Corintios 5:15.

La Palabra de Dios es el manual de operaciones para establecer el reino de Dios en la Tierra. El Evangelio de nuestro Señor Jesús nos revela cómo vivir para Dios y hacer Su voluntad. El propósito de Dios no es solamente que el hombre sea salvo y que vaya al cielo; porque muchos pueden ir al cielo y no haber terminado su carrera. Es posible ser salvo, ir al cielo y no haber completado la carrera que Dios tenía para nosotros.

Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, hay un ministerio que cumplir y una carrera que acabar.

 “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” Hechos 20:24 

La meta es la gloria de Dios

La salvación es el inicio de nuestra carrera que tiene como propósito alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. El apóstol Pablo nos dice:

“Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo” 2 Tesalonicenses 2:13-14;

 Nuestro Señor Jesús fue perfeccionado para llevar muchos hijos a la gloria:

“Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” Hebreos 2:10;

El hombre es llamado a alcanzar la gloria de Dios, y es aquí la importancia de la visión de Sion porque Sion es el lugar de la gloria de Dios, es el lugar de la morada de Dios, el lugar de Su habitación.

“Porque Jehová ha elegido a Sion; La quiso por habitación para sí. Éste es para siempre el lugar de mi reposo; Aquí habitaré, porque la he querido” Salmo 132:13-14.

 “Por cuanto Jehová habrá edificado a Sion, Y en su gloria será visto”. Salmo102:16;

 El viaje de Israel un tipo de nuestra caminata

El viaje de Israel es la figura de nuestra caminata desde Egipto hasta la tierra prometida y finalmente alcanzar el monte de Sion. El propósito de Dios para Su pueblo Israel, no era solo salvarlos de Egipto, Dios quería introducirlos en el monte de Su heredad que es Sion, Dios quería llevarlos a Su santa morada que es Sion.

“Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado” Éxodo 15:17;

 “Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu poder a tu santa morada” Éxodo 15:13;

La meta final del pueblo de Dios es llegar a Su Santa morada que es Sion.

“Cantad a Jehová, que habita en Sion; Publicad entre los pueblos sus obras” Salmo 9:11;

David dio cumplimiento a la visión de Dios

 Aunque Moisés fue quien recibió la comisión de sacar al pueblo de Israel para llevarlo a la tierra prometida y finalmente el monte de Sion, Josué continuó esa visión pero fue David quien la llevó a su cumplimiento total. Fue el rey David quien venció a todos los enemigos y finalmente conquistó el monte de Sion derrotando a los Jebuseos que fueron los últimos enemigos a vencer para tomar posesión de la herencia que Dios les había dado.

“En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá). Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David. Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa. Y David moró en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó alrededor desde Milo hacia adentro”. 2 Samuel 5:5-9;

Sion se volvió famoso en tiempos de David por dos razones: la primera fue porque David  se estableció en Sion y Sion fue llamada la ciudad de David y luego porque David llevó el Arca del Pacto donde moraba la presencia de Dios, al monte de Sion y le preparó una tienda.

“Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed–edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed–edom a la ciudad de David. Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado. Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino. Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta. Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón. Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová” 2 Samuel 6:12-17;

El hombre conforme al corazón de Dios

David fue el hombre conforme al corazón de Dios, de quien se profetizó que haría lo que Dios quería.

“Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero” Hechos 13:22;

David cumplió con la voluntad de Dios de conquistar la herencia que Dios tenía para Su pueblo Israel y finalmente venció a los Jebuseos quienes fueron los últimos enemigos a vencer. Luego de conquistar a todos sus enemigos llevó el Arca del Pacto al monte de Sion a una tienda que él había preparado a la que se le denominó el Tabernáculo de David y estableció la alabanza y la adoración como un nuevo orden de adoración colocando así a músicos para que ministraran al Señor delante del Arca del Pacto.

“David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed–edom, con alegría.Y ayudando Dios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, sacrificaron siete novillos y siete carneros. Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod de lino. De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas. 1 Crónicas 15:25-28;

“Así trajeron el arca de Dios, y la pusieron en medio de la tienda que David había levantado para ella; y ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de Dios” 1 Crónicas 16:1;

 “Y puso delante del arca de Jehová ministros de los levitas, para que recordasen y confesasen y loasen a Jehová Dios de Israel” 1 Crónicas 16:4;

Sion llegó a ser muy amada por Dios por cuanto David llevó el Arca del Pacto a este lugar, en donde el deseo de Dios de morar en medio de Su pueblo se cumpliría (Salmo 15:1-5;  Salmo 24:3-5).

El deseo de Dios ha sido morar con Su pueblo y esto lo podemos ver cuando Dios habla referente al Tabernáculo de Moisés que fue el lugar construido para que la presencia de Dios reposara mientras se construyera el templo en Jerusalén, donde finalmente el Arca sería colocada.

El propósito de Dios era morar con Su pueblo

Dios reveló claramente que Dios los sacó de la tierra de Egipto y que Su propósito era habitar con ellos.

“Esto será el holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová, en el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí. Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria. Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios” Éxodo 29:42-46;

El alto llamado para Su iglesia en el Nuevo Testamento es ser la morada de Dios y llegar a ser uno con Él. Esto lo podemos ver claramente en las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo.

Aunque la salvación no es por obras, es por gracia, es importante comprender que de la obediencia a Sus mandamientos dependerá el nivel de gloria que alcancemos. Aquellos que no obedezcan los pequeños mandamientos y enseñen a otros a quebrantarlos estos serán llamados muy pequeños en el reino de los cielos.

“De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos” Mateo 5:19.

La morada de Dios

Aquellos que sean obedientes a los mandamientos de Dios son los que llegarán a experimentar Sion espiritual y serán la morada del Padre y del Hijo.

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” Juan 14:23;

Para llegar a ser la morada de Dios es necesario caminar en obediencia y alcanzar la madurez espiritual. Solo aquellos que se aparten de todo pecado y caminen en integridad y justicia, podrán morar con el fuego consumidor (que es nuestro Dios) en Sion.

“Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras” Isaías 33:14-16;

Aquellos que no caminan en justicia, aquellos que no hablan lo recto, aquellos que alimentan las concupiscencias de su carne por medio de sus sentidos viendo y escuchando cosas incorrectas no podrán ser la morada de Dios, no podrán morar con Dios en Sion.

Somos llamados a alcanzar el monte de Sion espiritual, somos llamados a ser parte de la congregación de los primogénitos, somos llamados a alcanzar madurez espiritual  y que nuestros espíritus sean perfectos y plenos. No solo somos llamados a ser nuevas criaturas, somos llamados a ser conformados a la imagen del Hijo de Dios.

“…sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos” Hebreos 12:22-23;

Todos somos llamados a alcanzar el monte de Sion, porque todos somos llamados a ser uno con nuestro Dios. Esta debe ser la meta de cada creyente, ser uno con nuestro Dios así como el Hijo de Dios fue uno con el Padre. Consideremos la oración sacerdotal de nuestro Señor antes de ser entregado y morir por nuestros pecados.

“Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros” Juan 17:9-11;

“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos” Juan 17:20-26;

Es el deseo de Dios que lleguemos a ser uno con Él; y esto significa alcanzar la unidad a través de ser perfeccionados hasta alcanzar el amor ágape de Dios. Cuando somos salvos nuestros pecados son perdonados, pero todavía no somos uno con Él; para llegar a ser uno con Él y ser llenos de toda la plenitud de Dios será necesario estar arraigado y fundado en amor, como también comprender la anchura, longitud, profundidad y altura del amor de Dios.

“…para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” Efesios 3:17-19;

¿Quiénes llegan a ser uno con Dios?

Son aquellos que permiten que el Señor los transforme y sean santificados completamente en su espíritu, alma y cuerpo. Aquellos que lleguen a ser santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él.

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” 1 Tesalonicenses 5:23-24;

“Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” Judas 1:24;

Aquellos que permitan que el Espíritu Santo les transforme y los conforme a la imagen del Hijo de Dios, aquellos redimidos de entre los de la Tierra que alcancen la madurez espiritual y lleguen a ser santos y sin mancha delante del Señor, son los que podrán estar en el monte de Sion con el Cordero de Dios.

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Éstos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Éstos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Éstos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.” Apocalipsis 14:1-5;

 Los 144,000 que mira Juan son los vencedores de todos los tiempos, aquellos que alcanzaron a ser uno con el Padre y con el Hijo; por ello tienen el nombre del Padre y del Hijo escrito en sus frentes. Ellos son los que alcanzaron el monte de Sion espiritual y por ello podrán morar en el monte de Sion que queda en medio de la nueva Jerusalén que descenderá del cielo.

Este grupo representa la congregación de los primogénitos, los espíritus de los justos hechos perfectos, aquellos que alcanzaron la madurez espiritual y por ello experimentaron el Monte de Sion espiritual porque vencieron a todos los enemigos en sus corazones y fueron perfeccionados hasta ser santos y sin mancha delante de Dios. Fueron redimidos y hechos por Dios reyes y sacerdotes, ellos son los que reinarán con Cristo en el milenio y por la eternidad.

El Monte de Sion

En la Palabra de Dios podemos encontrar tres montes de Sion:

En el cielo, que es el lugar donde se encuentra el trono de Dios, por cierto era el lugar donde quería Satanás tener su trono (Ap.14.1-5; Is. 14:13; Sal. 48:2).

  1. Un monte en Jerusalén que fue el lugar donde David llevó el Arca del Pacto y le preparó una tienda (2 S. 5:7-9; 1Cr. 16:1; 2Cr. 1:4)
  2. El monte de Sion espiritual (He. 12:22-23)

El Nacimiento en Sion

Así como se experimenta el nuevo nacimiento, es necesario experimentar el nacimiento en Sion. El nacimiento en Sion es una experiencia espiritual que acontece cuando la visión de Sion nace en nuestros corazones. Es cuando la persona recibe la revelación de llegar a la morada de la gloria de Dios y recibe la gracia para proseguir por buscar lo mejor de Dios.

Los que han nacido en Sion y han pasado por esta experiencia espiritual, son como el salmón que nada miles de kilómetros y enfrenta terribles peligros por regresar al lugar donde nacieron, luego al llegar, depositan sus huevos y mueren.

Los que nacen en Sion, son aquellos que buscarán morir en Sion, es decir, no desmayarán sino que lucharán con todas sus fuerzas para conquistar el monte de Sion en sus vidas, de tal manera que puedan vencer a todos los enemigos de su corazón, que están representados por 31 reyes y 7 naciones que Israel conquistó para poder conquistar y poseer su herencia.

Los que han nacido en Sion son los que prosiguen por obtener el premio del Supremo llamamiento en Cristo Jesús (Fil. 3:14), son aquellos que tienen todo por basura para poder ganar a Cristo (Fil. 3:8). Ellos no se conforman con niveles inferiores de gloria, ellos quieren alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo, ellos quieren ser llamados, escogidos y fieles para poder andar con el Cordero de Dios (Ap. 17:14).

Por el nuevo nacimiento se nos permite ver y entrar al reino de Dios (Jn. 3:3-6).  En cambio, el nacimiento en Sion nos abre los ojos a nuestra herencia; la herencia que debemos conquistar para poder poseerla y retenerla. El nacimiento en Sion nos da la gracia para luchar para ser parte de la congregación de los primogénitos, aquellos justos que son perfeccionados y que llegan a ser parte del grupo de los vencedores que vencen al mundo, a la carne y al diablo (Ap. 21:7).

El nacimiento en Sion es una experiencia real por la cual debemos orar y también recibir por fe. Los Salmos nos hablan de esta experiencia:

“Cosas gloriosas se han dicho de ti, Ciudad de Dios. Selah. Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; He aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; Éste nació allá. Y de Sion se dirá: Éste y aquél han nacido en ella, Y el Altísimo mismo la establecerá. Jehová contará al inscribir a los pueblos: Éste nació allí. Selah” Salmo 87:3-6;

 Abraham y la visión de Sion

 Abraham es el padre en la fe tanto para judíos como para los gentiles, para los de la circuncisión como para los de la incircuncisión (Romanos 4:11-12); y por medio de él también podemos entender la visión de Sion. Hemos hablado acerca de cómo el viaje de Israel es un tipo de nuestra caminata, desde Egipto que representa el mundo, hasta el monte de Sion que representa la morada de Su gloria, Su habitación.

El viaje de Israel estaba en el corazón de Dios y fue profetizado a Abraham antes que existiera el pueblo de Israel, antes que naciera Jacob su nieto de quien saldrían las doce tribus de Israel.

Promesas de Dios a Abraham

Respecto a la descendencia de Abraham Dios le prometió:

La tierra de Canaán como herencia para su descendencia (Génesis 12:6-7; Génesis 13:15).

  1. Su descendencia sería como el polvo de la tierra (Génesis 13:16).
  2. Su descendencia sería como la las estrellas en los cielos (Génesis 15:5).
  3. Su descendencia sería esclava en Egipto por 400 años (Génesis 15:13).

El viaje de Israel estaba en el corazón de Dios, Dios le mostró que primero serían esclavos, luego Dios jugaría a esa nación y luego regresarían a tierra de Canaán. Dios sabía que cuando salieran de Egipto saldrían con gran riqueza, y por ello le profetizó a Abraham lo que le iba a pasar al pueblo de Israel que es la descendencia de Abraham. También le dijo a Abraham que moriría pero que a la cuarta generación el pueblo de Dios regresaría a Canaán por cuanto la maldad del amorreo todavía no se había cumplido.

“Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí” Génesis 15:13-16;

Así como lo dijo Dios aconteció, al salir Israel de Egipto salieron con gran riqueza:

“E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. 36  Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios” Éxodo 12:35-36;

Dios le reveló a Moisés que el plan de Dios era llevarlos al monte de Su heredad que es Sion, Dios querían introducirlos en Su Santo Monte Sion.

“Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado” Éxodo 15:17;  

Dios profetizó el cumplimiento de Su propósito de llevar a Su pueblo Israel  hasta Su santa morada:

“Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu poder a tu santa morada” Éxodo 15:13;

 “Porque Jehová ha elegido a Sion; La quiso por habitación para sí. Éste es para siempre el lugar de mi reposo; Aquí habitaré, porque la he querido” Salmo 132:13-14;

Sion por tanto es la promesa hecha a Abraham. Dios le prometió a Abraham que su descendencia poseería las puertas de sus enemigos, y el último enemigo a vencer fueron los Jebuseos que habitaban en la fortaleza de Sion.

“…y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos” Génesis 22:16-17;

Sion es el lugar de reposo de Dios porque es aquí donde el pueblo de Israel al mando de David, vencieron a los Jebuseos, sus últimos enemigos y así poder tomar posesión de la tierra de Canaán, la herencia que Dios les había prometido.

“En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá). Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David. Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa. Y David moró en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó alrededor desde Milo hacia adentro. Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con él” 2 Samuel 5:5-10;

“Y vinieron todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y David hizo con ellos pacto delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová por medio de Samuel. Entonces se fue David con todo Israel a Jerusalén, la cual es Jebús; y los jebuseos habitaban en aquella tierra. Y los moradores de Jebús dijeron a David: No entrarás acá. Mas David tomó la fortaleza de Sion, que es la ciudad de David. Y David había dicho: El que primero derrote a los jebuseos será cabeza y jefe. Entonces Joab hijo de Sarvia subió el primero, y fue hecho jefe. Y David habitó en la fortaleza, y por esto la llamaron la Ciudad de David. Y edificó la ciudad alrededor, desde Milo hasta el muro; y Joab reparó el resto de la ciudad. Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él” 1 Crónicas 11:3-9;

Sion es la Ciudad de David

 Como leímos en los versos anteriores, a la fortaleza de Sion se le llamó la ciudad de David. David es un tipo del Señor Jesucristo quien reinará desde Sion la ciudad del gran Rey.

“Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, Es el monte de Sion, a los lados del norte, La ciudad del gran Rey” Salmo 48:2.

“Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte” Salmo 2:6.

Abraham vio en visión a Sion; Abraham vio en visión la nueva Jerusalén, el vio la ciudad celestial de Dios en el cielo. Abraham salió de su tierra para recibir su herencia; él esperaba y buscaba a Sion; buscaba la ciudad que tiene fundamentos y cuyo arquitecto es Dios. Recordemos que a Sion se le llamó la ciudad de David, que era profético, así como también a la nueva Jerusalén se le llamaría la ciudad del gran Rey (Jesucristo). En medio de esta ciudad celestial se encuentra el monte de Sion el lugar más exaltado en el cielo, que después del milenio descenderá a la Tierra.

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;  porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” Hebreos 11:8-10.

 “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”  Apocalipsis 21:1-3.

La tierra de Canaán como herencia

Dios estableció el pacto de la circuncisión con Abraham como señal de la promesa de darles la tierra de Canaán como heredad a su descendencia.

“Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Éste es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros” Génesis 17:7-10.

 Simiente natural y Simiente Espiritual

 Abraham tuvo la simiente natural (Israel) que es comparada con la arena del mar, pero también tuvo su simiente espiritual (la iglesia) que es comparada con las estrellas del cielo. Por tanto las promesas naturales que le pertenecen a Israel tienen una aplicación espiritual. Para Israel, Canaán es un territorio físico que Dios les ha dado en lo natural como herencia; para nosotros, Canaán representa la herencia espiritual que Dios nos ha dado. Para Israel la conquista del Monte de Sion era algo físico, para nosotros la conquista del monte de Sion es algo espiritual.

Por tanto lo que para Israel son promesas reales en lo natural, para nosotros son promesas reales en lo espiritual. La iglesia de Jesucristo, los creyentes en Cristo, son simiente de Abraham y conforme a la promesa los herederos.

“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” Gálatas 3:29

Por tanto podemos confiar que Dios es quien nos introducirá en nuestra herencia, es Él quien nos plantará en el monte de Su heredad, el Monte de Sion, el lugar de Su habitación.

“Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado” Éxodo 15:17;

 “Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu poder a tu santa morada” Exodo15:13;

 Recordemos que Abraham es nuestro Padre en la fe, y él creyó en esperanza contra esperanza (Romanos 4:18), llamó a las cosas que no son como si fuesen debido a la Palabra que recibió de Dios. Bendito Dios que somos Su simiente, somos herederos de Sus promesas, bendito Dios que podemos creer que Él nos llevará y nos introducirá en nuestra herencia y nos plantará en el Monte de Sion.

Autor y Consumador de la Fe

Nuestro Señor es el Autor y Consumador de la fe (Hebreos 12:2); es el Señor quien nos da la fe que necesitamos para nacer de nuevo y ser salvos por Su gracia (Efesios 2:8-9), pero también es el Señor Jesús quien nos llevará a la unidad de la fe, a la medida del varón perfecto, a la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios  4:13) en otras palabras, nos llevará a Sion; por Su gracia nos permitirá alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo y nos permitirá ser parte de la congregación de los primogénitos que morarán en Sion con nuestro Señor Jesucristo.

No te conformes con menos

Si tú has creído en Cristo Jesús y haz hecho de Jesús tu Señor y te has dispuesto a seguir Sus pasos y obedecer la Palabra que Dios te revela, no te conformes con la salvación. La salvación es solamente el inicio de una caminata gloriosa que tiene como meta llegar al Monte de Sion para luego llevar Su gloria a las naciones.

Aquellos que han alcanzado la madurez espiritual y han vencido a todos los enemigos de su corazón y han experimentado morar en el Monte de Sion espiritual, todavía hay que llevar Su gloria a las naciones. Porque el objetivo después de alcanzar la gloria de Dios en el Monte de Sion es llevar Su gloria a las naciones, como David que después de vencer a todos sus enemigos en el territorio que Dios les había designado como herencia, luego comenzó a conquistar las otras naciones para llevar la gloria de Dios a otros lugares.

No te conformes con recibir el perdón de pecados e ir al cielo, hay mucho más que Dios tiene para Su pueblo. El Señor Jesús le reveló al apóstol Pablo que además del perdón de Dios hay otras cosas que el Señor quiere que Su pueblo experimente. Dios le muestra al apóstol  5 áreas que Dios desea para Su pueblo:

“…para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” Hechos 26:18;

Dios quiere que sus hijos:

Abran sus ojos.

  1. Se conviertan de las tinieblas a la luz.
  2. Se conviertan de la potestad de Satanás a Dios.
  3. Que reciban por la fe perdón de pecados.
  4. Y que reciban por la fe herencia entre los santificados.

No es el deseo de Dios que solamente recibamos el perdón de pecados; Él quiere que dejemos las tinieblas, que dejemos de estar bajo el poder de Satanás y pasemos a vivir bajo el Señorío de Cristo Jesús y Su Palabra; Él desea que luchemos por recibir la herencia que tiene para nosotros.

La fe es una batalla que se debe librar; hay que vencer al mundo, a la carne y al diablo. Solo los vencedores heredarán todas las cosas (Apocalipsis 21:7).  Debemos pelear la batalla de la fe y acabar nuestra carrera, solo así recibiremos la corona de justicia por cuanto fuimos obedientes a lo que Dios nos mandó.

Que el Señor nos de Su gracia para imitar al apóstol Pablo y poder exclamar las mismas palabras que él pronunció cuando estaba cerca de su muerte.

“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”

2 Timoteo 4:6-8;

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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