Tema # 15: 100 Razones por las cuales murió Cristo Jesús

Son Incontables los beneficios y bendiciones que nuestro amado Señor Jesucristo nos heredó mediante Su sublime sacrificio en la cruz del Calvario, todo lo que somos y lo que hemos recibido está intrínsecamente vinculado a Su sacrificio de amor. Sin embargo podemos encontrar muchas escrituras que nos hablan en forma general, de algunas de las razones por las cuales Él murió por nosotros, presentamos cien de ellas. 

1. Para tener paz con Dios.

Romanos 5:1

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”

Nuestro Señor Jesucristo murió para que podamos tener paz con Dios. Cuando recibimos el perdón por nuestros pecados recibimos la paz con Dios, pero cuando llegamos a confiar en Él, recibimos la paz de Dios (Fil. 4:7).

Para poder permanecer en paz con Dios es necesario pedir perdón por cada pecado que Él nos señale por medio del Espíritu Santo. Después del nuevo nacimiento; cuando Dios en Su paciencia perdona y pasa por alto nuestros pecados pasados (Ro. 3:25), el Espíritu Santo continuará justificándonos y nos mostrará renglón por renglón las áreas de nuestra vida que deben ser corregidas.

Si pedimos perdón por los pecados que el Espíritu Santo nos muestre y permitimos que Su gracia nos ayude a dejar todo aquello que es contrario a la voluntad de Dios, permaneceremos en paz con Dios, de lo contrario sentiremos en nuestro Espíritu Su intranquilidad santa.

2. Para tener entrada a la gracia de Dios.

Juan 1:17

“Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”.

La gracia de Dios no es tolerancia al pecado, la gracia de Dios tiene dos significados principales: favor divino y capacitación divina. La misericordia evita que recibamos lo que merecemos, pero la gracia de Dios como Su favor divino, permite que recibamos lo que no merecemos.

Por Su favor divino somos salvos, no por merecerlo, pero también por Su capacitación divina podemos vencer el pecado y hacer las cosas que son agradables delante de Él por medio de nuestro Señor Jesucristo (He. 13:21).

3. Para salvarnos por gracia por medio de la fe.

Efesios 2:8-9

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.

La gracia se recibe por medio de la fe, la cual es un don divino, el hombre puede creer pero no puede tener fe. La fe es divina y proviene de Dios, pero es dada a aquel que cree en Su Palabra. La salvación no se puede ganar o comprar por ningún medio. No podemos ser salvos por obras porque éstas no pueden borrar nuestros pecados, solo la sangre de nuestro Señor Jesucristo.

Nadie merece ser salvo, todos merecemos la muerte pero aquellos que creen a la Palabra de Dios y en humildad claman por ayuda a nuestro Dios, ellos recibirán la fe que necesitan para poder ser salvos. Los demonios creen en Dios pero no son salvos, a ellos Dios no les ha concedido fe. La fe es el poder del evangelio que Dios da a todo aquel que cree en Él (Ro. 1:17).

4. Para librarnos del presente siglo malo.

Gálatas 1:4

“El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre”

Es la voluntad de Dios librarnos de este siglo, solo la sangre de Cristo nos puede librar de la potestad de las tinieblas y trasladarnos al reino de Su amado Hijo. Solo Su gracia nos puede librar de este mundo y su sistema para poder vivir haciendo Su voluntad y vivir para agradarle y complacerle.

5. Para santificarnos por completo.

1 Tesalonicenses 5:23

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

La santificación es triple: espíritu (nuestra naturaleza), alma (nuestra inteligencia, sensibilidad y voluntad) y cuerpo (nuestro depósito). El propósito final de Dios no es perdonar nuestros pecados sino presentarnos irreprensibles delante de Él, sin mancha. Él nos salvó para presentarnos sin defecto delante de Su presencia.

6. Para guardarnos sin caída y presentarnos sin mancha delante de Él.

Judas 1:24

“Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”

La gracia de Dios no solo perdona nuestros pecados, también nos da el poder para no pecar. Dios tiene todo el poder para guardarnos sin pecar y presentarnos sin mancha delante de Su gloria con gran alegría. Aquellos que no se apartan de pecar, todavía no han conocido la verdadera gracia de Dios (1P. 5:12).

7. Para hacernos santos y sin mancha delante de Él.

Efesios 1:4

“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”

El poder de Su gracia comienza con el perdón de pecados, pero Su proceso de redención continua por medio del crecimiento espiritual hasta llevarnos a madurez; en donde llegamos a ser santos y sin mancha habiendo sido transformados en todo nuestro ser.

8. Para hacernos su Esposa.

Apocalipsis 19:7

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”.

Aquellos que reciban el perdón de pecados por medio de Jesucristo serán salvos; pero aquellos que alcancen la madurez espiritual, y que por la gracia de Dios se les permita hacer las obras de justicia requeridas, son los que llegarán a ser la Esposa del Cordero. Ser la esposa del Cordero es una posición de honor que es otorgada a aquellos que califican. El perdón de pecados viene por recibir la fe para ser salvos; pero llegar a ser la esposa del Cordero viene como resultado de recibir la fe para dejar todo pecado y ser obediente a todos los mandamientos de Dios. Aquellos que sean niños en Cristo, bebés espirituales, no podrán ser la Esposa del Cordero.

9. Para capacitarnos para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

2 Tesalonicenses 2:13-14

“Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

El hombre fue destituido de la gloria de Dios por el pecado (Ro. 3:23); ahora, una vez instituido nuevamente en la gloria, debe alcanzar, por la gracia de Dios, la gloria de nuestro Señor Jesucristo, y esto nos habla de carácter, de estatura espiritual, nos habla de alcanzar Su naturaleza y desarrollar el fruto del Espíritu Santo en nuestra vida.

10. Para que podamos ser perfectos como nuestro Padre.

Mateo 5:48

“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.
Nuestro llamado es el mismo llamado que Dios le hizo a nuestro Padre en la fe Abraham.

Es la voluntad de Dios que andemos delante del Señor siendo perfectos (Gn. 17:1). Debemos ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto.
Llegamos a Cristo imperfectos, muertos en delitos y pecados (Ef. 2:1), pero por Su gracia por medio de la fe, seremos perfeccionados para alcanzar Su imagen y semejanza (Gn. 1:26), y la plenitud de Su naturaleza (2 P. 1:4). Dios quiere terminar la obra que ha comenzado en nosotros y llevarnos a perfección (Fil. 1:6).

11. Para hacernos santos como Él es santo.

1Pedro 1:16

“porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.

Como somos Sus hijos, Él quiere que seamos santos como Él es santo. Dios no solo quiere darnos Su perdón, Él también quiere darnos Su santidad, es por ello que seremos disciplinados por Él, para hacernos partícipes de Su santidad (He. 12:10).

12. Para conformarnos a la imagen del Hijo de Dios.

Romanos 8:29

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”.

El plan de Dios para aquellos que escuchan Su voz y le siguen; es que hemos sido predestinados para ser conformados a la imagen de Jesucristo. Dios no predestina a unos para condenación y a otros para salvación. Para aquellos que rinden sus vidas al señorío de Jesucristo, y no solo creen en Él intelectualmente, Dios ha predestinado el proceso para que alcancen la madurez espiritual y lleguen a ser conformados a la imagen del Hijo de Dios.

Dios nos da a elegir el destino, Dios pone delante de nosotros el camino de la vida y de la muerte, el camino de la bendición o la maldición y para que escojamos medio del libre albedrío (Dt. 30:19). Lo que no es elegible es el proceso de transformación que Dios utilizará para llevarnos a la gloria. Las aflicciones, adversidades, y dificultades que nos forman son elegidas por Dios. El hombre no puede escoger Su cruz, puede escoger tomarla o no, pero es Dios quien diseña nuestra cruz. La parte del hombre es tomarla, la parte del hombre es negarse a sí mismo cada día tomar su propia cruz y seguir a Cristo (Mt. 16:24).

13. Para hacernos parte de Su iglesia gloriosa sin mancha ni arruga.

Efesios 5:27

“A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”.

Los cristianos que serán la iglesia gloriosa son aquellos que permitieron que el Espíritu Santo quitara de sus vidas toda mancha y arruga, que representa el pecado y la inmadurez espiritual. Los cristianos que serán la esposa del Cordero son aquellos que dejaron todo pecado y toda inmadurez y llegaron a ser como Él, santos y sin mancha, llegaron a ser el producto terminado de Dios.

14. Para capacitarnos para alcanzar al monte de Sion Espiritual.

Hebreos 12:22

“Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles”

El monte de Sion representa alcanzar la gloria de Dios y ser la morada de Dios, Su habitación (Sal. 132:13-14). Alcanzar el monte de Sion espiritual es sinónimo de alcanzar la gloria de Dios, la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo (Ef. 4:13). El monte de Sion es el lugar más exaltado en el cielo (Ap. 14:1-5) y será el más exaltado en la Tierra cuando el Señor Jesucristo reine sobre todas las naciones (Is. 2:3).

15. Para hacernos parte de la congregación de los primogénitos.

Hebreos 12:23

“A la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos”

La congregación de los primogénitos está formada por todos aquellos creyentes santos que alcanzaron la madurez espiritual. Ellos dejaron de ser niños espirituales, dejaron de ser jóvenes espirituales y llegaron a la madurez espiritual, ellos llegaron a ser padres espirituales. Fueron llamados, escogidos y fieles por ello calificaron para andar con el Cordero de Dios (Ap. 17:14), ellos son los que llegan a ser la Esposa del Cordero.

16. Para llamarnos a alcanzar una misma esperanza.

Efesios 4:4

“Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación”

Así como Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1Ti. 2:4), así también mediante su sacrificio, todos hemos sido llamados a una misma esperanza de la vocación celestial. Es el deseo de Dios que todos los que creen en Él lleguen a ser uno con Él, como el Padre y el Hijo son uno, perfectos en unidad, que todos lleguemos a ser uno (Jn. 17:20-23).

Aquellos que alcancen el monte de Sion espiritual son los que llegarán a ser uno con Él y por ello tienen el nombre del Padre y del Hijo en sus frentes, ellos llegarán a ser perfectos, santos, y sin mancha delante de Dios (Ap. 14:1-5).

17. Para que podamos alcanzar el Supremo Llamamiento.

Filipenses 3:13-14

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”

El supremo llamamiento no es ser salvo, el supremo llamamiento es ganar a Cristo (Fil. 3:8); es ser conformados a la imagen del Hijo de Dios (Ro. 8:28); es llegar a ser reyes y sacerdotes para reinar con Cristo por la eternidad (Ap. 5:10); es llegar a ser la iglesia gloriosa sin mancha ni arruga (Ef. 5:27); es ser la esposa el Cordero que se ha preparado (Ap. 19:7).

18. Para sentarnos en el trono con Jesús.

Apocalipsis 3:21

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”

Aquellos que venzan al mundo, a la carne y al diablo como lo hizo nuestro Señor Jesús. se sentarán para reinar sobre las naciones con Él (Ap. 2:26-27).

19. Para trasladarnos del reino de las tinieblas al reino de la luz.

Colosenses 1:13

“El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”

Por medio el nuevo nacimiento somos trasladados del reino de las tinieblas al reino del amado Hijo de Dios. Gracias al nuevo nacimiento podemos entrar y ver el reino de Dios (Jn. 3:3,5). Estábamos muertos en delitos y pecados pero al ser salvos por medio del nuevo nacimiento recibimos vida y por Su gracia podemos continuar creciendo espiritualmente para poder recibir la vida abundante de Dios que es Su naturaleza y plenitud.

20. Para convertirnos de las tinieblas a la luz.

Hechos 26:18

“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”

El evangelio de nuestro Señor Jesús no es solamente creer en Cristo, es necesario dejar de caminar en las tinieblas del pecado para caminar en la luz de la obediencia a la Palabra de Dios.

21. Para convertirnos de la potestad de Satanás a la de Dios.

Hechos 26:18

“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.

Además de creer en Jesucristo es necesario vivir bajo Su señorío, dejar de vivir bajo la autoridad e influencia satánica y pasar a ser dirigido por el Espíritu Santo y vivir bajo la autoridad divina en sumisión y obediencia a la Palabra de Dios.

22. Para recibir por la fe, perdón de pecados.

Hechos 26:18

“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”

El perdón de pecados se recibe por medio de la fe, es decir; el hombre no puede recibir perdón a menos que Dios le dé la fe para ser perdonado. La fe es un don divino que Dios da a aquel que cree a Su Palabra y teme a Su nombre. Los demonios creen en Dios pero no viven bajo el señorío de Dios.

23. Para recibir herencia entre los santificados.

Hechos 26:18

“Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”

La herencia para los santos es doble: Cristo es nuestra herencia, y también las naciones. Ganar a Cristo es diferente a ser salvo. Ganamos a Cristo cuando Su carácter es formado en nosotros y alcanzamos el premio del supremo llamamiento que es Cristo en nosotros la esperanza de gloria. Cuando alguien alcanza la madurez espiritual y es conformado a la imagen del Hijo de Dios en su vida, y es hallado en Cristo no por su propia justicia sino por la fe, entonces ha ganado a Cristo. Ganamos a Cristo cuando alcanzamos la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo.

También nuestra herencia está formada por todas aquellas personas que llevamos al reino y les ayudamos a crecer espiritualmente para alcanzar el premio del supremo llamamiento de Dios. Nuestro trabajo no debe ser solamente predicar el evangelio para que las personas sean salvas; así como Pablo, debemos luchar y trabajar para que todo hombre sea presentado perfecto en Cristo Jesús.

24. Para heredar todas las cosas.

Apocalipsis 21:7

“El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo”
Los vencedores son aquellos que heredarán todas las cosas. La salvación es el inicio de la carrera, el evangelio de nuestro Señor Jesucristo nos quiere preparar para vencer al mundo, al diablo y a nuestra carne. Aquel que viva para hacer la voluntad de Dios y sea fiel a todo lo que Dios le mandó heredará todas las cosas.

25. Para permitirnos ganar a Cristo.

Filipenses 3:8

“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”

Para ganar a Cristo no solo es necesario creer en Él, hay que dejarlo todo por Él. Aquellos que crean en Cristo y se arrepientan de sus pecados serán salvos; pero aquellos que dejen todo por Cristo como Abraham, ellos ganarán a Cristo, Cristo Jesús será su galardón.

26. Para concedernos conocerle.

Filipenses 3:10

“A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”

Somos salvos para conocerle, esta es la manera de ser transformados a Su imagen y semejanza, por medio del conocimiento que adquiramos de Él. Seremos conformados a Su imagen en la medida que le conozcamos. La naturaleza de Dios que se nos sea revelada, será la naturaleza de Dios que se nos será impartida. Aquellos que aman, aman porque han conocido a Dios, que es amor.

27. Para que podamos experimentar el poder de resurrección.

Filipenses 3:10

“A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”

Cuando morimos a nuestro ego, a nuestra voluntad, experimentaremos el poder de Su resurrección y podremos disfrutar la vida resucitada de Cristo en nosotros. El poder de resurrección levantará nuestros cuerpos sin corrupción, pero este poder también está disponible no solo para vivificar nuestro cuerpo sino también nuestra alma.

28. Para hacernos partícipes de Sus padecimientos.

Filipenses 3:10

“a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”

Gracias a la muerte de Cristo, ahora Su iglesia somos Su cuerpo (Ef. 1:23); y como cuerpo de Cristo al igual que Él padeció por nuestros pecados, así nosotros padeceremos aflicciones, adversidades y tribulaciones a fin de cumplir el propósito de Dios en nuestra vida y en la vida de otros.

29. Para hacernos semejantes a Él en Su muerte.

Filipenses 3:10

“A fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte”

Todos somos llamados a morir en la cruz con Cristo Jesús, es por ello que tomamos nuestra cruz cada día y le seguimos. Nuestra meta es ser crucificados con Cristo de manera espiritual para que ya no vivamos nosotros sino Cristo en nosotros. Es la vida crucificada la que tiene poder sobre el pecado, los creyentes que han sido crucificados son los que reciben el poder para vencer a sus enemigos y conquistar la herencia que Dios ha determinado para sus vidas.

30. Para calificarnos para resucitar en la primera resurrección.

Apocalipsis 20:6

“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”

La primera resurrección es para los vencedores, es para aquellos que alcanzaron la madurez espiritual y fueron hechos reyes y sacerdotes, estos reinarán con Cristo mil años. Todos aquellos que no maduraron espiritualmente serán salvos, pero resucitarán hasta después del milenio, en la segunda resurrección. La primera resurrección que es llamada la mejor resurrección es para aquellos que padecieron juntamente con Cristo, y juntamente con Cristo serán glorificados y reinarán con Él como vencedores.

31. Para hacernos justos.

2 Corintios 5:21

“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”

Por medio del nuevo nacimiento, gracias a que Jesucristo se hizo pecado por nosotros, somos hechos justos delante de Dios; nuestro espíritu que estaba muerto en delitos y pecados, al recibir el Espíritu Santo, recibió la vida de Dios y la justicia de Dios se nos fue imputada, concediéndonos ser participantes de la naturaleza de Dios. Nuestro espíritu que estaba muerto para Dios recibe ahora la vida de Dios, recibe la justicia de Dios y por ello somos contados justos delante de Su presencia.

Para poder ser justos en nuestros espíritus tuvimos que experimentar el nuevo nacimiento, que es la experiencia que tuvimos cuando Dios nos envió Su arrepentimiento y fuimos engendrados por Él, por medio del Espíritu Santo.

32. Para redimirnos de la maldición de la ley.

Gálatas 3:13

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”

La maldición por causa del pecado es triple: la muerte de nuestro espíritu; la confusión de nuestra alma, que incluye angustias y todo tipo de problemas emocionales; y la corrupción de nuestro cuerpo que conlleva enfermedades y finalmente la muerte física.

Al ser redimidos de la maldición de la ley en nuestro espíritu, podemos nacer de nuevo, recibir Su naturaleza y poder perfeccionar nuestros espíritus hasta alcanzar la madurez de Cristo Jesús. En nuestra alma podemos ser renovados y experimentar Su buena voluntad, agradable y perfecta experimentando la paz, el gozo y la sanidad total de nuestra alma librándonos de todo tipo de angustia. En nuestro cuerpo también seremos redimidos cuando en la resurrección recibamos un cuerpo glorificado libre de toda corrupción.

33. Para que la bendición de Abraham nos alcanzase.

Gálatas 3:14

“Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu”

Gracias a Cristo Jesús somos simiente de Abraham y conforme a la promesa los herederos (Gá. 3:29); por tanto, las promesas de heredar nuestra tierra prometida espiritual, y alcanzar el monte de Sion espiritual es para nosotros, como también llegar a ser reyes y sacerdotes, porque estas promesas fueron hechas a Abraham (Gn.17:6,8).

34. Para que no vivamos para nosotros mismos.

2 Corintios 5:15

“ y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”

Así como Cristo Jesús no vino para hacer Su propia voluntad; de igual manera, nosotros hemos sido salvos por la muerte de Cristo para hacer Su voluntad y no la nuestra, para vivir para aquel que murió y resucitó por nosotros.

35. Para que vivamos para Cristo.

Filipenses 1:21

“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”.

El propósito y realización de nuestra vida la encontraremos al vivir para Cristo Jesús, porque Él es la vida. En la medida que vivimos para amarle y complacerle, en esa medida encontramos la plenitud de gozo y el deleite en Dios, porque en Su presencia hay plenitud de gozo.

36. Para hacernos herederos de la promesa hecha a Abraham.

Gálatas 3:29

“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”

Abraham, el Padre de la fe, fue el camino que Dios utilizó para bendecirnos en Cristo Jesús. Cristo Jesús es la simiente de Abraham, en quien todas las familias de la tierra serán bendecidas. Cristo Jesús por Su gracia, a través de la fe, nos hace hijos de Abraham; y ahora por Su misericordia también somos participantes de Sus promesas y bendiciones, al hacernos parte de la familia en la fe.

37. Para que lleguemos a ser uno con el Padre.

Juan 17:20-21

“Más no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”.

Esta es la meta de todo creyente, este es el propósito de Dios para toda Su iglesia, llegar a ser uno con Él. Llegaremos a ser uno con Él cuando seamos conformados a la imagen del Hijo de Dios y alcancemos la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo, entonces seremos uno con el Padre y con el Hijo.

38. Para que podamos glorificarle en cuerpo y Espíritu.

1 Corintios 6:20

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

No nos pertenecemos. Por la sangre de Cristo hemos sido comprados por precio para ser libres del pecado, pero ahora es necesario glorificar al Padre con nuestro espíritu y con nuestro cuerpo; los cuales le pertenecen por haber pagado tan alto precio con el sacrificio de Su unigénito Hijo.

39. Para ser templos de Dios.

1 Corintios 3:16

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

Hoy en la gracia tenemos el privilegio de ser hechos hijos de Dios, y nos volvemos templos del Espíritu Santo al nacer de nuevo, por haber sido engendrados por el Espíritu Santo. Ahora el Espíritu Santo esta en nosotros para guiarnos a toda verdad, y para que podamos llegar a ser moradas de la plenitud de Dios (Ef. 3:19).

40. Para que podamos nacer de nuevo.

Juan 3:3

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.

Solo la sangre de Cristo pura, santa y perfecta, tiene el poder de hacernos nacer de nuevo. Ninguna buena obra tiene el poder de cambiar la naturaleza de ira de un pecador, solo la sangre de Cristo puede hacerlo. Nuestros pecados solo pueden ser lavados y limpiados por medio de la sangre de Cristo. Es por medio del nuevo nacimiento que entramos y vemos el reino de Dios. Aquel que está muerto en sus delitos y pecados, todavía permanece en el reino de las tinieblas, y solo puede ser trasladado al reino de Jesucristo, por el poder del Espíritu Santo, por medio del nuevo nacimiento.

41. Para hacernos nuevas criaturas.

2 Corintios 5:17
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Por la gracia de Dios, al nacer de nuevo, Cristo Jesús nace en nosotros y Él se vuelve nuestra esperanza de gloria. Cristo Jesús es la nueva criatura que nace en todo recién convertido que ha sido engendrando por el Espíritu Santo. Cada uno de aquellos que creen al evangelio, se vuelven pesebres donde el Hijo de Dios nace para hacerles parte de la familia de Dios.

42. Pasa llevarnos a Dios.

1Pedro 3:18

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
El hombre fue separado de Dios por causa del pecado, pero gracias al sacrificio de Cristo Jesús podemos ser hechos hijos de Dios, y somos adoptados en la familia de Dios nuestro amado Padre celestial.

43. Para que padezcamos por Él.

Filipenses 1:29

“Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”,

Cristo Jesús es nuestro ejemplo, Él no solo es nuestro Salvador y Señor, también en nuestra meta y propósito a alcanzar. Por ello, al ser conformados a Su imagen y semejanza, también padeceremos siguiendo Su ejemplo y Sus pisadas. El evangelio de nuestro Señor Jesucristo no solo es creer en Cristo Jesús, sino también padecer por Él; tanto para poder alcanzar el propósito de Dios para nuestras vidas, como también para llevar a muchos hijos a la gloria, tal como lo hizo nuestro Señor.

44. Para que seamos transformados de gloria en gloria.

2 Corintios 3:18

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

El propósito de Dios para todo creyente es que alcance la gloria de nuestro Señor Jesucristo, por medio del Espíritu Santo seremos transformados de gloria en gloría hasta alcanzar la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo. Iremos de gloria en gloria hasta ver a Dios en Sion (Sal. 84:7).

45. Para hacernos reyes y sacerdotes.

Apocalipsis 5:10

“…. y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
Dios está preparando a aquellos que han de ser los reyes y sacerdotes que reinarán con Jesucristo en las naciones durante el reino milenial y por la eternidad. Aquellos que venzan al mundo, al diablo y a la carne como nuestro Señor Jesús, recibirán autoridad para reinar sobre las naciones.

46. Para introducirnos en el monte de Su heredad.

Éxodo 15:17
“Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado”.

El propósito de Dios para Su pueblo es llevarnos al monte de Su heredad, Sion, para habitar en medio de Su pueblo. El propósito de Dios para cada creyente es transformarlo para que pueda habitar con nuestro Dios en el monte de Sion y llegar a ser una morada o templo para Él. Dios quiere que lleguemos a morar con Él en el lugar santísimo en donde habita la presencia de Dios.

47. Para dar buenas nuevas a los pobres.

Lucas 4:18

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”;

El Evangelio de nuestro Señor Jesús es para los necesitados, así como los sanos no tienen necesidad de médico, el Señor Jesús no vino a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento, el vino a predicar el evangelio no a hombres ricos y pudientes, sino a pobres y necesitados, el escogió a lo vil del mundo, a lo menospreciado; a lo que no es, para deshacer lo que es (1 Co. 1:28).

48. Para sanar a los quebrantados de corazón.

Lucas 4:18

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”;

Nuestro Señor tiene el poder de sanar nuestra alma de cualquier herida hecha por ofensas o por cualquier causa, Él puede librarnos de cualquier sentimiento nocivo y de cualquier actitud incorrecta. El nuevo pacto nos ofrece un nuevo corazón, libre de ataduras y conflictos.

49. Para dar pregonar a los cautivos libertad.

Lucas 4:18

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;

Por la gracia de Dios, y gracias a la sangre de Cristo, podemos ser libres de toda atadura y de toda adicción. Dios tiene el poder de liberarnos de cualquier tipo de esclavitud, para que podamos servirle y glorificarle. Todo yugo en nuestra vida puede ser podrido por causa de la unción de Dios.

50. Para dar vista a los ciegos.

Lucas 4:18

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”;

Dios quiere abrir nuestros ojos espirituales para que podamos ver sus planes y propósitos eternos. Aunque el Señor también tiene el poder de abrir los ojos de los cielos naturales, hay más ciegos naturales, que espirituales. El hombre sin Cristo está ciego a las verdades eternas; y mucho pueblo de Dios hoy en día desconoce muchos misterios de Dios, como el misterio escondido y el misterio de la piedad.

51. Para poner en libertad a los oprimidos.

Lucas 4:18

“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos”;

El Señor quiere que seamos libres de toda opresión y experimentemos Su paz. Jesús hace el llamado a todos los trabajados y cansados, para hacerlos descansar. Él es el reposo que nuestra alma necesita.

52. Para predicar el año agradable del Señor.

Lucas 4:19

“A predicar el año agradable del Señor”.

Estamos en la época maravillosa de la gracia en donde Dios quiere revelar su favor y bendición, es tiempo de misericordia y bondad. Sin embargo, se acerca el día del juicio, el día de la venganza de nuestro Dios, en donde Él juzgará el pecado del mundo, por ello debemos aprovechar este tiempo de gracia para prepararnos diligentemente para el día del juicio y poder estar en pie delante del Hijo del hombre.

53. Para ir de aumento en aumento.

Proverbios 4:18

“Más la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto”.

Por la gracia de Dios la caminata del cristiano debe ir de gloria en gloria, esto significa ir creciendo espiritualmente hasta alcanzar la perfección en Cristo Jesús. Comenzamos como niños espirituales en Cristo pero debemos llegar a ser Su iglesia gloriosa sin mancha y madura, perfecta en Cristo Jesús.

54. Para convertirnos en un linaje escogido.

1 Pedro 2:9

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Dios anda buscando una descendencia (Mal. 2:15), hijos a Su imagen y semejanza. Nosotros queremos ser esa descendencia, hijos maduros que busquen y sean capaces de agradarle y complacerle. No queremos ser conformados a este mundo, sino conformados a la imagen del Hijo de Dios.

55. Para convertirnos en un real sacerdocio.

1 Pedro 2:9

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Gracias a Cristo Jesús podemos ser reyes y sacerdotes según el orden de Melquisedec. ¡Qué privilegio nos otorga el nuevo pacto! porque podemos ser sacerdotes que ministren delante del Señor sin velo, como lo hizo David en el Tabernáculo de David. Por su muerte sacrificial podemos ser sacerdotes con vidas crucificadas, que al igual que nuestro amado Señor vivamos para hacer la voluntad de Dios y no nuestra propia voluntad.

56. Para hacernos un pueblo adquirido.

1 Pedro 2:9

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Ahora por la sangre de Cristo somos conciudadanos con los santos, somos Su pueblo, un pueblo adquirido a precio de sangre, que desea ser de bendición a las naciones y cumplir los propósitos eternos de Dios en el mundo entero. El pueblo de Dios busca establecer el reino de Dios en cada tribu, pueblo, lengua y nación a fin de que la gloria de Dios alcance a todas las naciones.

57. Para enviarnos a anunciar las virtudes de nuestro Dios.

1 Pedro 2:9

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Es nuestra responsabilidad el presionar hasta llegar al lugar santísimo, para conocer a Dios personalmente, y luego anunciar sus virtudes en todas las naciones por medio del cumplimiento de la gran comisión.

58. Para que vivamos a la justicia

1Pe 2:24

… quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

La carne no puede ni quiere sujetarse a la ley de Dios; pero la gracia de Dios nos da el poder para cumplir la ley, y vivir en justicia y santidad. Lo que era imposible para la ley fue y es posible por la gracia de Dios.

59. Para ser sanarnos.

1Pe 2:24

… quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Nuestro Señor llevó nuestros dolores y enfermedades, por ello la sanidad es parte del nuevo pacto, ser sanos es posible por medio de la fe. Es necesario pelear la batalla de la fe para recibir lo que Cristo Jesús ganó gracias a Su sacrificio en la cruz del calvario.

60. Para consolarnos de todas nuestras tribulaciones.

2 Corintios 3-4

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

No podemos evitar las aflicciones y adversidades, no estamos exentos de angustias y calamidades; sin embargo, sí podemos recibir la gracia de Dios para ser consolados, y de esta manera consolar a aquellos que estén pasando por una situación similar a la nuestra, conforme a la gracia con que nosotros hemos sido consolados.

61. Para que ahora podamos alcanzar gracia y misericordia para el oportuno socorro.

Hebreos 4:16

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

La gracia se nos es ofrecida para tiempos de necesidad. Nuestro Señor es poderoso para socorrer a los que son tentados porque Él fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. El trono de gracia ofrece misericordia y gracia para el oportuno socorro, por ello debemos buscar a Dios en nuestra necesidad y no poner nuestra confianza en nada ni en nadie más.

62. Para que alcancemos la unidad de la fe.

Efesios 4:13

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Es el deseo de Dios que Su iglesia alcance madurez, y que todos lleguemos a la unidad de la fe. En los últimos tiempos la iglesia del Señor alcanzará madurez para llegar a ser la iglesia gloriosa sin mancha ni arruga, también alcanzará la unidad de la fe.

63. Para que alcancemos el conocimiento del Hijo de Dios.

Efesios 4:13

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

No solo debemos conocer a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, es necesario conocer la excelencia de Su conocimiento. Necesitamos conocerlo como abogado, rey, sacerdote, juez, hermano mayor, como el primogénito de toda creación, como el Dios fuerte, el príncipe de Paz, como el Dios todopoderoso, como Jehová, en fin… conocerle íntimamente y no solo superficialmente.

64. Para que lleguemos a ser un varón perfecto.

Efesios 4:13

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Nuestra meta y modelo es Cristo Jesús, no debemos de conformarnos con menos, nuestra meta es llegar a ser como el varón perfecto, Cristo Jesús. Debemos confiar que aquel que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

65. Para concedernos la oportunidad de alcanzar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

Efesios 4:13

… hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Cuando nacemos de nuevo nos volvemos niños en Cristo, pero nuestra meta es desarrollarnos espiritualmente y dejar de ser niños, hasta alcanzar la plenitud de Cristo. No debemos conformarnos solo con la vida de Cristo que hemos recibido, debemos proseguir y presionar hasta alcanzar la vida en abundancia que nos habla de Su carácter desarrollado, es decir alcanzar la plenitud de Su carácter en nosotros.

66. Para hacernos participantes de Su naturaleza divina.

2Pedro 1:4

Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

Por virtud del nuevo nacimiento recibimos la naturaleza de Dios, y se nos hace participantes de ella, en esa experiencia espiritual recibimos Su simiente, es por eso que podemos ser santos como Él es santo, porque el Espíritu Santo nos impartió Su naturaleza por medio de ser engendrados el día que nacimos de nuevo.

67. Para darnos vida.

Juan 10:10

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

El hombre sin Cristo está muerto espiritualmente, aun cuando esté vivo en la carne. Él nos vino a dar vida, Su vida entró en nuestro Espíritu cuando Dios nos dio la fe para poder ser salvos. Cada creyente que ha nacido de nuevo tiene la naturaleza de Dios en él, por ello es que Cristo en nosotros es la esperanza de gloria. Sin el nuevo nacimiento sería imposible llegar a ser conformados a Su imagen y semejanza, porque es hasta en el nuevo nacimiento que recibimos Su vida.

68. Para darnos vida en abundancia.

Juan 10:10

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

La vida abundante de Dios no necesariamente se refiere a prosperidad material. La vida abundante se refiere a la abundancia de Su naturaleza en nosotros; fe, virtud, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. Cuando el hombre madura en todas estas áreas es cuando el hombre entra a la vida en abundancia de Dios.

El fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. La vida abundante es el fruto del Espíritu desarrollado en nosotros. Cuando desarrollemos el fruto del Espíritu en nuestra vida, experimentaremos la vida abundante de Dios.

69. Para librarnos de la ira.

Romanos 5:9

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
La sangre de Cristo limpia de todo pecado a aquel que camina en la luz de Dios y tiene comunión con sus hermanos (1Jn. 1:7). Aquel que camina en la luz de la Palabra de Dios que ha recibido será librado de la ira de Dios por la sangre de Jesucristo. Nadie que practica el pecado podrá librarse del juicio de Dios.

70. Para que no perezcamos.

Juan 3:16

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Jesús vino a salvar al mundo porque todos estábamos bajo condenación por causa del pecado heredado, y causa de nuestros propios pecados. El hombre no necesita hacer nada para condenarse, ya está condenado, pero el amor de Dios fue tan grande que envió a Su Hijo unigénito para librarnos de condenación.

71. Para bendecirnos.

Efesios 1:3

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual

Gracias a Cristo Jesús y a Su sacrificio hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual, pero para hacer reales en nuestras vidas estas bendiciones debemos de traerlas a existencia por medio de la fe. Es por medio de la fe que recibimos las bendiciones que Cristo Jesús obtuvo para nosotros en la cruz del calvario.

72. Para ser aceptos.

Efesios 1:6

…para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
La única manera para ser aceptos delante del Padre, es por medio del sacrificio de Cristo Jesús, el pecado nos separa de Dios y solo la sangre de Cristo tiene el poder de limpiarnos y hacernos hijos de Dios. Jesucristo es el único camino para llegar al Padre (Jn. 14:6). No hay otro nombre debajo del cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hch. 4:12).

Solamente podemos tener acceso al Padre por la sangre de Cristo, debido a que nuestros pecados nos separan de Dios (Is. 59:2). Debido a esto para poder llegar a ser hechos hijos de Dios es necesario creer en el nombre de Jesús y recibirle como nuestro Señor y Salvador (Jn. 1:12).

73. Para reconciliar las cosas que están en la tierra y en los cielos.

Colosenses 1:20

…y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

La sangre de Jesucristo limpio los cielos de la rebelión de Satanás y también limpio nuestros pecados para poder ser participes de Su gran salvación. Dios no extendió Su misericordia a los ángeles que pecaron ni al diablo, pero en Su bondad extendió Su misericordia a la descendencia de Abraham.

Nuestro Señor Jesucristo no solo vino a morir por la humanidad, también vino para reivindicar al Padre de la acusación maligna ante su expulsión del cielo. La reconciliación de las cosas que están en los cielos como en la tierra incluyen dos propósitos principales: primeramente Jesús vino para revelar al Padre y segundo vino para morir por los injustos y pecadores para llevarnos a Dios.

74. Para que podamos tener comunión con Él.

1 Corintios 1:9

Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

Es el deseo de nuestro Dios que tengamos comunión con Su Hijo Jesucristo. Somos llamados a tener una relación de amor y amistad con Él. Dios no solo quiere que creamos en Jesucristo, sino que tengamos una relación personal con Él, Dios quiere que le conozcamos íntimamente y no solo superficialmente.

75. Para dar mucho fruto.

Juan 15:8

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
Dios se goza en que creamos en Cristo y que por Su gracia lleguemos a ser hijos de Dios, pero Su gozo es mayor si damos mucho fruto, y alcanzamos la madurez espiritual que Él desea, porque solo así podremos cumplir con todos sus propósitos para nuestras vidas.
Dios se compara con el agricultor que aunque se alegra al ver nacer la planta que sembró, su gozo es mayor, cuando la ve crecer, alcanzar madurez, y producir el fruto deseado.

76. Para glorificar al Padre.

Juan 15:8

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
El Padre es glorificado al revelar a Cristo en nosotros. Cristo es el fruto del Espíritu que el Padre quiere desarrollar en nuestra vida. La Palabra nos habla de: hierba, que corresponde a los niños espirituales; espiga, que corresponde a los jóvenes espirituales; y después grano lleno en la espiga, que corresponde a padres espirituales (Mr. 4:28). Es por ello que el Señor no solo vino a darnos vida, Él vino a darnos vida en abundancia y Su vida abundante en nuestra vida, es el fruto que glorifica al Padre. Sus hijos maduros dan mayor gozo al Padre que los niños en Cristo.

77. Para ser enriquecidos.

2 Corintios 8:9

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

Sin Cristo estábamos muertos en delitos y pecados, y aun estando muertos, por Su gracia, por Su mucho amor con que nos amó, nos dio vida juntamente con Cristo, y nos hizo sentar en lugares celestiales con Cristo. Ahora al ser sus hijos, sus riquezas en gloria están disponibles para nosotros por medio de la fe, hemos sido grandemente enriquecidos.

78. Para que la bendición de Abraham fuese para nosotros.

Gálatas 3:14

…para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu
Por la sangre de Cristo ahora pertenecemos a la familia de Dios y somos herederos de sus promesas. En Cristo Jesús somos benditos con el creyente Abraham y por medio de la fe podemos recibir en Cristo Jesús todas sus bendiciones.

79. Para gloria suya.

Isaías 43:7

… todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

Hemos sido creados por Dios, para Dios. Todo lo que somos y tenemos, todo lo hemos de ser, y tener, para Su gloria y honra; porque por Él, de Él y para Él son todas las cosas. Dios nos creó para Su gloria pero por causa del pecado fuimos separados del propósito de Dios, pero gracias al sacrificio de Cristo Jesús, hemos sido comprados a un altísimo precio, por ello debemos glorificar a Dios con nuestro cuerpo y Espíritu los cuales son de Dios.

80. Para que podamos vivir para alabanza de la gloria de Su gracia.

Efesios 1:6

… para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado

Por la misericordia de Dios no recibimos lo que merecemos, y por Su gracia recibimos lo que no merecemos. Hemos sido creados para glorificar o mostrar la naturaleza de Dios. Hemos sido creados para glorificar su bondad, amor, misericordia, justicia, etc. Las cuales son reveladas a nuestra vida por medio de Su gracia.

81. Para cumplir la justicia de la ley.

Romanos 8:4

… para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

La carne no puede sujetarse a la ley de Dios ni tampoco puede, pero la gracia de Dios por medio del nuevo nacimiento nos permite andar en el Espíritu para que podamos cumplir la ley. La gracia de Dios es el favor divino que nos capacita para hacer Su voluntad.

82. Para poder agradar a Dios.

Hebreos 11:6

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

El único medio para agradar a Dios es la fe. El sacrificio de Cristo nos abrió la puerta de Dios para poder recibir Su gracia por medio de la fe. Agradarle es posible cuando Dios nos da Su fe para hacerlo. Dios es el único que puede hacernos aptos para hacer Su voluntad, Él hace en nosotros lo que es agradable por Jesucristo Señor nuestro (He. 13:21).

83. Para que podamos hacer las obras preparadas de antemano.

Efesios 2:10

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Dios ha preparado un plan para nuestra vida, hay obras que Dios quiere que realicemos que han sido preparadas de antemano para que nosotros las llevemos a cabo. Nuestra tarea es inquirir delante del Señor y descubrir el plan de Dios para nuestra vida y someternos a Él, para glorificarle haciendo las obras que Él determinó para nosotros, antes de la fundación del mundo.

84. Para hacernos nuevas criaturas.

2 Corintios 5:17

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

El nuevo nacimiento nos permite ser nuevas criaturas en Cristo Jesús, cada uno de nosotros debe descubrir Su llamado, que parte del miembro del cuerpo es, porque hemos sido creado con propósitos eternos y somos parte del plan de Dios para establecer Su reino en la tierra.

85. Para ser luz del mundo.

Mateo 5:14

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Al igual que nuestro Señor Jesús somos la luz del mundo, nuestra misión es ayudar a aquellos que están en obscuridad para que encuentren el camino hacia Dios y puedan dirigirse hacia el cumplimiento del propósito de Dios para sus vidas. Nuestra meta debe ser llevar a otros al nivel de gloria que Dios por Su gracia nos ha permitido alcanzar.

86. Para ser la sal de la tierra.

Mateo 5:13

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Los cristianos que viven en justicia y verdad son los que preservan a esta tierra. El juicio de Dios es inevitable para el que camina en inmoralidad e iniquidad. Diez justos hubieran salvado a Sodoma y a Gomorra, pero lamentablemente no se encontraron en la ciudad ni siquiera diez justos. Es la voluntad de Dios que por medio de la simiente de Abraham sean benditas todas las familias de la tierra, pero esto será una realidad en nuestra vida solamente si caminamos en santidad, justicia y verdad, de esta manera podremos ser instrumentos en las manos de Dios para bendecir a las naciones.

87. Para enviar el otro Consolador.

Juan 14:16

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Gracias a que Jesucristo fue a interceder ante el Padre, ahora nosotros podemos recibir al Espíritu Santo, que es el Consolador enviado por el Padre para ayudarnos en nuestra tarea de establecer el reino de Dios en las naciones. No podemos evitar las aflicciones y adversidades en nuestra vida pero podemos recibir el consuelo del Espíritu Santo, el cual nos capacitará para consolar a otros con la consolación que nosotros hemos recibido.

88. Para santificarnos.

1 Tesalonicenses 4:7

Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.

Hemos sido llamados por Dios para separarnos del pecado, del mundo, de los deseos de nuestra carne, y de las tentaciones del diablo, para Dios. La santificación no es opcional, es un pre-requisito para poder entrar en el reino. Aquellos que practiquen el pecado y la maldad serán apartados de Dios e irán a condenación aun cuando ellos se llamen a sí mismos cristianos o siervos de Dios, no hay manera de salvarse para aquel que no quiera abandonar el pecado. El perdón de Cristo nos da la oportunidad de corregir nuestra vida y enmendar nuestras faltas, nos da la oportunidad de volver a Dios para vivir conforme a Su voluntad y no según nuestras pasiones incorrectas. Para ser salvos es necesario seguir la santidad sin la cual nadie verá al Señor.

89. Para que nosotros podamos conocer a Dios.

Juan 17:3

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

La salvación es el inicio de la carrera, la meta es ser conformados a la imagen y semejanza de Dios, pero solamente seremos transformados en la medida que Dios se revele a nosotros. Somos transformados en la misma imagen como por el Espíritu del Señor, en la medida que Su gloria nos es revelada. Cuando Dios se revela a nosotros, Su carácter nos es impartido y llegamos a ser como Él. Somos transformados de gloria en gloria en la medida que le vamos conociendo.

90. Para llevarnos al Padre.

Juan 14:6

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Jesús es el camino al Padre, por ello necesitamos tener tres revelaciones de Jesucristo; como camino, para salvar a los pecadores; como verdad, que es Su Palabra, para guiarnos a Su santo monte y a sus moradas; y como vida, que es Su naturaleza, para ser conformados a Su imagen y semejanza, y cumplir el propósito de Dios para nuestra vida. No solo queremos entrar al reino, queremos tener una amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor Jesucristo (2 P.1:11). Nuestra meta es llegar al Padre, no la salvación, la meta es ser uno con Él, y esto lo logramos al ser conformados a la imagen y semejanza del Hijo de Dios.

91. Para mostrar las abundantes riquezas de Su gracia.

Efesios 2:7

… para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Dios nos ha escogido para mostrar su abundante amor y gracia; de hecho, es la iglesia del Señor quien debe anunciar a los principados y potestades, la multiforme sabiduría de Dios (Ef. 3:10).

92. Para darnos la oportunidad de padecer juntamente con Él.

Filipenses 1:21

Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,

Nuestro Señor Jesús fue perfeccionado por aflicciones para llevar mucho hijos a la gloria (He. 2:10). Para que el pueblo de Dios pueda entrar al reino de Dios, será necesario que atraviese muchas tribulaciones (Hch. 14:22). Así como nuestro Señor Jesús padeció por nosotros, de igual manera hemos de padecer también nosotros por Su cuerpo, que es la iglesia (Col. 1:24). También hemos de padecer para ayudar a que muchos hijos de Dios puedan llegar a la gloria, y sean presentados perfectos delante del Señor (Col. 1:28).

93. Para poder socorrernos en nuestras tentaciones.

Hebreos 2:18

Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

Nuestro Señor Jesús fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin cometer pecado; por ello, Él puede socorrer a aquellos que son tentados, porque Él fue participante de las mismas aflicciones. No tenemos por qué ceder a las tentaciones, podemos clamar por ayuda y socorro; y el Señor con Su poder puede darnos la salida en los momentos de tentación para que no pequemos contra Él. Él es poderoso para guardarnos sin caída y presentarnos puros y sin mancha delante de Él con gran alegría (Judas 1:24).

94. Para restaurar todas las cosas.

Hechos 3:21

A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

El pecado contaminó el cielo y la tierra, por ello Jesucristo vino a morir para reconciliar las cosas que están en los cielos, y en la tierra. Jesucristo va a regresar para restaurar todas las cosas en la tierra, por ello al reino milenial se le llamará: la regeneración, donde aún los animales volverán al orden de Dios y no harán más mal. Por un periodo de 1000 años la tierra experimentará un reino de paz antes que venga el juicio del gran trono blanco, que dará la entrada a la eternidad con cielos nuevos y nueva tierra.

95. Para deshacer las obras del diablo.

1 Juan 3:8

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
El Señor Jesús vino para deshacer toda obra maligna, esto incluye: condenación, culpabilidad, intranquilidad, aturas demoníacas, opresiones de maldad, engaño, hipocresía, y todo tipo de pecado. Es por medio de Cristo Jesús, por el poder del Espíritu Santo, que es desecha toda obra de maldad para establecer el reino de Dios.

96. Para reivindicar al Padre.

Proverbios 27:11

Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que me agravie.

Cuando Satanás fue expulsado del cielo por causa de su rebelión, acusó a Dios de no ser ni justo, ni misericordioso, por ello ante la acusación maligna, el Padre no se defendió, decidió enviar a Su Hijo Jesucristo a la tierra para revelarse a través de Él, y así mostrar a los ángeles y principados, la verdad; por ello, Jesucristo vino a revelar la verdad, Él fue la verdad encarnada. El misterio de la Piedad es que Dios fue manifestado en carne por medio de Jesucristo y así revelar por medio de sí mismo al Padre, por ello le dijo a Felipe: – el que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Su misión en la tierra no solo era morir por la humanidad perdida, también era revelar al Padre.

97. Para cumplir la ley.

Mateo 5:17

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

Jesucristo vino para cumplir todo lo que estaba escrito acerca de Él, y también para obedecer toda la ley de Dios, Él no vino a abrogar la ley moral de Dios, los 10 mandamientos aún están en vigencia, la diferencia del nuevo pacto es que ahora estos están escritos no en tablas de piedra, sino en tablas de carne, en el corazón.

98. Para darnos un nuevo pacto.

Lucas 20:22

De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
Fue por Su sangre derramada que ahora tenemos la oportunidad de entrar a un nuevo pacto, por este nuevo pacto ahora ya no somos advenedizos sino conciudadanos con los santos, llegamos a ser parte de la familia de Dios.

99. Para hacernos descansar.

Mateo 18:28

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Solo Cristo Jesús nos puede hacer descansar, porque solo Su sangre tiene el poder de limpiarnos de nuestros pecados, y hacernos libres de toda atadura, condenación o culpabilidad. Solo el Señor Jesús nos puede librar de cualquier opresión y prisión. El que el Hijo de Dios libertare será verdaderamente libre (Jn. 8:36).

100. Para darnos paz.

Juan 14:27

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga

Solo Cristo Jesús nos puede dar Su paz. Por Su sacrificio en la cruz podemos estar en paz con Dios, al recibir el perdón de nuestros pecados, y podemos tener la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, al llegar a conocerle y confiar en Él.

Podemos tener paz debido a que nuestro Señor sufrió el castigo por nuestros pecados. No existe manera alguna de tener paz, a menos que Jesucristo perdone nuestros pecados. El pecado produce intranquilidad que no puede ser eliminada, excepto por la sangre de Cristo. Ciertamente no merecemos tener paz, pero por Su amor y misericordia está disponible para nosotros por medio de Su gracia (Is. 53:5)

100 Razones por las cuales Cristo Jesús murió

1. Para tener paz con Dios.
2. Para tener entrada a la gracia de Dios.
3. Para salvarnos por gracia por medio de la fe.
4. Para librarnos del presente siglo malo.
5. Para santificarnos por completo.
6. Para guardarnos sin caída y presentarnos sin mancha delante de Él.
7. Para hacernos santos y sin mancha delante de Él.
8. Para hacernos su Esposa.
9. Para capacitarnos para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
10. Para que podamos ser perfectos como nuestro Padre.
11. Para hacernos santos como Él es santo.
12. Para conformarnos a la imagen del Hijo de Dios.
13. Para hacernos parte de Su iglesia gloriosa sin mancha ni arruga.
14. Para capacitarnos para alcanzar al monte de Sion Espiritual.
15. Para hacernos parte de la congregación de los primogénitos.
16. Para llamarnos a alcanzar una misma esperanza.
17. Para que podamos alcanzar el Supremo Llamamiento.
18. Para sentarnos en el trono con Jesús.
19. Para trasladarnos del reino de las tinieblas al reino de la luz.
20. Para convertirnos de las tinieblas a la luz.
21. Para convertirnos de la potestad de Satanás a la de Dios.
22. Para recibir por la fe, perdón de pecados.
23. Para recibir herencia entre los santificados.
24. Para heredar todas las cosas.
25. Para permitirnos ganar a Cristo.
26. Para concedernos conocerle.
27. Para que podamos experimentar el poder de resurrección.
28. Para hacernos partícipes de Sus padecimientos.
29. Para hacernos semejantes a Él en Su muerte.
30. Para calificarnos para resucitar en la primera resurrección.
31. Para hacernos justos.
32. Para redimirnos de la maldición de la ley.
33. Para que la bendición de Abraham nos alcanzase.
34. Para que no vivamos para nosotros mismos.
35. Para que vivamos para Cristo.
36. Para hacernos herederos de la promesa hecha a Abraham.
37. Para que lleguemos a ser uno con el Padre.
38. Para que podamos glorificarle en cuerpo y Espíritu.
39. Para ser templos de Dios.
40. Para que podamos nacer de nuevo.
41. Para hacernos nuevas criaturas.
42. Pasa llevarnos a Dios.
43. Para que padezcamos por Él.
44. Para que seamos transformados de gloria en gloria.
45. Para hacernos reyes y sacerdotes.
46. Para introducirnos en el monte de Su heredad.
47. Para dar buenas nuevas a los pobres.
48. Para sanar a los quebrantados de corazón.
49. Para dar pregonar a los cautivos libertad.
50. Para dar vista a los ciegos.
51. Para poner en libertad a los oprimidos.
52. Para predicar el año agradable del Señor.
53. Para ir de aumento en aumento.
54. Para convertirnos en un linaje escogido.
55. Para convertirnos en un real sacerdocio.
56. Para hacernos un pueblo adquirido.
57. Para enviarnos a anunciar las virtudes de nuestro Dios.
58. Para que vivamos a la justicia
59. Para ser sanarnos.
60. Para consolarnos de todas nuestras tribulaciones.
61. Para que ahora podamos alcanzar gracia y misericordia para el oportuno socorro.
62. Para que alcancemos la unidad de la fe.
63. Para que alcancemos el conocimiento del Hijo de Dios.
64. Para que lleguemos a ser un varón perfecto.
65. Para concedernos la oportunidad de alcanzar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
66. Para hacernos participantes de Su naturaleza divina.
67. Para darnos vida.
68. Para darnos vida en abundancia.
69. Para librarnos de la ira.
70. Para que no perezcamos.
71. Para bendecirnos.
72. Para ser aceptos.
73. Para reconciliar las cosas que están en la tierra y en los cielos.
74. Para que podamos tener comunión con Él.
75. Para dar mucho fruto.
76. Para glorificar al Padre.
77. Para ser enriquecidos.
78. Para que la bendición de Abraham fuese para nosotros.
79. Para gloria suya.
80. Para que podamos vivir para alabanza de la gloria de Su gracia.
81. Para cumplir la justicia de la ley.
82. Para poder agradar a Dios.
83. Para que podamos hacer las obras preparadas de antemano.
84. Para hacernos nuevas criaturas.
85. Para ser luz del mundo.
86. Para ser la sal de la tierra.
87. Para enviar el otro Consolador.
88. Para santificarnos.
89. Para que nosotros podamos conocer a Dios.
90. Para llevarnos al Padre.
91. Para mostrar las abundantes riquezas de Su gracia.
92. Para darnos la oportunidad de padecer juntamente con Él.
93. Para poder socorrernos en nuestras tentaciones.
94. Para restaurar todas las cosas.
95. Para deshacer las obras del diablo.
96. Para reivindicar al Padre.
97. Para cumplir la ley.
98. Para darnos un nuevo pacto.
99. Para hacernos descansar.
100. Para darnos paz.

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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Tema 14: La Visión de Sion

La visión de Sion es la visión de Dios para Su iglesia, y en este estudio procuraremos presentarla a través de la vida de nuestro Señor Jesús, la vida de David y la vida de Abraham.

Una muerte con propósito

Aunque la muerte de nuestro Señor Jesucristo en la cruz satisfizo la justicia de Dios para el perdón de nuestros pecados, su objetivo principal es que aprendamos a vivir para Cristo Jesús y así cumplir con la voluntad de Dios para nuestras vidas.

“y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” 2 Corintios 5:15.

La Palabra de Dios es el manual de operaciones para establecer el reino de Dios en la Tierra. El Evangelio de nuestro Señor Jesús nos revela cómo vivir para Dios y hacer Su voluntad. El propósito de Dios no es solamente que el hombre sea salvo y que vaya al cielo; porque muchos pueden ir al cielo y no haber terminado su carrera. Es posible ser salvo, ir al cielo y no haber completado la carrera que Dios tenía para nosotros.

Dios tiene un plan para cada uno de nosotros, hay un ministerio que cumplir y una carrera que acabar.

 “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” Hechos 20:24 

La meta es la gloria de Dios

La salvación es el inicio de nuestra carrera que tiene como propósito alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo. El apóstol Pablo nos dice:

“Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo” 2 Tesalonicenses 2:13-14;

 Nuestro Señor Jesús fue perfeccionado para llevar muchos hijos a la gloria:

“Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos” Hebreos 2:10;

El hombre es llamado a alcanzar la gloria de Dios, y es aquí la importancia de la visión de Sion porque Sion es el lugar de la gloria de Dios, es el lugar de la morada de Dios, el lugar de Su habitación.

“Porque Jehová ha elegido a Sion; La quiso por habitación para sí. Éste es para siempre el lugar de mi reposo; Aquí habitaré, porque la he querido” Salmo 132:13-14.

 “Por cuanto Jehová habrá edificado a Sion, Y en su gloria será visto”. Salmo102:16;

 El viaje de Israel un tipo de nuestra caminata

El viaje de Israel es la figura de nuestra caminata desde Egipto hasta la tierra prometida y finalmente alcanzar el monte de Sion. El propósito de Dios para Su pueblo Israel, no era solo salvarlos de Egipto, Dios quería introducirlos en el monte de Su heredad que es Sion, Dios quería llevarlos a Su santa morada que es Sion.

“Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado” Éxodo 15:17;

 “Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu poder a tu santa morada” Éxodo 15:13;

La meta final del pueblo de Dios es llegar a Su Santa morada que es Sion.

“Cantad a Jehová, que habita en Sion; Publicad entre los pueblos sus obras” Salmo 9:11;

David dio cumplimiento a la visión de Dios

 Aunque Moisés fue quien recibió la comisión de sacar al pueblo de Israel para llevarlo a la tierra prometida y finalmente el monte de Sion, Josué continuó esa visión pero fue David quien la llevó a su cumplimiento total. Fue el rey David quien venció a todos los enemigos y finalmente conquistó el monte de Sion derrotando a los Jebuseos que fueron los últimos enemigos a vencer para tomar posesión de la herencia que Dios les había dado.

“En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá). Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David. Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa. Y David moró en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó alrededor desde Milo hacia adentro”. 2 Samuel 5:5-9;

Sion se volvió famoso en tiempos de David por dos razones: la primera fue porque David  se estableció en Sion y Sion fue llamada la ciudad de David y luego porque David llevó el Arca del Pacto donde moraba la presencia de Dios, al monte de Sion y le preparó una tienda.

“Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed–edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed–edom a la ciudad de David. Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado. Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino. Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta. Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón. Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová” 2 Samuel 6:12-17;

El hombre conforme al corazón de Dios

David fue el hombre conforme al corazón de Dios, de quien se profetizó que haría lo que Dios quería.

“Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero” Hechos 13:22;

David cumplió con la voluntad de Dios de conquistar la herencia que Dios tenía para Su pueblo Israel y finalmente venció a los Jebuseos quienes fueron los últimos enemigos a vencer. Luego de conquistar a todos sus enemigos llevó el Arca del Pacto al monte de Sion a una tienda que él había preparado a la que se le denominó el Tabernáculo de David y estableció la alabanza y la adoración como un nuevo orden de adoración colocando así a músicos para que ministraran al Señor delante del Arca del Pacto.

“David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed–edom, con alegría.Y ayudando Dios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, sacrificaron siete novillos y siete carneros. Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod de lino. De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas. 1 Crónicas 15:25-28;

“Así trajeron el arca de Dios, y la pusieron en medio de la tienda que David había levantado para ella; y ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de Dios” 1 Crónicas 16:1;

 “Y puso delante del arca de Jehová ministros de los levitas, para que recordasen y confesasen y loasen a Jehová Dios de Israel” 1 Crónicas 16:4;

Sion llegó a ser muy amada por Dios por cuanto David llevó el Arca del Pacto a este lugar, en donde el deseo de Dios de morar en medio de Su pueblo se cumpliría (Salmo 15:1-5;  Salmo 24:3-5).

El deseo de Dios ha sido morar con Su pueblo y esto lo podemos ver cuando Dios habla referente al Tabernáculo de Moisés que fue el lugar construido para que la presencia de Dios reposara mientras se construyera el templo en Jerusalén, donde finalmente el Arca sería colocada.

El propósito de Dios era morar con Su pueblo

Dios reveló claramente que Dios los sacó de la tierra de Egipto y que Su propósito era habitar con ellos.

“Esto será el holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de Jehová, en el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí. Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria. Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios” Éxodo 29:42-46;

El alto llamado para Su iglesia en el Nuevo Testamento es ser la morada de Dios y llegar a ser uno con Él. Esto lo podemos ver claramente en las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo.

Aunque la salvación no es por obras, es por gracia, es importante comprender que de la obediencia a Sus mandamientos dependerá el nivel de gloria que alcancemos. Aquellos que no obedezcan los pequeños mandamientos y enseñen a otros a quebrantarlos estos serán llamados muy pequeños en el reino de los cielos.

“De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos” Mateo 5:19.

La morada de Dios

Aquellos que sean obedientes a los mandamientos de Dios son los que llegarán a experimentar Sion espiritual y serán la morada del Padre y del Hijo.

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” Juan 14:23;

Para llegar a ser la morada de Dios es necesario caminar en obediencia y alcanzar la madurez espiritual. Solo aquellos que se aparten de todo pecado y caminen en integridad y justicia, podrán morar con el fuego consumidor (que es nuestro Dios) en Sion.

“Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala; éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras” Isaías 33:14-16;

Aquellos que no caminan en justicia, aquellos que no hablan lo recto, aquellos que alimentan las concupiscencias de su carne por medio de sus sentidos viendo y escuchando cosas incorrectas no podrán ser la morada de Dios, no podrán morar con Dios en Sion.

Somos llamados a alcanzar el monte de Sion espiritual, somos llamados a ser parte de la congregación de los primogénitos, somos llamados a alcanzar madurez espiritual  y que nuestros espíritus sean perfectos y plenos. No solo somos llamados a ser nuevas criaturas, somos llamados a ser conformados a la imagen del Hijo de Dios.

“…sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos” Hebreos 12:22-23;

Todos somos llamados a alcanzar el monte de Sion, porque todos somos llamados a ser uno con nuestro Dios. Esta debe ser la meta de cada creyente, ser uno con nuestro Dios así como el Hijo de Dios fue uno con el Padre. Consideremos la oración sacerdotal de nuestro Señor antes de ser entregado y morir por nuestros pecados.

“Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros” Juan 17:9-11;

“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos” Juan 17:20-26;

Es el deseo de Dios que lleguemos a ser uno con Él; y esto significa alcanzar la unidad a través de ser perfeccionados hasta alcanzar el amor ágape de Dios. Cuando somos salvos nuestros pecados son perdonados, pero todavía no somos uno con Él; para llegar a ser uno con Él y ser llenos de toda la plenitud de Dios será necesario estar arraigado y fundado en amor, como también comprender la anchura, longitud, profundidad y altura del amor de Dios.

“…para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” Efesios 3:17-19;

¿Quiénes llegan a ser uno con Dios?

Son aquellos que permiten que el Señor los transforme y sean santificados completamente en su espíritu, alma y cuerpo. Aquellos que lleguen a ser santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él.

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” 1 Tesalonicenses 5:23-24;

“Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría” Judas 1:24;

Aquellos que permitan que el Espíritu Santo les transforme y los conforme a la imagen del Hijo de Dios, aquellos redimidos de entre los de la Tierra que alcancen la madurez espiritual y lleguen a ser santos y sin mancha delante del Señor, son los que podrán estar en el monte de Sion con el Cordero de Dios.

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra. Éstos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Éstos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Éstos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.” Apocalipsis 14:1-5;

 Los 144,000 que mira Juan son los vencedores de todos los tiempos, aquellos que alcanzaron a ser uno con el Padre y con el Hijo; por ello tienen el nombre del Padre y del Hijo escrito en sus frentes. Ellos son los que alcanzaron el monte de Sion espiritual y por ello podrán morar en el monte de Sion que queda en medio de la nueva Jerusalén que descenderá del cielo.

Este grupo representa la congregación de los primogénitos, los espíritus de los justos hechos perfectos, aquellos que alcanzaron la madurez espiritual y por ello experimentaron el Monte de Sion espiritual porque vencieron a todos los enemigos en sus corazones y fueron perfeccionados hasta ser santos y sin mancha delante de Dios. Fueron redimidos y hechos por Dios reyes y sacerdotes, ellos son los que reinarán con Cristo en el milenio y por la eternidad.

El Monte de Sion

En la Palabra de Dios podemos encontrar tres montes de Sion:

En el cielo, que es el lugar donde se encuentra el trono de Dios, por cierto era el lugar donde quería Satanás tener su trono (Ap.14.1-5; Is. 14:13; Sal. 48:2).

  1. Un monte en Jerusalén que fue el lugar donde David llevó el Arca del Pacto y le preparó una tienda (2 S. 5:7-9; 1Cr. 16:1; 2Cr. 1:4)
  2. El monte de Sion espiritual (He. 12:22-23)

El Nacimiento en Sion

Así como se experimenta el nuevo nacimiento, es necesario experimentar el nacimiento en Sion. El nacimiento en Sion es una experiencia espiritual que acontece cuando la visión de Sion nace en nuestros corazones. Es cuando la persona recibe la revelación de llegar a la morada de la gloria de Dios y recibe la gracia para proseguir por buscar lo mejor de Dios.

Los que han nacido en Sion y han pasado por esta experiencia espiritual, son como el salmón que nada miles de kilómetros y enfrenta terribles peligros por regresar al lugar donde nacieron, luego al llegar, depositan sus huevos y mueren.

Los que nacen en Sion, son aquellos que buscarán morir en Sion, es decir, no desmayarán sino que lucharán con todas sus fuerzas para conquistar el monte de Sion en sus vidas, de tal manera que puedan vencer a todos los enemigos de su corazón, que están representados por 31 reyes y 7 naciones que Israel conquistó para poder conquistar y poseer su herencia.

Los que han nacido en Sion son los que prosiguen por obtener el premio del Supremo llamamiento en Cristo Jesús (Fil. 3:14), son aquellos que tienen todo por basura para poder ganar a Cristo (Fil. 3:8). Ellos no se conforman con niveles inferiores de gloria, ellos quieren alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo, ellos quieren ser llamados, escogidos y fieles para poder andar con el Cordero de Dios (Ap. 17:14).

Por el nuevo nacimiento se nos permite ver y entrar al reino de Dios (Jn. 3:3-6).  En cambio, el nacimiento en Sion nos abre los ojos a nuestra herencia; la herencia que debemos conquistar para poder poseerla y retenerla. El nacimiento en Sion nos da la gracia para luchar para ser parte de la congregación de los primogénitos, aquellos justos que son perfeccionados y que llegan a ser parte del grupo de los vencedores que vencen al mundo, a la carne y al diablo (Ap. 21:7).

El nacimiento en Sion es una experiencia real por la cual debemos orar y también recibir por fe. Los Salmos nos hablan de esta experiencia:

“Cosas gloriosas se han dicho de ti, Ciudad de Dios. Selah. Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; He aquí Filistea y Tiro, con Etiopía; Éste nació allá. Y de Sion se dirá: Éste y aquél han nacido en ella, Y el Altísimo mismo la establecerá. Jehová contará al inscribir a los pueblos: Éste nació allí. Selah” Salmo 87:3-6;

 Abraham y la visión de Sion

 Abraham es el padre en la fe tanto para judíos como para los gentiles, para los de la circuncisión como para los de la incircuncisión (Romanos 4:11-12); y por medio de él también podemos entender la visión de Sion. Hemos hablado acerca de cómo el viaje de Israel es un tipo de nuestra caminata, desde Egipto que representa el mundo, hasta el monte de Sion que representa la morada de Su gloria, Su habitación.

El viaje de Israel estaba en el corazón de Dios y fue profetizado a Abraham antes que existiera el pueblo de Israel, antes que naciera Jacob su nieto de quien saldrían las doce tribus de Israel.

Promesas de Dios a Abraham

Respecto a la descendencia de Abraham Dios le prometió:

La tierra de Canaán como herencia para su descendencia (Génesis 12:6-7; Génesis 13:15).

  1. Su descendencia sería como el polvo de la tierra (Génesis 13:16).
  2. Su descendencia sería como la las estrellas en los cielos (Génesis 15:5).
  3. Su descendencia sería esclava en Egipto por 400 años (Génesis 15:13).

El viaje de Israel estaba en el corazón de Dios, Dios le mostró que primero serían esclavos, luego Dios jugaría a esa nación y luego regresarían a tierra de Canaán. Dios sabía que cuando salieran de Egipto saldrían con gran riqueza, y por ello le profetizó a Abraham lo que le iba a pasar al pueblo de Israel que es la descendencia de Abraham. También le dijo a Abraham que moriría pero que a la cuarta generación el pueblo de Dios regresaría a Canaán por cuanto la maldad del amorreo todavía no se había cumplido.

“Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí” Génesis 15:13-16;

Así como lo dijo Dios aconteció, al salir Israel de Egipto salieron con gran riqueza:

“E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. 36  Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios” Éxodo 12:35-36;

Dios le reveló a Moisés que el plan de Dios era llevarlos al monte de Su heredad que es Sion, Dios querían introducirlos en Su Santo Monte Sion.

“Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado” Éxodo 15:17;  

Dios profetizó el cumplimiento de Su propósito de llevar a Su pueblo Israel  hasta Su santa morada:

“Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu poder a tu santa morada” Éxodo 15:13;

 “Porque Jehová ha elegido a Sion; La quiso por habitación para sí. Éste es para siempre el lugar de mi reposo; Aquí habitaré, porque la he querido” Salmo 132:13-14;

Sion por tanto es la promesa hecha a Abraham. Dios le prometió a Abraham que su descendencia poseería las puertas de sus enemigos, y el último enemigo a vencer fueron los Jebuseos que habitaban en la fortaleza de Sion.

“…y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos” Génesis 22:16-17;

Sion es el lugar de reposo de Dios porque es aquí donde el pueblo de Israel al mando de David, vencieron a los Jebuseos, sus últimos enemigos y así poder tomar posesión de la tierra de Canaán, la herencia que Dios les había prometido.

“En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá). Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David. Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa. Y David moró en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó alrededor desde Milo hacia adentro. Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con él” 2 Samuel 5:5-10;

“Y vinieron todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y David hizo con ellos pacto delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehová por medio de Samuel. Entonces se fue David con todo Israel a Jerusalén, la cual es Jebús; y los jebuseos habitaban en aquella tierra. Y los moradores de Jebús dijeron a David: No entrarás acá. Mas David tomó la fortaleza de Sion, que es la ciudad de David. Y David había dicho: El que primero derrote a los jebuseos será cabeza y jefe. Entonces Joab hijo de Sarvia subió el primero, y fue hecho jefe. Y David habitó en la fortaleza, y por esto la llamaron la Ciudad de David. Y edificó la ciudad alrededor, desde Milo hasta el muro; y Joab reparó el resto de la ciudad. Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él” 1 Crónicas 11:3-9;

Sion es la Ciudad de David

 Como leímos en los versos anteriores, a la fortaleza de Sion se le llamó la ciudad de David. David es un tipo del Señor Jesucristo quien reinará desde Sion la ciudad del gran Rey.

“Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, Es el monte de Sion, a los lados del norte, La ciudad del gran Rey” Salmo 48:2.

“Pero yo he puesto mi rey Sobre Sion, mi santo monte” Salmo 2:6.

Abraham vio en visión a Sion; Abraham vio en visión la nueva Jerusalén, el vio la ciudad celestial de Dios en el cielo. Abraham salió de su tierra para recibir su herencia; él esperaba y buscaba a Sion; buscaba la ciudad que tiene fundamentos y cuyo arquitecto es Dios. Recordemos que a Sion se le llamó la ciudad de David, que era profético, así como también a la nueva Jerusalén se le llamaría la ciudad del gran Rey (Jesucristo). En medio de esta ciudad celestial se encuentra el monte de Sion el lugar más exaltado en el cielo, que después del milenio descenderá a la Tierra.

“Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;  porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” Hebreos 11:8-10.

 “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”  Apocalipsis 21:1-3.

La tierra de Canaán como herencia

Dios estableció el pacto de la circuncisión con Abraham como señal de la promesa de darles la tierra de Canaán como heredad a su descendencia.

“Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Éste es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros” Génesis 17:7-10.

 Simiente natural y Simiente Espiritual

 Abraham tuvo la simiente natural (Israel) que es comparada con la arena del mar, pero también tuvo su simiente espiritual (la iglesia) que es comparada con las estrellas del cielo. Por tanto las promesas naturales que le pertenecen a Israel tienen una aplicación espiritual. Para Israel, Canaán es un territorio físico que Dios les ha dado en lo natural como herencia; para nosotros, Canaán representa la herencia espiritual que Dios nos ha dado. Para Israel la conquista del Monte de Sion era algo físico, para nosotros la conquista del monte de Sion es algo espiritual.

Por tanto lo que para Israel son promesas reales en lo natural, para nosotros son promesas reales en lo espiritual. La iglesia de Jesucristo, los creyentes en Cristo, son simiente de Abraham y conforme a la promesa los herederos.

“Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” Gálatas 3:29

Por tanto podemos confiar que Dios es quien nos introducirá en nuestra herencia, es Él quien nos plantará en el monte de Su heredad, el Monte de Sion, el lugar de Su habitación.

“Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado” Éxodo 15:17;

 “Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu poder a tu santa morada” Exodo15:13;

 Recordemos que Abraham es nuestro Padre en la fe, y él creyó en esperanza contra esperanza (Romanos 4:18), llamó a las cosas que no son como si fuesen debido a la Palabra que recibió de Dios. Bendito Dios que somos Su simiente, somos herederos de Sus promesas, bendito Dios que podemos creer que Él nos llevará y nos introducirá en nuestra herencia y nos plantará en el Monte de Sion.

Autor y Consumador de la Fe

Nuestro Señor es el Autor y Consumador de la fe (Hebreos 12:2); es el Señor quien nos da la fe que necesitamos para nacer de nuevo y ser salvos por Su gracia (Efesios 2:8-9), pero también es el Señor Jesús quien nos llevará a la unidad de la fe, a la medida del varón perfecto, a la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios  4:13) en otras palabras, nos llevará a Sion; por Su gracia nos permitirá alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo y nos permitirá ser parte de la congregación de los primogénitos que morarán en Sion con nuestro Señor Jesucristo.

No te conformes con menos

Si tú has creído en Cristo Jesús y haz hecho de Jesús tu Señor y te has dispuesto a seguir Sus pasos y obedecer la Palabra que Dios te revela, no te conformes con la salvación. La salvación es solamente el inicio de una caminata gloriosa que tiene como meta llegar al Monte de Sion para luego llevar Su gloria a las naciones.

Aquellos que han alcanzado la madurez espiritual y han vencido a todos los enemigos de su corazón y han experimentado morar en el Monte de Sion espiritual, todavía hay que llevar Su gloria a las naciones. Porque el objetivo después de alcanzar la gloria de Dios en el Monte de Sion es llevar Su gloria a las naciones, como David que después de vencer a todos sus enemigos en el territorio que Dios les había designado como herencia, luego comenzó a conquistar las otras naciones para llevar la gloria de Dios a otros lugares.

No te conformes con recibir el perdón de pecados e ir al cielo, hay mucho más que Dios tiene para Su pueblo. El Señor Jesús le reveló al apóstol Pablo que además del perdón de Dios hay otras cosas que el Señor quiere que Su pueblo experimente. Dios le muestra al apóstol  5 áreas que Dios desea para Su pueblo:

“…para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” Hechos 26:18;

Dios quiere que sus hijos:

Abran sus ojos.

  1. Se conviertan de las tinieblas a la luz.
  2. Se conviertan de la potestad de Satanás a Dios.
  3. Que reciban por la fe perdón de pecados.
  4. Y que reciban por la fe herencia entre los santificados.

No es el deseo de Dios que solamente recibamos el perdón de pecados; Él quiere que dejemos las tinieblas, que dejemos de estar bajo el poder de Satanás y pasemos a vivir bajo el Señorío de Cristo Jesús y Su Palabra; Él desea que luchemos por recibir la herencia que tiene para nosotros.

La fe es una batalla que se debe librar; hay que vencer al mundo, a la carne y al diablo. Solo los vencedores heredarán todas las cosas (Apocalipsis 21:7).  Debemos pelear la batalla de la fe y acabar nuestra carrera, solo así recibiremos la corona de justicia por cuanto fuimos obedientes a lo que Dios nos mandó.

Que el Señor nos de Su gracia para imitar al apóstol Pablo y poder exclamar las mismas palabras que él pronunció cuando estaba cerca de su muerte.

“Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”

2 Timoteo 4:6-8;

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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Tema # 13: Niveles de Gloria

La salvación no es el propósito final de Dios para el hombre, es el inicio de la carrera, Pablo nos dice:

Hebreos 12:1 “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”

Hay una carrera que terminar, un ministerio que cumplir, una corona que ganar, un Supremo llamamiento que alcanzar.

La Palabra de Dios nos dice:

Hechos 20:24 “ Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”

Apocalipsis 3:11 “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”

Filipenses 3:13-14 “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”

Una verdad muy fuerte y poderosa que encontramos en la Palabra de Dios son los diferentes niveles de gloria que habrá en la resurrección de los muertos.  Así como el sol, la luna y las estrellas tienen diferentes niveles de gloria, así será la resurrección de los muertos con diferentes niveles de gloria.

Pablo nos dice en 1ª  Corintios 15:40-42 “Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción”

Los niveles de gloria en la resurrección corresponderán al nivel de madurez alcanzado, aquellos que mueran como niños espirituales, resucitarán con un cuerpo glorificado que corresponde a un niño espiritual. Los jóvenes espirituales que mueran en esa condición, resucitarán con un cuerpo glorificado según su nivel espiritual. Pero aquellos que hayan alcanzado la madurez espiritual como padres espirituales, resucitarán con un cuerpo glorificado que corresponde a ese nivel de madurez.

No todos serán iguales en gloria en la resurrección; en el reino de Dios habrá pequeños y grandes. Esto lo podemos ver claramente en la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo en el Sermón del Monte. Aquellos que obedezcan los pequeños mandamientos y enseñen a otros a obedecerlos serán grandes en el reino de Dios. Pero aquellos que quebranten los pequeños mandamientos y enseñan a otros a quebrantar estos mandamientos, ellos serán llamados pequeños en el reino de los cielos.

Mateo 5:19 nos dice:

“De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos”

Un error doctrinal muy grave de hoy en día, es creer que todos los creyentes de la Iglesia del Señor Jesucristo serán la Esposa del Cordero. Es importante comprender que el Señor Jesucristo no se casará con creyentes carnales e inmaduros que no abandonan el pecado. Él vendrá por una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga, una iglesia vencedora que venció al mundo, al pecado y al diablo; una iglesia que se preparó para poder estar en las bodas del Cordero.

Efesios 5:27 “… a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”.

Aquellos cristianos que no hagan obras de justicia no calificarán para ser la esposa del Cordero, porque las obras de justicia son el lino fino de las vestiduras de la esposa del Cordero.

Apocalipsis 19: 8. “Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”.

En la eternidad hay cristianos que llorarán cuando miren a la esposa del Cordero descender del cielo como una esposa ataviada para su marido, ellos estarán en la nueva tierra pero al ver que no son parte de la Esposa del Cordero llorarán porque no son parte de ella, el Señor los consolará pero no tendrán parte como Su esposa.

Apocalipsis 21:1-4 “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”

Aquellos que alcanzan la madurez espiritual llegarán a ser la esposa del Cordero que reinará con Cristo en el milenio y por la eternidad. Este grupo de cristianos vencedores, en la carta a los Hebreos, el apóstol Pablo les llama: “la congregación de los primogénitos”; que son los justos que alcanzaron la madurez espiritual y fueron hechos perfectos.

Hebreos 12:22-23 “…sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos” 

Para reinar con Cristo no basta creer en Él; es necesario padecer como Él y sufrir con Él.

Filipenses 1:29 “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él”

2ª Timoteo 2:12 dice: “Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará”

Somos herederos de Dios y coherederos con Cristo, solo si padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados.

No todos los cristianos participarán en la primera resurrección, solo aquellos que sean bienaventurados y santos; resucitarán solamente aquellos vencedores que reinarán con Cristo en el milenio.

Apocalipsis 20:4-6 dice “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.  Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Ésta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”

El propósito de Dios es levantarnos del polvo y del estiércol para hacernos sentar con los príncipes de Su pueblo y heredar un sitio de honor.

1ª Samuel 2:8: “Él levanta del polvo al pobre, Y del muladar exalta al menesteroso, Para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, Y él afirmó sobre ellas el mundo”

Para poder sentarse con Cristo en Su trono, debemos vencer como Jesucristo venció. Reinar sobre las naciones es una promesa para los vencedores.

Apocalipsis 3:21 dice: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”

No basta solamente creer en Cristo, es necesario permanecer fieles y guardar Sus obras hasta el fin.

Apocalipsis 2:26-27 dice: “Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre”

La Palabra de Dios nos habla de tres tipos de cosecha, del treinta, del sesenta y del ciento por uno. Los del treinta, corresponden a los niños espirituales; los del sesenta, a los jóvenes espirituales; y los del 100 por ciento corresponden a los padres espirituales. De igual manera, la Palabra de Dios nos habla también de llamados, escogidos y fieles. Los llamados son los niños espirituales; los escogidos son los jóvenes espirituales; los fieles son los padres espirituales.

Aunque en la eternidad todos podrán ir a adorar delante del Señor, solo aquellos que sean llamados, escogidos y fieles podrán estar cerca del Señor.

Apocalipsis 7:14 dice: “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”

Es muy importante que el Espíritu Santo abra nuestros ojos porque hoy en día se está predicando un mensaje incompleto, se hace énfasis en la bendición y los beneficios obtenidos por Cristo Jesús en la cruz, pero no se hace énfasis en la vida negada y crucificada, solo se enseña una parte del evangelio.

El Señor Jesús que se le apareció a Pablo, claramente le mostró que el evangelio no es solo un asunto de perdón de pecados y recibir bendiciones, hay mucho más que eso, y esto lo podemos ver cuando el Señor le dijo a Pablo en Hechos 26:16-18 dice:

“Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”

Está bien recibir el perdón de pecados por la fe en Cristo Jesús, pero es necesario convertirse de las tinieblas y dejar de vivir y practicar el pecado, es necesario dejar de estar bajo la potestad de Satanás para estar rendido a la Palabra de Dios y al Señorío del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Está bien ser perdonado y bendecido, pero si no peleamos por conquistar nuestra herencia no recibimos la corona que Dios ha dispuesto para aquellos que venzan a sus enemigos.

Hoy en día se ha tomado la gracia de Dios ligeramente y se ha confundido como tolerancia al pecado.  Gracia no solo es el favor divino de Dios a favor del hombre, gracia es también la capacitación divina para que el hombre pueda cumplir con la voluntad de Dios. El propósito de Dios, inicia con la salvación, pero nuestro Dios quiere llevarnos de gloria en gloria hasta que alcancemos la gloria de Su Hijo Jesucristo.

2ª Tesalonicenses 2:13-14 dice: “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo”

Cuando alguien por la gracia de Dios nace de nuevo es una nueva criatura en Cristo Jesús, y aunque sus pecados pasados son perdonados, ahora el desafío es llevar a ese bebé en Cristo a ser conformado a la imagen del hijo de Dios, hasta que alcance la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo.

Efesios 4:13 dice: “…hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”

Romanos 8:29 dice: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”

Cuando un cristiano no alcanza la madurez espiritual no pierde su salvación; pero perderá galardones, recompensas y sitios de honor que estaban reservados para él si era fiel hasta el fin, acabando todas las obras que le habían sido encomendadas.

La fe es el primer peldaño del crecimiento espiritual pero luego se le debe añadir, virtud, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor. Quienes alcancen la madurez, llegando a manifestar el ágape de Dios les será otorgada amplia y generosa entrada en el reino de Dios.

2ª Pedro 1:5-11 dice:

“Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;  al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”

El cristianismo es una carrera en donde somos llamados por medio de la gran salvación que experimentamos al nacer de nuevo; pero luego debemos proseguir hasta ser escogidos. Muchos no alcanzan este nivel espiritual porque no soportan los hornos de aflicción de Dios, que son utilizados para escoger a aquellos que han de proseguir en la caminata espiritual.

Isaías 48:10 dice:

“He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción”

Cuando somos escogidos hemos calificado para que se nos dé un ministerio o una obra que Dios nos encomienda realizar, luego debemos ser fieles hasta la el fin en aquello que se nos encomendó. Salomón y Sansón fueron llamados y escogidos, pero no fueron fieles; aunque ellos serán salvos de los pecados que cometieron, debido a que no fueron fieles en su vida y en sus llamados, perdieron posiciones eternas y galardones que Dios tenía para ellos. Ambos se arrepintieron al final de sus días y Dios les perdonó, pero no vivieron en santidad, no vivieron correctamente y no fueron fieles ni en su carácter ni en sus ministerios.

Aquellos que se apartan del camino del Señor y como el hijo pródigo desperdician su herencia en el mundo viviendo perdidamente y luego regresan al Señor, ellos reciben el perdón de Dios pero pierden su herencia. No recibirá la misma recompensa aquel ladrón que fue salvo a la última hora de su vida, que el apóstol Pablo quien terminó su carrera y cumplió su ministerio.

Es preciso que la iglesia del Señor comprenda que hay un propósito eterno que alcanzar, que en esta vida nos estamos preparando para una eternidad, la iglesia del Señor debe comprender que es necesario crecer y madurar espiritualmente para cumplir con los propósitos de Dios en la tierra y no quedarnos cortos y morir con una carrera sin terminar.

Nuestro Señor Jesús es el Autor y consumador de nuestra fe. Él no solo quiere salvarnos, Él quiere hacernos reyes y sacerdotes para reinar con Él por la eternidad, Él quiere transformar a Su iglesia para que llegue a ser Su iglesia gloriosa sin mancha y arruga, Su esposa que ha de reinar con Él por la eternidad.

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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Tema # 12: La Fe en Dios Parte I

Si nuestro Dios lo permite, para poder proseguir hacia la perfección (He. 6:1) que es el llamado que recibió Abraham (Gn. 17:1) como también para el pueblo de Dios (Mt. 5:48), necesitamos tener un fundamento firme, y la fe en Dios es la segunda doctrina fundamental.

La fe es diferente a creer, el hombre puede creer pero no puede tener fe porque la fe no es producida por el hombre, esta proviene de Dios (Ef. 2:8). El hombre recibe la fe como un don de Dios para que este pueda ser salvo y es un don maravilloso es el que hace posible recibir la gracia para ser salvos. Cuando el hombre nace de nuevo Dios deposita en su espíritu recreado una medida de Fe (Ro. 12:3) pero esta debe crecer hasta alcanzar la madurez, de hecho todo el cuerpo de Cristo está llamado a alcanzar la unidad de la fe, la medida del varón perfecto la estatura de la plenitud de Cristo (Ef. 4:13).

El don de fe que el Señor Jesús da para que el hombre pecador pueda ser salvo, tiene el poder para hacer nacer de nuevo el espíritu que antes estaba muerto en delitos y pecados (Ef. 2:1); por ello, que al ser hechos hijos de Dios (Jn. 1:12) somos nuevas criaturas en Cristo Jesús (2 Co. 5:17) y por Su gracia ahora sí es posible ver y entrar en el reino de Dios (Jn. 3:3, 5) del cual estábamos separados antes de llegar a Cristo, pero ahora hemos sido hechos cercanos por la sangre de Jesucristo (Ef. 2:13).

Esta medida de fe que produce el nuevo nacimiento, nos permite ser nuevas criaturas, niños en Cristo pero nuestro llamado y desafío es crecer para ser la iglesia gloriosa sin mancha ni arruga (Ef. 5:27); ser la esposa del Cordero a quien se le ha concedido ser vestida de lino fino que está preparada para las bodas (Ap. 19:7-8).

Bendito sea nuestro Señor Jesucristo quien es el Autor y Consumador de nuestra fe (He. 12:2), Él es quien nos da la fe para ser salvos, y Él es quien nos llevará de fe en fe hasta que alcancemos la madurez espiritual. La Palabra de Dios nos enseña que la justicia de Dios se revela por fe y para fe (Ro. 1:17). Cada nivel de fe tiene un nivel de justicia que cumplir, hay mandamientos que guardar, y si somos fieles en obedecer los mandamientos de cada nivel de fe que Dios nos revele, Dios incrementará nuestro nivel de fe y nos revelará otros mandamientos y de esa manera creceremos espiritualmente. En la medida que obedecemos la luz que se nos ha sido revelada, Dios nos dará más luz (Sal. 36:9) y de esta manera podremos ir de gloria en gloria hasta ver a Dios en Sion (Sal. 84:7).

Es vital que el nuevo creyente tenga una relación personal con Jesucristo porque la fe viene al oír la palabra específica que proviene de Dios; a esta palabra específica y personal llamamos “Rhema”. El “Logos” de Dios es la Palabra escrita de Dios que es útil para enseñar, redargüir, corregir, e instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea preparado para toda buena obra (2 Ti. 3:16-17). Pero el “Rhema” de Dios es la palabra revelada de Dios, la que Él nos habla personalmente produciendo fe en nosotros.

El Señor Jesús le dijo a Pedro “ven” (Mt. 14:29) y Pedro recibió la fe para poder caminar sobre las aguas, sin embargo esta palabra “Rhema” que Pedro recibió era exclusiva para él y no puede aplicarse a otra persona. Si alguien quiere caminar sobre las aguas así como Pedro caminó y piensa que él lo puede hacer porque el Dios de Pedro es su Dios, quedará avergonzado, porque Dios no dará fe a alguien a quién Él no le haya hablado. Por ello es que no podemos apropiarnos de una Palabra “Rhema” que Dios haya hablado a otra persona y confesar que Dios hará lo mismo conmigo, solo porque Dios lo hizo con otra persona. Dios cumplirá Su Palabra en nosotros, pero es Él quien debe hablárnosla y no nosotros apropiarnos de ella.

De aquí podemos ver el gran error que cometió Israel cuando ya no quisieron escuchar a Dios: “Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos” Éxodo 20:19.

Al rechazar el “Rhema” de Dios estaban rechazando el poder de Dios que se recibe al escucharlo. Cuando Dios nos habla recibimos la fe que necesitamos para realizar aquello que Dios nos ha hablado. No debemos confundir capricho o necedad con la fe. Cuando confieso lo que Dios me habló personalmente, oro por su cumplimento y no ceso de clamar hasta que se materialice lo que Dios me prometió, esto es fe. Pero si confieso y declaro aquello que Dios no me ha hablado personalmente, solo lo confieso y lo declaro porque lo quiero y me gusta, y quiero pelear para recibirlo sin haberme Dios hablado esto es capricho y necedad.

No todo lo que Dios da es para bendición. Dios muchas veces contesta las oraciones que son capricho del pueblo de Dios y ejecuta juicio contra ellos. No todas las respuestas a nuestras oraciones son la perfecta voluntad de Dios, Dios muchas veces responde conforme a los ídolos del corazón de la persona. Consideremos algunas situaciones en particular que nos muestran que Dios no solo responde para bendecir sino también para juzgar y castigar a Su pueblo cuando este pide neciamente según sus propios deseos o ídolos.

Israel en el desierto

Cuando Israel estaba en el desierto cometió un gran error y en lugar de esperar el consejo de Dios se entregaron a sus deseos, Salmo 106:13-15 dice:

“Bien pronto olvidaron sus obras; No esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; Y tentaron a Dios en la soledad. Y él les dio lo que pidieron; Mas envió mortandad sobre ellos”

Israel se rebeló contra Dios en el desierto y en su rebeldía tentaron a Dios y pidieron comida a su gusto y Dios les juzgó, Salmo 78:17-31 dice:

“Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto; Pues tentaron a Dios en su corazón, Pidiendo comida a su gusto. Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto? He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas, Y torrentes inundaron la tierra; ¿Podrá dar también pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo? Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; Se encendió el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel, Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación. Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos, E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, Y les dio trigo de los cielos. Pan de nobles comió el hombre; Les envió comida hasta saciarles. Movió el solano en el cielo, Y trajo con su poder el viento sur, E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Como arena del mar, aves que vuelan. Las hizo caer en medio del campamento, Alrededor de sus tiendas. Comieron, y se saciaron; Les cumplió, pues, su deseo. No habían quitado de sí su anhelo, Aún estaba la comida en su boca, Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, E hizo morir a los más robustos de ellos, Y derribó a los escogidos de Israel”

Nuestro Dios es un buen Dios y Él tiene cuidado de nosotros (1 Pe. 5:7), Él es galardonar de los que le buscan (He. 11:6), Dios tiene pensamientos de paz para Su pueblo (Jer. 29:11), Él verdaderamente quiere prosperarnos en todo así como prospera nuestra alma (3 Jn. 1:2), pero Él va apresurar Su Palabra para ponerla por obra (Jer. 1:12) no responderá favorablemente a nuestros capricho y rebeldía. Nuestro amoroso y glorioso Dios no es un genio de una lámpara mágica que está para complacer todos nuestros deseos necios y caprichosos, Dios no está para bendecir nuestros proyectos personales sino para glorificar Su nombre y cumplir Sus propósitos en la Tierra (Sal. 138:8).

Dios puede responder según los ídolos del corazón

No todas las oraciones ni profecías que Él da son Su perfecta voluntad, por ello es tan importante escuchar todo el consejo de Dios (Hch. 20:27) y no solo un parte de este para no ser desequilibrados en nuestro entendimiento de la Palabra de Dios y sus caminos. Muchas veces Dios contesta y habla según los ídolos de la persona, consideremos lo que Dios habló por medio del profeta en Ezequiel 14:4-11 dice:

“Háblales, por tanto, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que viniere conforme a la multitud de sus ídolos, para tomar a la casa de Israel por el corazón, ya que se han apartado de mí todos ellos por sus ídolos. Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones. Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y viniere al profeta para preguntarle por mí, yo Jehová le responderé por mí mismo y pondré mi rostro contra aquel hombre, y le pondré por señal y por escarmiento, y lo cortaré de en medio de mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová. Y cuando el profeta fuere engañado y hablare palabra, yo Jehová engañé al tal profeta; y extenderé mi mano contra él, y lo destruiré de en medio de mi pueblo Israel. Y llevarán ambos el castigo de su maldad; como la maldad del que consultare, así será la maldad del profeta, para que la casa de Israel no se desvíe más de en pos de mí, ni se contamine más en todas sus rebeliones; y me sean por pueblo, y yo les sea por Dios, dice Jehová el Señor”.

Que importante para nuestro crecimiento espiritual es entender la diferencia entre la fe de Dios y la necedad del  hombre para no apartarnos de los caminos de Dios. El propósito de Dios al salvarnos no es solamente perdonar nuestros pecados, Dios quiere que seamos santos y sin mancha delante de Él (Ef. 1:4); Dios quiere que seamos conformados a la imagen de Su hijo (Ro. 8:28-29); Dios quiere que dejemos todo peso y pecado y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante (He. 12:1).

Cuando llegamos al conocimiento de la verdad somos salvos por la fe, no somos salvos por obras (Ef. 2:8-9) pero si somos salvos para hacer buenas obras (Ef. 2:10). Dios nos ha salvado para cumplir Su propósito en la Tierra, Dios quiere transformarnos para ser hechos conformes a la imagen y semejanza de Su hijo y poder llegar a ser reyes y sacerdotes que reinen con Él en el milenio y por la eternidad. Pero para ello debemos crecer en la fe, dejar de ser niños para llegar a ser padres y madres espirituales que forman parte de la congregación de los primogénitos (He. 12:22-23). Debemos crecer en la fe hasta alcanzar nuestra madurez en Cristo Jesús; por ello es tan importante aprender a recibir la fe que proviene de Dios y no ser desviados por nuestros propios pensamientos rindiéndonos a pasiones y deseos que no están conforme a la voluntad de Dios.

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús,

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Tema # 1 Con Ingenio harás la Guerra

Por Sandra Moys de Aguilar

Porque con ingenio harás la guerra, y en la multitud de consejeros está la victoria

Mis amados reyes y sacerdotes del Dios Altísimo, ejercito en orden del Dios vivo, que habéis consagrado vuestras vidas para establecer y edificar el Reino de Dios en esta tierra, en esta era gloriosa.

Un clamor levanta el Espíritu Santo en mi corazón, el cual creo debe marcar una actitud en nuestro espíritu, la comparto con ustedes y oro que podamos ser fieles en todo lo que el Señor requerirá de nosotros.

¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque sonido de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra. Jeremías 4:19

Como Jeremías

El profeta Jeremías pudo divisar más allá de la prosperidad en que el pueblo de Dios reposaba, él pudo ver la gran destrucción que vendría repentinamente sobre el orgulloso pueblo de Dios; que no había aprendido a hacer el bien. El fuego de Dios ardía en su corazón anunciando arrepentimiento, aunque en lo natural parecía no haber necesidad.

Aunque aparentemente no sirvió de nada la intercesión de Jeremías, en realidad levantó grandes profetas de Dios como Daniel y sus tres compañeros, quienes aunque fueron llevados cautivos, no vivieron cautivos de los babilonios; sino que señorearon en babilonia sin contaminarse, tal como José en Egipto.

Nosotros hemos sido llamados a trabajar al lado del Señor en su viña; tal como Jeremías, para levantar a los fieles que no volverán atrás, sino que estarán dispuestos a dar sus vidas, antes de negar al Señor con sus hechos, o con sus palabras, o sobre todo; con las intenciones de sus corazones.

Como José

José recibió revelación de la sequía que vendría después de la abundancia, cuando aún no había llegado ninguna de ellas, ni la abundancia, ni la sequía. Y preparó su corazón para ser fiel al plan de Dios para su vida.

Nosotros necesitamos trabajar arduamente en este período de abundancia que se acerca, a fin de que los santos de Dios recojan el aceite suficiente en sus lámparas; para que no les falte en la hora oscura.

Como el Señor Jesús

Nuestro Señor intercedió por este período de grande tribulación, y ha estado obrando en Su iglesia a fin de que podamos tener todo lo que necesitamos para lograr victoria en la prueba final, Él nos ha provisto de grande sabiduría, poder, conocimiento e inteligencia sin precedentes.

De la misma manera en que el Señor oró que la fe de Pedro no faltase al venir el momento de la prueba, y vio al futuro y clamó al Padre por la preservación de su descendencia, los que recibamos la revelación de los tiempos peligrosos que estamos viviendo, tiempos de engaño y perversión, necesitamos interceder por nosotros mismos y por los santos alrededor del mundo y enlistarnos en el ejército de Dios que combate contra las huestes de las tinieblas.

Enlístate con una actitud de guerra

Ese es el llamamiento para quienes puedan percibir en sus corazones la urgencia de trabajar por la preservación del pueblo de Dios que está por nacer. Trabajar guiados por el Espíritu Santo por medio de la oración, la alabanza, la enseñanza de la Palabra de Dios y nuestras ofrendas.

Aunque el gran avivamiento mundial se avecina, y será un tiempo de abundancia; también se acerca el tiempo de “la gran prueba de los santos”, en la cual veremos la gran apostasía que se ha anunciado, porque la mentira y la maldad estarán perversamente mezcladas con la verdad y la piedad (el carácter de Cristo).

El enemigo está atento a la iglesia y está entrenando a su ejército con falsa humildad, con apariencia de piedad, que es el carácter de Cristo “sin el Señorío”, lo cual solo es una imitación miserable del carácter del Señor.

El enemigo levantará gigantes de la mezcla de los hijos de Dios; con las hijas de los hombres, los cuales son ministros de Dios que habiendo alcanzado sabiduría y poder, se volverán secretamente a la corrupción; y por conveniencia mantendrán la apariencia de piedad, pero engendrarán hijos perversos que serán poderosos y violentos contra Dios, dos veces más hijos del infierno que ellos, falsos cristos que engañarán a muchos. Trazarán con astucia la Palabra de Dios, pero para engañar, tal como el diablo tentó a Jesús en el desierto, estos tentarán a la iglesia, y los que no hayan sido cuidadosamente preparados y fortalecidos, caerán.

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 1 Corintios 10:12

Su sierva en Cristo…  Sandra Moys de Aguilar

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Tema # 11: Nuevos Creyentes

Aunque somos salvos por gracia y no por obras (Ef. 2:8-9), somos salvos para hacer buenas obras (Ef. 2:10), por ello todo creyente en Cristo necesita:

  1. Visión: entendimiento del propósito de Dios.
  2. Relación: la manera de alcanzar el propósito de Dios.
  3. Familia: nuestra ayuda para conquistar el propósito de Dios.
  4. Cuerpo: el lugar para servir durante el cumplimiento del propósito de Dios.

Por ello por la gracia del Señor cada creyente en Cristo debe:

En el área de Visión:

  1. Conocer el propósito de Dios: para vivir con una visión progresiva, porque el pueblo sin visión perece.
  2. Conocer los rudimentos de la Doctrina de Cristo: es indispensable para poder proseguir hacia la perfección y alcanzar los propósitos de Dios para nuestra vida. Por medio de los rudimentos de Cristo establecemos un buen fundamento para edificar y crecer espiritualmente y alcanzar la madurez que Dios desea.
  3. Prepararse para servir al Señor: al igual que nuestro Señor debemos vivir para dar y servir en el reino de Dios aquí en la Tierra y por la eternidad, pero para ello es necesario prepararnos para poder ser Su iglesia gloriosa sin mancha ni arruga, reyes y sacerdotes, maestros de justicia que enseñen Su luz y Su verdad a las naciones.
  4. Dar los primeros pasos: Los primeros mandamientos a guardar para los nuevos creyentes son 3: 1) Tener un tiempo devocional. 2) Congregarse. 3) Ser discipulado. 4) Aprender a diezmar y ofrendar.

En el área de Relación:

  1. Desarrollar una relación con Dios: es necesario aprender a pasar un tiempo diario con Dios al que llamaremos un tiempo devocional. El tiempo devocional tiene como objetivo enseñarnos a llevar una vida devocional que le permita al creyente vivir en una vida de continua oración, intercesión, alabanza y adoración; dedicado al estudio y meditación de la Palabra de Dios poniendo por obra Sus mandamientos.
  2. Alimentarse para crecer sanos y fuertes: necesitamos ser enseñados en todo el consejo de Dios para vivir el evangelio de una manera equilibrada, caminando sin extraviarnos de los propósitos eternos de Dios.
  3. Aprender los 4 tipos de perdón: esto será de gran importancia para vivir en el Espíritu y andar en comunión con Dios y con nuestro prójimo. Debe aprender a pedir perdón a Dios, pedir perdón  a los que ofende, perdonar a sus ofensores y perdonarse a sí mismo.
  4. Andar en el Espíritu: solamente seremos vencedores si andamos en el espíritu y no nos rendimos a los deseos del mundo, ni del diablo, ni de nuestra carne.
  5. Aprender a Obedecer: el reino de Dios es justicia, paz y gozo, y estos tres elementos solo es posible experimentarlos si obedecemos con la ayuda del Espíritu Santo por medio de la gracia de Dios.
  6. Separarse del pecado: el llamado es alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo, por ello desde el nuevo nacimiento la meta es irse separando del pecado para acercarse a Dios y vivir para agradarle, amarle y complacerle.

En el área de la Familia:

  1. Integrarse a la familia de Dios: Dios nos une a una familia para recibir amor y aprender a obedecer; además de esta familia, Dios ha designado padres espirituales que sean ejemplo para nuestras vidas de tal manera que nos ayuden a crecer espiritualmente y a conquistar la herencia que Dios tiene para nosotros.

En el área del Cuerpo:

  1. Integrarse al cuerpo de Cristo: hemos sido llamados a ser parte del ejército de Dios, todos hemos llegado a Cristo y como miembros de su cuerpo tenemos dones y habilidades que deben utilizarse para la gloria de Dios y para la edificación de Su reino en la Tierra.

La Gran Comisión

  • Cada creyente debe luchar por llevar a cumplimiento la gran comisión que incluye tres partes:
  1. Testificar las maravillas de Dios.
  2. Predicar el Evangelio a toda criatura
  3. Hacer discípulos en todas las naciones

Testificar

Nuestro testimonio puede incluir:

  1. Contar la historia de cómo llegamos a Cristo: sin hacer énfasis en el pecado, revelar el proceso en que Cristo nos llevó y el entendimiento en la Palabra que tuvimos para llegar a los pies de Cristo.
  2. Contar acerca de nuestras experiencias espirituales sobrenaturales: visiones, sueños u otras experiencias sobrenaturales.
  3. Experiencias  Personales: pueden ser experiencias en nuestro matrimonio, hijos, trabajo, personas en donde el Señor se glorificó.
  4. Testimonio de áreas específicas en nuestro carácter que fueron transformadas por el Señor: cómo el Señor trató con nuestra soberbia, envidia,  o cualquier defecto en nuestro carácter.
  5. Victorias y éxitos en el Señor: en el ministerio, en la iglesia, en el matrimonio, en el trabajo, en  los estudios, o en cualquier área en donde el Señor se glorificó. 

La Predicación del Evangelio

  1. Cada cristiano debe ser un testigo de Cristo listo para compartir el evangelio cuando el Espíritu Santo se lo indique.
  2. La Gran Comisión no es solamente evangelizar, incluye también el hacer discípulos en todas las naciones para que obedezcan todo aquello que el Señor ha mandado. Mateo 28:19-20;  Marcos 16:15.
  3. La meta de la Gran Comisión es que el evangelizado se vuelva un evangelizador y luego un mentor para que por la gracia de Dios pueda discipular a otros. 2 Timoteo 2:2.
  4. Es necesario dar seguimiento a todos aquellos que respondan a la predicación del Evangelio para que puedan crecer espiritualmente y alcancen madurez en Cristo Jesús. Gálatas 4:1-2. 

Preparándonos para servir en el Reino de Dios

Cada creyente ha sido llamado para ser parte de la iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga (Ef. 5:26). También es la voluntad de Dios que seamos conformados a la imagen del Hijo de Dios (Ro. 8:29) y lleguemos a ser reyes y sacerdotes para poder reinar con Cristo (Ap. 5:10), pero para ello es necesario prepararse y permitir que el Espíritu Santo nos transforme para cumplir con los requerimientos divinos.

Para ayudarte en tu crecimiento espiritual, desarrollar tu relación con Dios, conocer la visión de Dios y propósito para tu vida, te recomiendo los siguientes libros que son parte del curricular ZCU, que también forman parte del Programa para la Iglesia Local (PIL) de la confraternidad Sion Internacional, que ha sido diseñado para bendecir al cuerpo de Cristo. Te recomendamos leer estos libros o si lo prefieres estudiar en cualquiera de los programas de estudio de ZFI o ZCU que puedes encontrar en nuestra página web: http://www.sionib.org/

Libros recomendados para desarrollar tu relación con Dios

  1. El manual del creyente por el Rev. David Wallis
  2. Fundamentos de la Fe por el Dr. Paul G. Caram
  3. Escuchando la poderosa voz de Dios por el Rev. Robert Tucker
  4. Cambiados de gloria en gloria por el Rev. Robert Tucker
  5. La Oración por el Rev. Joseph Cilluffo
  6. 1ª y 2ª Pedro por el Dr. Paul Caram
  7. La senda de Su Santidad por el Dr. Brian J. Bailey
  8. El Nuevo Pacto por el Rev. Daniel Caram
  9. El Evangelio de Juan por el Dr. Brian J. Bailey
  10. La vida de Cristo por el Dr. Brian J. Bailey
  11. Mas que vencedores por el Dr. Brian J. Bailey
  12. Ritos o Relación por el Dr. Paul G. Caram
  13. Las parábolas de Jesús por el Dr. Brian J. Bailey
  14. Nuestro amado Padre celestial por el Dr. Brian J. Bailey
  15. Pilares de la Fe por el Dr. Brian J. Bailey
  16. Salmos I, II, III por el Dr. Brian J. Bailey
  17. Los nombres de Dios por el Dr. Brian J. Bailey

Libros recomendados para conocer la visión de Dios

  1. El viaje de Israel por el Dr. Brian J. Bailey
  2. Cristianismo Verdadero por el Dr. Paul G. Caram
  3. El tabernáculo de Moisés por el Dr. Brian J. Bailey
  4. Victoria sobre la vida Egocéntrica por el Dr. Paul G. Caram
  5. La Esperanza del Cristiano por el Rev. Norman Holmes
  6. El Tabernáculo de David por el Rev. Daniel Caram
  7. Fiestas y Ofrendas por el Dr. Brian J. Bailey
  8. Detrás del Velo por el Dr. Brian J. Bailey
  9. Heredando las Promesas por el Rev. Daniel Caram
  10. Soldados para Cristo por el Dr. Brian J. Bailey 

Libros recomendados para servir en el reino de Dios

  1. Liderazgo I, II, III por el Dr. Brian J. Bailey
  2. Los reyes de Israel por el Dr. Brian J. Bailey
  3. Los reyes de Judá por el Dr. Brian J. Bailey
  4. Hermenéutica por el Dr. Paul G. Caram
  5. Maestros de Justicia por el Dr. Brian J. Bailey
  6. Homilética por el Rev. Norman Holmes
  7. Predicar por el Dr. Brian J. Bailey
  8. Música y Adoración Ungidas por el Rev. Norman Holmes
  9. Epístolas Pastorales por el Rev. Paul Webb
  10. 1ª y 2ª de Corintios por el Rev. Daniel Caram
  11. El Espíritu Santo por el Dr. Brian J. Bailey
  12. Matrimonio y Familia (Si Jehová no edificare la casa) por el Rev. Robert Tucker

Experiencias Divinas

En el camino hacia el cumplimiento del propósito de Dios y alcanzar madurez, será necesario ir creciendo en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo (2P. 3:18) por ello serán necesarias vivir las siguientes experiencias que el creyente debe clamar para que por la gracia de Dios pueda experimentarlas:

  1. Nuevo nacimiento: para poder entrar y ver el reino de Dios (Jn. 3:3,5)
  2. Bautismo en Agua: para identificarnos con la muerte de nuestro Señor Jesucristo y ser sepultados juntamente con Él (Ro. 6:3-4)
  3. Bautismo en Espíritu Santo: para recibir el poder que necesitamos para ser testigos y proseguir en esta gloriosa caminata (Hch.1:8)
  4. Bautismo en Fuego: para ser purificados de nuestros pecados por el fuego de Dios (Mt. 3:11)
  5. Experiencia de Crucifixión: para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado (Ro. 6.6)
  6. Circuncisión del corazón: para poder amar a Dios con todo el corazón y con toda el alma (Dt. 30:6)
  7. Nacimiento en Sion: para proseguir y obtener lo mejor de Dios (Sal. 87:5)
  8. Conquista de los 31 reyes: subyugar las áreas no rendidas en nuestro corazón a fin de que Cristo Jesús sea el único entronizado en nuestro corazón.
  9. Vencer las 7 naciones: representan 7 pecados generacionales que deben ser derrotados en nuestra vida (Dt. 7:1; Pr. 6:16-19).
  10. Conquista del monte de Sion: alcanzar la madurez espiritual para llegar a ser parte de la congregación de los primogénitos (He. 12:22-23).

La meta: El Amor 

La meta de todo creyente es alcanzar la perfección. Al ser de Cristo, somos la descendencia de Abraham (Gá. 3:29) y al igual que Abraham somos llamados a ser perfectos delante de Señor (Gn. 17:1). Nuestro llamado es ser perfecto así como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto (Mt. 5:48); por esto, alcanzar el amor ágape de Dios es la meta de todo creyente y el apóstol Pedro nos dice cómo alcanzar este nivel de madurez (2ª. P. 1:5-7):

Pedro nos dice que los pasos para alcanzar el amor de Dios son:

  1. Fe: el don de Dios que se nos es dado para ser salvos y nacer de nuevo (Ef. 2:8-9)
  2. Virtud: pureza para ser puros delante de él moral y sexualmente (Job 31:1-2; Col. 3:5)
  3. Conocimiento: es el conocimiento experimental del carácter de Dios (Sal. 9:10; 91:14; Dn. 11:32)
  4. Dominio propio: para no ceder a nuestras pasiones y no satisfacer las concupiscencias de la carne (2ª. Ti. 2:22; Ro. 6:12; Gá. 5:16)
  5. Paciencia: para soportar la adversidad sin murmuración ni queja (He. 10:36; Fil. 2:14)
  6. Piedad: devoción hacia Dios y hacia el ministerio manifestando Su carácter (1ª. Ti. 4:7; 6:6 )
  7. Afecto fraternal: es el amor entre hermanos (1P. 1:22)
  8. Amor (1Co. 13:4-7)

Hijitos, Jóvenes y Padres 

Cuando por la gracia de Dios nacemos de nuevo somos hechos nuevas criaturas en Cristo Jesús (2ª. Co. 5:17), somos niños en Cristo Jesús que necesitamos crecer y madurar hasta alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo (2ª. Ts. 2:13-14). El apóstol Juan nos habla de estos 3 niveles espirituales (1ª. Jn. 2:12-14) y nos enumera sus características:

Hijitos (niños espirituales):

  1. Han conocido al padre
  2. Sus pecados han sido perdonados.

Jóvenes (jóvenes espirituales):

  1. Han vencido al maligno
  2. Son fuertes
  3. La Palabra de Dios permanece en ellos

Padres (padres espirituales)

  1. Conocen a Dios de una manera más profunda

Somos transformados a Su imagen y semejanza en la medida que le contemplamos (1ª. Jn. 3:1-2). Somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen como por el Espíritu del Señor (2ª. Co. 3.18). Por ello en la medida que Dios se nos es revelado somos transformados a Su imagen y semejanza. Es por ello que desarrollar nuestra relación con Dios es de suma importancia porque seremos transformados en nuestro carácter en la medida que Dios se revele a nosotros.

Peso y Pecado

El creyente debe aprender que en la carrera que nos es propuesta debemos dejar todo peso y pecado que nos asedia (He. 12.1). Pecado es todo aquello que nos aparta de ser conformados a la imagen del Hijo de Dios, cualquier cosa que nos aparte del blanco de Dios para nuestra vida se constituye pecado. El peso son aquellas cosas que aunque no son pecados, porque no son malas en sí mismas, sin embargo nos estorban y atrasan en nuestra caminata cristiana. Cada creyente debe estar rendido al Espíritu Santo para que personalmente sea dirigido a dejar todo peso y pecado que el Espíritu Santo revele.

Santidad y Santificación 

El creyente debe ser santo que nos habla de su naturaleza interna y debe santificarse que nos habla de apartarse del mundo, de la carne y del diablo para Dios. El creyente es santificado en Cristo Jesús pero es llamado a ser más santo de tal manera que sea santo como Dios es santo (1ª. Co. 1:2; 1ª. P. 1:16).

Hemos sido santificados por Dios, hemos sido separados del mundo para Dios. Dios nos trasladado del reino de las tinieblas al reino de Su amado Hijo (Col. 1:13). El creyente debe comprender que hemos sido separados del pecado para Dios por ello el creyente debe:

  1. Convertirse de las tinieblas a la luz. (Hch. 26:18)
  2. Convertirse de la potestad de Satanás a Dios. (Hch. 26:18)

En el camino hacia el cumplimiento del propósito de Dios en nuestra vida, no basta solamente con creer en Cristo y recibir el perdón de pecados, es necesario dejar el mal camino y cambiar aún sus pensamientos (Is. 55:7). El hombre debe arrepentirse y convertirse para que sean borrados sus pecados (Hch. 3:19). El arrepentimiento es un cambio interno, un cambio de dirección interno que lo lleva a un cambio de dirección externo, que es la conversión. Los creyentes en Cristo por la gracia de Dios deben manifestar arrepentimiento y conversión, deben cambiar la dirección en sus mentes y también la dirección en sus acciones de tal manera que en todo lo que se piensa y se haga, se agrade a Dios y esté conforme a Su Palabra.

Renovación de Mente

El propósito de Dios es santificarnos completamente todo nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1ª. Ts. 5:23). El espíritu es la naturaleza en nosotros, que puede ser de ira cuando alguien no ha nacido de nuevo (Ef. 2:3) o puede ser la naturaleza de Dios que se nos imparte  por medio del nuevo nacimiento al arrepentirnos y convertirnos al Señor (1ª. P. 1:23; 2ª. P. 1:4).

El alma está compuesta por la inteligencia, sensibilidad y voluntad. El alma debe ser purificada por medio de la obediencia a la verdad (1ª. P. 1:22). El alma es salvada por medio de la obediencia a la Palabra de Dios (Stg. 1:21). A este proceso de salvar el alma o purificar el alma, se llama renovación de mente (Ro. 12:2). En este proceso de renovación de mente se busca substituir nuestros pensamientos por los pensamientos de Dios.

La idea de ser renovados es pasar por el proceso de metamorfosis que pasa la oruga para convertirse en mariposa, así nosotros debemos ser transformados en nuestras mentes para pensar como Dios piensa y así actuar como Dios actúa. Dios quiere levantar sacerdotes que sean conforme a Su corazón y conforme a Su alma (1º. S. 2:35), hombres y mujeres de Dios que piensen como Dios piensa y puedan sentir como Dios siente.

Finalmente según la madurez que hayamos alcanzado en vida así será el nivel de gloria que nuestro cuerpo recibirá en la resurrección de los muertos (Mt. 5:19; 1Co. 15:40-41), sea en la primera resurrección para reinar con Cristo o en la segunda resurrección que es donde se llevará el juicio del trono blanco.

Niveles de Santidad

Por la gracia de Dios queremos ser santos como Dios es santo y para ello, Dios nos llevará de gloria en gloria. La senda del justo es como la luz de la aurora que va creciendo hasta que el día es perfecto (Pr. 4:18). En este proceso seremos llevamos en tres diferentes niveles de santidad, seremos apartados de lo malo, de vano y de lo bueno.

De lo Malo

El Espíritu Santo nos guiará a apartarnos de todas las obras de la carne que hace que aquellos que las practiquen no puedan heredar el reino de Dios (Gá. 5:21). No existe manera de salvarse para aquel que practica el pecado y no se aparta de hacer la maldad (1Co. 6:9). El pecador tiene oportunidad de recibir el perdón de pecados pero debe dejar de pecar, y la gracia de Dios le dará el poder para poder dejar de hacerlo. Por la gracia de Dios podemos cumplir la justicia de la ley (Ro. 8:4).

Por la gracia de Dios recibimos el querer como el hacer (Fil. 2:13), somos aptos para hacer Su voluntad, ya que Dios hace en nosotros lo que es agradable delante de Él por Jesucristo Señor nuestro (He. 13:21). El Señor Jesucristo apareció para deshacer las obras del Diablo (1ª. Jn. 3:8) por ello Jesucristo fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación (Ro. 4:25). Es gracias a su justificación que podemos vencer el pecado, por ello todo creyente debe apartarse de todo lo malo (Col. 3:5; Gá. 5:19-21; 1ª. Co. 6:9-11).

De lo bueno

En la medida que vayamos creciendo con Dios, iremos siendo apartados de cosas buenas, para hacer lo mejor de Dios. En la medida que el Espíritu Santo nos dirija seremos guiados a dejar ciertas cosas buenas para hacer Su voluntad revelada para nosotros. Por ejemplo para alguien puede ser bueno caminar todos los días y hacer ejercicio, sin embargo puede llegar el día en donde el Señor le guíe en ciertos momentos a orar o a estudiar Su Palabra y cambie un poco su rutina y hábitos.

Como creyentes en Cristo no solo debemos buscar hacer lo bueno, porque llegará el día en donde debemos estar rendidos a Su voluntad diaria y no necesariamente a hacer cosas buenas. Para muchos puede ser bueno ir a estudiar cualquier carrera en cualquier lugar, sin embargo en la medida que crecemos en el Señor rendimos al Señor todos nuestros planes, pensamientos y motivos, y buscamos su voluntad de tal manera que en todo le complazcamos y le agrademos.

De lo vano

Uno de los trabajos del Espíritu Santo es que dejemos de amar lo terreno para amar lo eterno y celestial. Esto será una obra progresiva ya que el hombre fue sujeto a la vanidad por causa del pecado (Ro. 8:20). Pero el propósito del Espíritu Santo es transformarnos de tal manera que amemos a Dios más que a todas la cosas de este mundo, más que a todos y más que aún nuestra propia vida (Mr. 8:35; Lc. 9:24; Hch. 20:24)

La meta del Espíritu Santo es que lleguemos a amarle con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas. Por ello es que su trabajo será limpiarnos de toda inmundicia y de todo ídolo para poder darnos un corazón nuevo que le ame, le busque y desee complacerlo (Ez. 36:25-27).

Nuestra gran Salvación

No debemos descuidar esta salvación tan grande que se nos ha sido dada (He. 2:3), no debemos de retroceder para perdición (He. 10:39). No debemos correr en vano (Fil. 2:16) por ello debemos entender el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo que gracias a Su sangre derramada somos:

  1. Redimidos: por medio de sangre hemos recibido el perdón de nuestros pecados (Col. 1:14)
  2. Justificados: para vencer el pecado y andar en justicia (2ª. Co. 5:21; Ef. 1:4)
  3. Santificados: para vivir para Dios. (Ro. 11:36; Col. 1:16)
  4. Preservados: para guardarnos sin caída y ser presentados santos y sin mancha delante de Él con gran alegría (Judas 1:24; 1ª. P. 1:5)
  5. Comprados: para glorificar a Dios con nuestro cuerpo y con nuestro espíritu (1ª. Co. 6:20).
  6. Bendecidos: para poder llegar a sentarnos con Cristo en los lugares celestiales como reyes y sacerdotes (Ef. 1:3; Ap. 5:10)
  7. Conocidos: para ser predestinados y cumplir Su plan glorioso (Ro. 8:29; Sal. 138:8)
  8. Predestinados: para ser hechos conformes a la imagen de Su Hijo Jesucristo (Ro. 8:28-29).
  9. Glorificados: para manifestar su carácter y revelar el amor del Padre (Jn. 17:22-23)

Al creer en Cristo somos salvos, hemos iniciado la carrera, pero debemos perseverar hasta el fin para ser salvos (Mt. 24:13). Es necesario terminar la carrera porque aquel que venciere al mundo, a la carne y al diablo y guardare las obras de Dios hasta el fin, Dios le dará autoridad sobre las naciones, estos son los que llegan a ser reyes y sacerdotes y reinarán con Cristo por 1000 años y luego por la eternidad (Ap. 1:6).

Que el Señor Jesucristo nos de Su gracia para terminar nuestra carrera como Pablo, quien peleó la batalla de la -fe, acabó su carrera y guardó la fe (2ª. Ti. 4:7-8).

“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios” Hechos 10:24.

Que el Señor te bendiga grandemente.

Tu siervo en Cristo Jesús,

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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Tema 10 : El Reino de Dios

Es el deseo de Dios establecer Su reino en la Tierra, prueba de ello es que en la oración del Padre Nuestro pedimos al Padre que venga Su reino y que sea Su voluntad hecha en la Tierra como se hace en el cielo. (Mt. 6:10).

Llegará el momento en donde los reinos del mundo llegarán a ser los reinos de nuestro Señor Jesucristo y Él reinará por los siglos de los siglos (Ap. 11:15). Sin embargo para que esto llegue a cumplimiento la iglesia de nuestro Señor Jesucristo debe cumplir con la gran comisión encomendada por nuestro Señor (Mr. 16:15-18; Mt. 28:18-20).

Creo firmemente que cada iglesia local del Señor Jesucristo es parte del ejército del Dios viviente y que por medio de la gracia del Señor Jesucristo, las 7 unciones del Señor y los dones del Espíritu Santo van a deshacer las obras del diablo y a establecer el reino de Dios en donde el Señor les permita; sin embargo, como creyentes debemos estar conscientes de la estrategia que el Espíritu Santo está utilizando y trabajar unidos a Él para poder realizar las obras de Dios y cumplir Su propósito en las naciones (Jn. 6:28; Ef. 2:10).

La estrategia que el Espíritu Santo está utilizando para el cumplimiento de la Gran Comisión para establecer el reino de Dios en las naciones, la podemos resumir en 4 áreas:

  1.  Oración.
  2. La Palabra de Dios
  3. Alabanza y Adoración
  4. Finanzas.

1. Oración

La oración es el medio que Dios ha establecido para que Su voluntad sea hecha en la Tierra; por ello, la Iglesia de Jesucristo en las naciones debe orar día y noche conforme el Espíritu Santo indique a cada santo en particular:

  • Que la Iglesia de Cristo pueda madurar espiritualmente para que llegue a ser Su iglesia gloriosa y madura que está preparada y lista para las bodas del Cordero.
  • Que Dios levante de entre Su pueblo reyes y sacerdotes conformados al corazón de Dios, para que guíen al pueblo del Señor a la conquista del Monte de Sion espiritual, y dirijan al pueblo de Dios en la conquista de su herencia en Cristo Jesús en las naciones.
  • Que Dios levante maestros de justicia para ser enviados a cada ciudad en el mundo, maestros que enseñen los caminos de Dios e instruyan al pueblo del Señor en el camino a Sion.
  • Que el tabernáculo de David sea levantado en cada Iglesia de Jesucristo, en cada familia, en cada santo que forma el cuerpo de Cristo para que el resto de los gentiles busque al Señor.

2. La Palabra de Dios.

De manera general, el creyente necesita ser preparado en la Palabra de Dios a fin de que pueda:

  • Ser un maestro de Justicia capaz de llevar la visión de Sion a dondequiera que vaya.
  • Ser un obrero que no tenga de qué avergonzarse, que trace bien la Palabra de verdad.
  • Estar siempre preparado para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que le demande razón de la esperanza que hay en él.
  • Poder explicar la visión de Sion por medio de los temas: El viaje de Israel, el Tabernáculo de Moisés, las 7 Fiestas del Señor y el Tabernáculo de David.

De manera específica; el cumplimiento de nuestra visión demanda que cada creyente sea preparado para:

  •  Enseñar a los santos de Dios las diferentes experiencias espirituales a fin de progresar en su caminata Cristiana: bautismo en agua, bautismo en Espíritu Santo, experiencia de crucifixión, circuncisión del corazón y de los sentidos, nacimiento en Sion, conquista de los 31 reyes, derrota de las 7 naciones y la conquista del monte Sion espiritual.

3. Alabanza y Adoración.

Que cada creyente de cada Iglesia de la confraternidad, restaure el Tabernáculo de David en su vida y se vuelva un rey y sacerdote según el orden de Melquisedec que ministre a Dios detrás del velo y pueda:

  • Por medio de un sacerdocio santo ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios.
  • Ofrecer siempre sacrificios de justicia, de alabanza, de júbilo, fruto de labios que confiesan el nombre de Dios.
  • Ser conforme al corazón de Dios para hacer todo lo que Dios quiere, y vivir para complacerle y agradarle.
  • Ser un adorador en Espíritu y verdad que alabe al Señor por medio de salmos, himnos y cánticos espirituales, fluyendo en el espíritu profético, que es testimonio de Jesucristo.

4. Finanzas

Cada Iglesia del cuerpo de Cristo debe honrar al Señor con todos sus bienes y con las primicias de todos sus frutos por medio de dar:

  • Diezmos
  • Ofrendas
  • Primicias

Espero que las siguientes páginas puedan inspirar tu vida para que juntos con el Espíritu Santo, trabajemos para que el reino de Dios sea establecido en la Tierra y Su iglesia llegue a ser la iglesia gloriosa sin mancha ni arruga que está preparada para las bodas del Cordero.

El Ejército de Dios

La Iglesia de Jesucristo es el Ejercito del Dios vivo aquí en la Tierra (Ef. 6:12-20) y nuestro Dios ha dejado a los dones ministeriales (Ef. 4:11) para perfeccionar a los santos, para que estos hagan la obra del ministerio y  puedan crecer y madurar hasta alcanzar la unidad de la fe, la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo (Ef. 4:13).

Sabemos que nuestro Señor Jesucristo viene por una iglesia gloriosa sin mancha y arruga (Ef. 5:27) que ha conquistado el monte de Sion espiritual (He. 12:22), una iglesia vencedora que heredará todas las cosas (Ap. 21:7). Por ello amado Pastor, anciano, líder, siervo o creyente en Cristo que perteneces a la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo en las naciones, te invitamos en el nombre de Jesucristo y por Su maravillosa gracia, a que trabajemos y luchemos juntos con el Espíritu Santo para:

  1. Presentar perfecto a todo hombre en Cristo Jesús. Col. 1:28;
  2. Establecer el reino de Dios en nuestras vidas, familia, iglesia, nación y cada pueblo, tribu, lengua y nación y de esta manera cumplir el propósito de Dios para nuestras vidas. Mt. 9:35; Sal. 138:8.
  3. Preparar a los siervos de Dios para conquistar el monte de Sion espiritual y luego llevar Su gloria a las naciones. Ef. 4:11; Jn. 17:20-24; Sal. 2:6; 43:3; 132:13-14.

Alcanzando el Propósito de Dios

Creemos que para alcanzar el propósito de Dios debemos ser preparados para conquistar el Monte de Sion espiritual y ser parte de la Congregación Primogénitos a través de:

  1. Ser conformados a la imagen del Hijo de Dios: queremos desarrollar Su carácter, ser a Su imagen y semejanza, alcanzar Su gloria, dar la medida del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo. Ro. 8:29; Gn. 1:26; Ef. 4:13; 2Ts. 2:13-14;
  2. Ser la Esposa del Cordero: queremos ser total y completamente de nuestro amado Señor Jesús y que en nosotros Él tenga complacencia. Ser esa esposa que se ha preparado para las bodas del Cordero y se le ha concedido que se vista de lino fino. Ap. 19:7-8; Mt. 3:17.
  3. Ser reyes y sacerdotes: ser un real sacerdocio que reina en vida y que ministra al Señor en el lugar santísimo, y que también enseña los mandamientos de Dios a Su Pueblo. Ap. 5:10.
  4. Ser maestros de Justicia: queremos prepararnos para llevar el mensaje de Sion a las naciones y enseñar los caminos de Dios al pueblo que está por nacer en el más grande avivamiento que se aproxima. Dn. 12:3; Stg. 5:7; Is. 60:1-3;

Creemos que el propósito de Dios para nuestras vidas será alcanzado por medio de:

  1. Ser fieles en caminar de acuerdo a la luz y verdad que Dios ha revelado. Sal. 43:3 (Una vida de obediencia a Sus mandamientos y a la luz que el Espíritu Santo ha revelado a cada iglesia local)
  2. Seguir a Cristo. Jn. 8:12 (Una vida de comunión diaria siguiendo al Cordero de Dios doquiera que Él vaya, imitando Su vida y siguiendo Sus pasos)
  3. Recibir la abundancia de gracia y el don de la justicia. Ro. 5:17 (Una vida dependiente de Su gracia, amando la justicia y aborreciendo la maldad para poder reinar en vida y vencer a la carne, al mundo y al diablo)
  4. Adorar en Espíritu y Verdad. Jn. 4:23-24. (Viviendo como sacerdotes del nuevo pacto restaurando el Tabernáculo de David en nuestras vidas y todas las familias de la Tierra).

Una visión para el Cuerpo de Cristo en las naciones

Es imprescindible que cada creyente nacido de nuevo, que ha sido salvo por la gracia de nuestro Señor Jesucristo tenga la visión personal de prepararse para:

  1. Ser conformado al Hijo de Dios. Ro. 8:28-29.
  2. Ser la Esposa de Cristo. Ap. 19:7-8.
  3. Ser reyes y sacerdotes. Ap. 5:10
  4. Ser maestros de Justicia. Dn. 12:3

1. Conformación al Hijo de Dios (Ser transformados para recibir Su carácter) 

  1. Aprender a ser mansos y humildes de corazón. Mt. 11:29.
  2. Desarrollar el fruto del Espíritu Santo: amor, gozo,  paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  mansedumbre, templanza. Gá. 5:22-23.
  3. Desarrollar el carácter de León y Cordero. Ap. 5:5-6.
  4. Ser la Palabra de Dios hecha carne. Jn. 1:14
  5. Proseguir en la escalera de la perfección, de la fe hasta el amor. 2ª. P. 1:5-7.
  6. Experimentar la vida de Cristo, como en los 4 rostros de los seres vivientes: león, águila, buey, hombre. Ez. 1:10.

2. La Esposa de Cristo (Vivir para ser Su complacencia)

  1. Vivir para complacer el corazón de Dios. Ap. 4:11
  2. Ser el cuerpo de Cristo que haga la obras que Dios preparó desde antes de la fundación del mundo. Ef. 2:10
  3. Ser la iglesia gloriosa sin mancha, ni arruga, pura, santa. Ef. 5:27
  4. Ser de nuestro amado y que nosotros seamos su complacencia. Cnt. 7:10

3. Ser reyes (gobernar para establecer el reino de Dios)

  1. Recibir la abundancia de gracia y el don de la justicia para reinar en vida. Ro. 5:17
  2. Ser vencedores sobre el mundo, la carne y el diablo. Ap. 21:7
  3. Conquistar el monte de Sion y llevar Su gloria a las naciones. Sal. 132:13; 1ª. P. 2:9;
  4. Ser parte de la congregación de los primogénitos que gobernarán a las naciones. He. 12:23
  5. Desarrollar el Ministerio que hemos recibido de Cristo con los dones y unciones del Espíritu Santo. Hch. 20:24; Is. 11:2; 1ª. Co. 12:8-10.

4. Ser sacerdotes (ministrar a Dios y a los hombres como sacerdotes del Nuevo Pacto)

Establecer el Tabernáculo de David en nuestros hogares y en la Iglesia PVAN y en cada familia de la Tierra. (Hch. 15:16)

  1. Ser un sacerdocio santo que ofrezca sacrificios espirituales, santos y agradables a Dios. 1ª. P. 2:5
  2. Ofrecer siempre sacrificios de justicia y sacrificio de alabanza, fruto de labios que confiesan Su Nombre. He. 13:15
  3. Bendecir al Señor en todo tiempo y que Su alabanza esté de continuo en nuestra boca. Sal. 34:1
  4. Presentar nuestro cuerpo como un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, presentando nuestros miembros como instrumentos de justicia y no de iniquidad. Ro. 12:1; Ro. 6:19.
  5. Abundar en acciones de gracias, rogativas, peticiones, oraciones, intercesiones por todos los santos y por todos los hombres. 1ª. Ti. 2:1-2.
  6. Adorar en Espíritu y verdad. Jn. 4:23-24.

5. Maestros de Justicia (Enseñar a las naciones la visión de Sion)

  1. Enseñar los caminos de Dios. Sal. 103:7. (Como alcanzar la gloria de Dios que representa alcanzar la madurez espiritual en Cristo Jesús).
  2. Llevar el mensaje de Sion a las naciones. He. 12:22. (Dios desea reyes y sacerdotes de cada pueblo, tribu, lengua y nación que reinen con Él en el monte de Sion)
  3. Santificar nuestros corazones. 1ª. P. 3:15. (No solo buscar Su perdón, sino Su naturaleza, alcanzar corazones limpios y perfectos delante de Él).
  4. Andar delante del Señor y ser perfectos. Gn. 17:1; Mt. 5:48. (Dejar tierra, parentela, y la casa de nuestro padre, para proseguir a la ciudad celestial)
  5. Andar en el Espíritu y no satisfacer las concupiscencias de la carne. Gá. 5:16
  6. Presentar defensa con mansedumbre y reverencia a todo aquel que nos demande razón de la esperanza en nosotros. 1ª. P. 3:15 

Estableciendo el Reino de Dios

En el nombre de Jesús como parte de la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, que es el ejército del Dios viviente en la Tierra, lucharemos para que el reino de Dios sea establecido en las naciones:

De manera general por medio de:

  1. El cumplimiento de la Gran Comisión.
  2. La restauración del Tabernáculo de David.

Y de manera específica por medio de:

  1. La Oración.
  2. La Alabanza y la Adoración.
  3. La Palabra de Dios.
  4. Nuestras finanzas.

La Gran Comisión

La iglesia de nuestro Señor Jesucristo lleva a cabo el cumplimento de la gran comisión por medio de:

  1. Predicar el Evangelio a toda criatura. Mr. 16:15-16.
  2. Enseñar a obedecer todos los mandamientos que Jesucristo mandó por medio de hacer discípulos en todas las naciones. Mt. 28:19-20.
  3. Testificar de las maravillosas obras de Dios en toda la Tierra. Hch. 1:8 

La Iglesia de nuestro Señor Jesucristo debe predicar el Evangelio del Reino, en donde el Señor Jesucristo, no solo quiere perdonar pecados, sino para levantar reyes y sacerdotes de cada tribu, pueblo lengua y nación para que reinen con Él en el milenio y por la eternidad.

La Iglesia de nuestro Señor Jesucristo, no solo debe cumplir con la primera parte de la Gran Comisión a través de la predicación del mensaje de salvación, es necesario tomar a estos nuevos creyentes y discipularlos para que alcancen la madurez espiritual.

La segunda parte de la gran comisión que es el hacer discípulos en todas las naciones, la que debe tener como meta llevar a estos nuevos creyentes a la madurez espiritual; de tal manera, que todo hombre y mujer sean presentados perfectos en Cristo Jesús.

El cumplimiento de la Gran Comisión no se debe limitar a salvar al pecador del infierno, se debe luchar con el Espíritu Santo para que los salvos maduren y puedan llegar a ser la iglesia gloriosa sin mancha, ni arruga que está lista y preparada para las Bodas del Cordero. 

El Tabernáculo de David

Abraham fue quien recibió la revelación de la  visión de Sion para el pueblo de Dios, él es nuestro padre en la fe, tanto para los creyentes de la circuncisión como para los creyentes de la incircuncisión (Ro. 4:11). Abraham recibió la visión de Sion, él esperaba la ciudad que tiene fundamentos y cuyo arquitecto es Dios (He. 11:10).

Moisés fue el instrumento de Dios para iniciar el peregrinaje del pueblo de Dios hasta Sion el monte de Su heredad (Ex. 15:17). Josué continuó la visión y guió al pueblo a la conquista de  la tierra de Canaán. Sin embargo, fue el rey David el siervo conforme al corazón de Dios quien llevó finalmente el cumplimiento de la visión de Dios y conquistó la fortaleza de Sion.

David llevó el Arca del pacto, símbolo de la presencia de Dios y le preparó una tienda en el monte de Sion, y es aquí donde el Tabernáculo de David adquiere su gran importancia (Hch. 15:16-17). La restauración del Tabernáculo de David incluye:

  1. Un nuevo orden sacerdotal: reyes y sacerdotes según el orden de Melquisedec que ministran en la presencia del Señor en el lugar santísimo. He. 7:17; 1ª. P.2:9.
  2. Adoración sin velo: que representan vidas de sacerdotes que han sido crucificados con Cristo que le adoran en Espíritu y verdad. Gá. 2:20
  3. Sacrificios espirituales santos agradables a Dios: incluye sacrificios de justicia, de alabanza, de júbilo, fruto de labios que confiesan Su Nombre. 1ª. P. 2:5;
  4. Hombres y mujeres de Dios conforme al corazón de Dios, que hacen todo lo que Dios quiere y viven para complacerle y agradarle. Hch. 13:22
  5. Reyes que conquistan el Monte de Sion espiritual y llevan Su gloria a las naciones. 1ª. P. 2:9
  6. Un mayor y elevado nivel de santidad para sus sacerdotes. Sal. 36:10; Sal. 15:1-5; Sal. 24:3-5.
  7. Alabanza y adoración con instrumentos musicales, fluyendo en el espíritu profético que es el testimonio de Jesucristo. Ap. 19:10

Oración

 La oración es el medio de Dios para traer a existencia la voluntad de Dios. Es el medio de Dios para establecer el reino de Dios en la Tierra. Por ello como sacerdotes del Nuevo Pacto debemos clamar, orar e interceder para que la voluntad de Dios sea en hecha en la Tierra y que el reino de Dios sea establecido en todas las naciones. Por lo tanto debemos:

  1. Orar sin cesar. 1Ts. 5:17.
  2. Sin desmayar. Lc. 18:1.
  3. Constantemente. Ro. 12.12.
  4. En todo tiempo. Ef. 6:18.
  5. De día y de noche. Lc. 18:7.
  6. Velando en toda instancia y perseverancia por todos los santos con todo tipo de oración y suplica en el espíritu y en el entendimiento. Ef. 6:18
  7. Abundando en acciones de gracias, haciendo rogativas, peticiones e intercesiones porque todos los hombres y por los que están en eminencia para que vivamos quieta y reposadamente. 1ª. Ti. 2:1.

Alabanza y Adoración

Hemos sido creados formado y hechos para Su gloria (Is. 43:7), hemos sido predestinados para la alabanza de la gloria de Su gracia (Ef. 1:5-6) y por Su gracia somos llamados a ser sacerdotes según el orden de Melquisedec para ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo (1ª. P. 2:5), es por ello que la alabanza y adoración es de gran importancia en nuestras vidas y son vitales para poder vivir en el Espíritu. Por tanto como sacerdotes del Nuevo Pacto por medio de un sacerdocio santo, debemos:

  1. Ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios. 1ª. P. 2:5.
  2. Ofrecer siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su Nombre. He. 13:15.
  3. Ofrecer sacrificios de alabanza y publicar Sus obras con júbilo. Sal. 107:22.
  4. Aclamar alegremente al Señor. Sal. 95:1.
  5. Batid las manos y aclamad a Dios con júbilo. Sal. 47:1
  6. Bendecir al Señor en todo tiempo y que Su alabanza esté de continuo en nuestra boca. Sal. 34:1.
  7. Bendecir al Señor con nuestra alma, bendecir con todo nuestro ser Su santo Nombre y no olvidar ninguno de Sus beneficios. Sal. 103:1-2.
  8. Gozarnos en Cristo nuestro Rey. Sal. 149:2.
  9. Alegrarnos, gozarnos y saltar de alegría. Sal. 68:3
  10. Alabar Su Nombre con danza, con pandero y arpa. Sal. 149:3.
  11. Regocijarnos por Su gloria, cantando aún en nuestras camas Sal. 149:5.
  12. Exaltar a Dios con nuestras gargantas utilizando la Palabra de Dios. Sal. 149.6.
  13. Cantar salmos, himnos, y cánticos espirituales. Ef. 5:18-19.
  14. Adorar, postrarnos, y arrodillarnos delante de nuestro Dios. Sal. 95:6
  15. Adorarle en Espíritu y en verdad. Jn. 4:23-24.

La Palabra de Dios

 La Palabra de Dios es el mapa que Dios ha dejado para que Su pueblo pueda ser dirigido a Su Santo Monte y a su morada que es el Monte de Sion Espiritual (Sal. 43:3; 132:13-14). Juntamente con la oración fueron consideradas por los apóstoles como las actividades que eran prioridad en sus ministerios (Hch. 6:4).

La Palabra de Dios es preeminente en el Cristianismo porque:

  1. Es la lámpara a nuestros pies y la lumbrera a nuestro camino. Sal. 119:105
  2. Su luz y Su verdad nos guían y conducen a Su santo monte y a Sus moradas. Sal. 43:3
  3. Al hacerse carne en nosotros reflejamos Su gloria para que sea vista. Jn. 1:14
  4. Es la espada del Espíritu que utilizamos para conquistar nuestra herencia. Ef. 6:17
  5. Destruimos fortalezas, derribamos argumentos y llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. 2ª. Co. 10:5
  6. Al ser enseñados, redargüidos, corregidos e instruidos por la Palabra de Dios somos preparados para que el hombre de Dios sea perfecto preparado para toda buena obra. 2ª. Ti. 3:16-17;
  7. Es el mensaje que debemos asimilar en nuestro ser para luego hablarlo a las naciones. Ez. 3:3-4; Ap. 10:10-11;
  8. Debe ser leída todos los días para aprender a temer a Dios y guardar Sus mandamientos. Dt. 17:18-20;
  9. Debemos meditar en ella de día y noche para guardar y hacer todo lo que en ella está escrito. Jos. 1:8
  10. Debemos esforzarnos por obedecerla para ser prosperados en aquello que emprendemos. Jos. 1:7

Como reyes y sacerdotes del Nuevo Pacto debemos en cuanto a la Palabra de Dios debemos:

  1. Leerla.
  2. Estudiarla.
  3. Orarla.
  4. Cantarla.
  5. Estudiarla.
  6. Escudriñarla.
  7. Memorizarla.
  8. Explicarla.
  9. Enseñarla.
  10. Predicarla.
  11. Practicarla.
  12. Vivirla.
  13. Retenerla.
  14. Amarla.
  15. Hacerla carne en nosotros.

Nuestras Finanzas

El reino de Dios debe ser apoyado con:

  1. Diezmos.
  2. Ofrendas.
  3. Primicias.

Cada creyente debe rendirse al Espíritu Santo y ser guiado para diezmar, ofrendar y dar sus primicias para que el reino de Dios sea establecido en la Tierra apoyando su iglesia local y ministerios que trabajan en las naciones para cumplir con la Gran Comisión  y que trabajan arduamente para presentar perfecto a todo hombre en Cristo Jesús.

Amado, probablemente tú te preguntarás: ¿Cómo nos podemos unir en este trabajo glorioso de establecer el reino de Dios en la Tierra?

A. Orando.

  1. Ora para que Su iglesia en todas las naciones llegue a ser Su iglesia gloriosa, sin mancha y sin arruga.
  2. Ora para que todos Sus santos crezcan y alcancen la madurez espiritual para manifestar Su gloria en las naciones.
  3. Ora por las iglesias, ministerios y misioneros, para que Dios establezca Su reino poder medio de ellos.
  4. Ora para que Dios levante padres espirituales que puedan ayudar al pueblo de Dios a crecer espiritualmente y avanzar de un nivel gloria en que se encuentran a uno mayor, hasta alcanzar la madurez espiritual.
  5. Ora para que Dios levante maestros de justicia que puedan enseñar a las multitudes los caminos de Dios de tal manera que puedan ser enseñados, instruidos y capacitados para conquistar su herencia en Cristo Jesús.

B. La Palabra de Dios.

  1. Prepárate para poder reinar en vida y poder vencer a la carne, al mundo y al diablo.
  2. Prepárate para ser un sacerdote conforme al corazón y alma de Dios que pueda ministrar a Dios y a Su pueblo.
  3. Prepárate para ser un maestro de justicia que pueda enseñar los caminos de Dios a donde se necesite.
  4. Prepárate para ser un obrero que traza bien la Palabra de verdad, que no tiene nada de qué avergonzarse y que el enemigo no tenga nada malo que decir de ti.
  5. Prepárate para presentar defensa y mansedumbre ante aquellos que te demanden respecto a la esperanza que hay en ti.

C. Alabanza y Adoración.

  1. Permite que Dios restaure el Tabernáculo de David en tu propia vida y puedas ser un rey sacerdote del orden de Melquisedec conforme al alma y corazón de Dios.
  2. Bendice al Señor en todo tiempo, que Su alabanza esté de continuo en tu boca.
  3. Abunda en acción de gracias, canta salmos, himnos y cánticos espirituales para ser llenos del Espíritu siempre.
  4. Anda en el Espíritu y no satisfagas la concupiscencia de la carne.
  5. Ande delante del Señor y busca ser perfecto así como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

D. Finanzas.

  1. Se fiel pagando tus diezmos en la iglesia donde te congregas.
  2. Aprende a dar ofrendas según lo propone tu corazón con la guía del Espíritu Santo.
  3. Aprender a honrar al Señor con tus primicias según la dirección del Espíritu Santo.

Recuerda que es el Señor por medio de Su gracia que nos dará el poder para cumplir Su voluntad y hacer todo lo que es agradable delante de Él. (Fil. 2:13; He. 13:21).

“Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes. Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!  Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Éstas son palabras verdaderas de Dios” Apocalipsis 19:5-9

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús,

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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Tema 9: El Arrepentimiento de obras muertas

Para poder avanzar a la perfección es necesario tener un buen fundamento, es por ello que consideraremos los 7 rudimentos de la doctrina de Cristo. La primera doctrina fundamental es el arrepentimiento de obras muertas. El arrepentimiento es el primer fundamento. Esta palabra literalmente significa: “cambiar la forma de pensar”. Es un acto divino por medio del cual, la persona que está caminando en una senda de pecado, y por la gracia de Dios, cambia de opinión, da una vuelta de 180 grados y empieza a caminar en dirección contraria. El arrepentimiento es retractarse, es un cambio total de dirección y de actitud, aquí se nos ordena arrepentirnos de obras muertas (He. 6:1).

Las obras muertas, son las obras de la carne mencionadas en Gálatas 5,19 al 21:

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”

A las obras de la carne se les llama obras muertas porque producen muerte, producen la separación eterna entre Dios y el hombre. La muerte material es la separación del espíritu y el alma del cuerpo, pero la muerte que produce practicar las obras de la carne es la muerte eterna, que es la separación eterna entre Dios y el hombre que será consumada al ser echados en un lago de fuego (Ap. 20:15).

Aquellos que practican el pecado, aquellos que practican las obras de la carne irán a perdición sean cristianos o no. No hay salvación para aquellos que sean obradores de maldad. Cristo Jesús pagó por todos nuestros pecados, sin embargo cuando llegamos a Cristo,  Él en Su paciencia pasa por alto los pecados pasados (Ro. 3:25). El perdón de Cristo nos permite iniciar el llamado de Dios a la santificación (1Ts. 4:7) y al cumplimiento del propósito de Dios en nuestra vida (Sal. 138:8).

El llamado de Dios para cada creyente es ser conformados a la imagen del Hijo de Dios (Ro. 8:29); practicar el pecado no sólo nos descalifica del propósito, sino que también garantiza la condenación (1Co. 6:9-10).

El perdón de Dios 

El arrepentimiento es una actitud interna que hace que la persona se aleje del pecado y que se mantenga lo más lejos posible de él. Una de las demandas que el Señor le hace al impío es dejar sus malos caminos y sus malos pensamientos, Isaías 55: 7 dice:

“Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”.

Cuando una persona llega a Cristo debe abandonar su estilo de vida pecaminoso, debe abandonar toda práctica en su cultura que esté en oposición a la Palabra de Dios y debe adoptar la cultura del cielo, en donde su manual de vida pasará a ser la Biblia. Por ejemplo si un caníbal se convierte a Cristo, Dios le perdonará sus pecados pero para él, el cristianismo no es solamente creer en Cristo y aprender a orar antes de comer, por supuesto, será necesario también que cambie su dieta alimenticia y todo aquello que se oponga a la Palabra de Dios.

El perdón de Dios que se obtiene por medio de Jesucristo nos da la oportunidad de caminar hacia el cumplimiento del propósito de Dios en nuestra vida y poder así alcanzar la gloria de Dios. El más grande avivamiento de todos los tiempos se aproxima, y miles vendrán a los pies de Cristo, pero después que los peces sean pescados deberán ser limpiados para que puedan ser comidos y sean de bendición para otros.

Características del arrepentimiento 

  1. Es un don de Dios y no puede ser producido por el hombre (2ª. Ti. 2:25-26).
  2. Es enviado por Dios para que la persona pueda nacer de nuevo y pueda recibir la vida de Dios (Hch. 11:18).
  3. Es prerrogativa de Dios y Él lo concede a aquel de quien Él tiene misericordia (Ro. 9:16)
  4. Dios no le concedió arrepentimiento a Judas ni a Esaú (He. 12:17; Mt. 27:5)
  5. La tristeza de Dios prepara el camino para el arrepentimiento (2ª. Co. 7:10)
  6. La benignidad de Dios guía al arrepentimiento (Ro. 2:4)
  7. Es parte del ciclo de Dios para experimentar un nuevo nivel de Su gloria y presencia (Hch. 3:19)

El hombre no solo debe creer en Cristo, debe arrepentirse de sus pecados y hacer frutos dignos de arrepentimiento (Mt. 3:8).

La predicación del arrepentimiento 

Juan el bautista predicó:

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” Mt. 3:1-2

Nuestro Señor Jesús predicó:

“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” Mt. 4:17

Pedro predicó:

“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”  Hch. 2:38

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” Hch. 3:19.

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” 2ª. P. 3:9.

Pablo predicó:

“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” Hch. 17:30-31.

El cristianismo no sólo es perdón de pecados, es necesario abandonar el pecado, caminar en luz y vivir en sumisión y obediencia a la Palabra de Dios. El Señor Jesús quien se le apareció al apóstol Pablo le comisionó la visión celestial que tenía 5 puntos (Hch.  26:18):

  1. Que abras sus ojos
  2. Que se conviertan de las tinieblas a la luz
  3. Que se conviertan de la potestad de Satanás a Dios;
  4. Que reciban por la fe, perdón de pecados
  5. Que reciban herencia entre los santificados.

Es el arrepentimiento de Dios quien nos permite abrir los ojos y convertirnos del pecado para caminar en la luz que Dios nos revela. El Rev. Robert Tucker 1/, nos dice que el proceso para ir siendo transformados de gloria en gloria consta de 4 partes:

  1. Revelación
  2. Convicción
  3. Arrepentimiento
  4. Avivamiento

1/ “Cambiados de gloria en gloria” por el Rev. Robert Tucker página 29.

Por la gracia de Dios se recibe la revelación de la Palabra de Dios; Dios ilumina la mente del creyente o pecador según sea el caso y luego viene la convicción de pecado que es la tristeza de Dios que preparara el camino para el arrepentimiento. El Espíritu Santo continua trabajando en la vida de la persona y luego de la convicción de pecado envía el arrepentimiento que hace que la persona clame al Señor para ser perdonado y transformado, y luego el Señor finalmente envía Su gracia para transformar en esa área a la persona, enviando así un pequeño avivamiento personal.

Este proceso dura toda la vida y de esta manera es que vamos creciendo de gloria en gloria (2ª. Co. 3:18) y nuestro camino se vuelve como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto (Pr. 4:18).

La raíz de todos los pecados 

Si bien es cierto el hombre debe dejar “todos los pecados” lo principal es dejar “el pecado”. La raíz de todos los pecados es hacer nuestra propia voluntad contraria a la voluntad de Dios. Pecado no solo es hacer lo malo, alguien puede vivir haciendo lo bueno y sin embargo no someterse al Señorío de Dios. Aquellos que viven para hacer lo bueno y no quieren someterse a Dios ni a Su Palabra cometen pecado, porque el hombre fue hecho por Dios y para Dios (Ro. 11:36; Col. 1:16).

Un pecador por tanto no es solamente el que hace lo malo, sino aquel que no hace la voluntad de Dios aunque haga cosas buenas. En el reino de Dios, no solo se hace lo bueno, se hace la voluntad de Dios. Hay muchas cosas que pueden ser buenas: como ayudar a los pobres, cuidar la naturaleza, cuidar a los animales que están a punto de extinción, etc.; pero el hombre está llamado a hacer las obras que Dios preparó de antemano (Ef. 2:10). El hombre debe descubrir el plan de Dios para su vida y someterse a Él en lugar de vivir haciendo obras buenas para el prójimo y vivir independientes de Dios y de Su voluntad personal para su vida.

El hombre debe arrepentirse de hacer su voluntad y vivir para hacer la voluntad de Dios. Cristo Jesús murió no sólo para perdonarnos, sino para que vivamos para Él, 2ª. Corintios 5:15 dice:

“y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”

Aquel que se arrepienta del pecado de hacer Su voluntad, el Señor le ayudará a dejar todos los pecados por cuanto esta persona ya no está buscando su voluntad sino la de Dios. El enfoque por tanto, no debe ser dejar “los pecados” sino “el pecado” de hacer nuestra voluntad. Al dejar de hacer “el pecado” por medio de Su gracia a través del arrepentimiento, dejaremos todos “los pecados”.

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús,

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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Tema 8: La Palabra de Dios.

Por cuanto todos hemos pecado hemos sido destituidos de la gloria de Dios (Ro. 3:23), la restauración por medio del sacrificio de Cristo Jesús quiere llevarnos no solo a la posición de gloria que el hombre tenía antes de la caída sino a un nivel superior. Adán fue creado inocente y falló la prueba para poder llegar a ser santo, sin embargo las dos terceras partes de ángeles que no siguieron la rebelión de Lucifer son ángeles santos. El propósito de Dios para nuestras vidas es santificarnos completamente y que todo nuestro ser espíritu, alma y cuerpo sean guardados irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1Ts. 5:23).

Ahora bien,  la salvación es el inicio de nuestra carrera que tiene como meta alcanzar el santo monte de Sion y aquí es donde la Palabra de Dios es tan importante, porque es por medio de Su luz y Su verdad que Él nos guiará a Su santo monte y a Sus moradas (Sal. 43:3). Dios desea revelarnos Su Palabra como lumbrera para que esta ilumine nuestro camino, y también sea lámpara para que ilumine nuestros pasos hasta llegar a la experiencia de conquistar el monte de Sion espiritual y llegar a ser la morada de Dios.

El desafío de todo creyente es ser guiado por la Palabra de Dios que provenga del Espíritu Santo a nuestra vida, aquellos que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios que han alcanzado la madurez (Ro. 8:14). Sin embargo antes de poder ser guiado por la Palabra de Dios que provenga del Espíritu Santo al creyente, el creyente debe primero aprender a ser guiado por el Espíritu Santo por medio de la Palabra escrita: La Biblia.

Es el Espíritu Santo quien nos enseñará todas las cosas y nos las recordará (Jn. 14:26 ); Él es quien nos guiará a toda la verdad y nos mostrará las cosas que han de venir (Jn. 16:13). En nuestros primeros pasos de la vida cristiana Dios pondrá tutores para que nos enseñen y para que podamos entender la Palabra de Dios escrita y ser dirigidos por ella (Gá. 4:1-2).

Es muy importante que el creyente ore para poder recibir revelación y entender la Palabra de Dios para que ésta pueda ser su lámpara y lumbrera.

Debemos orar para que Dios:

  1. Abra nuestros ojos para ver las maravillas de Su ley (Sal. 119:18)
  2. Nos de entendimiento para poder observar sus mandamientos de todo corazón (Sal. 119:34)
  3. Recibamos el Espíritu de sabiduría y revelación para conocerle (Ef. 1:17)
  4. Alumbre nuestros ojos para saber cuál es la esperanza a la que se nos ha llamado (Ef. 1:18)
  5. Alumbre nuestros ojos para saber cuáles son las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos (Ef. 1:18)
  6. Alumbre nuestros ojos para saber cuál es la supereminente grandeza de Su poder (Ef. 1:19)

Para que el Espíritu Santo nos guíe personalmente primero debemos ser fieles en lo poco, debemos ser fieles obedeciendo la Palabra de Dios escrita que se nos es revelada. En la medida que seamos obedientes a las verdades que se nos han confiado Dios nos irá confiando mayores verdades. En Su luz veremos la luz (Sal. 36:9), en la medida que crezcamos espiritualmente podremos entender mayores verdades, porque aún el entendimiento es por fe (He. 11:3).

La justicia de Dios se revela por fe y para fe (Ro. 1:17) por ello para ir creciendo en justicia debemos obedecer el nivel de justicia correspondiente a nuestro nivel de fe y de esta manera proseguir al siguiente nivel de fe. El Señor Jesucristo les dijo en un determinado momento que habían verdades que Él quería compartir pero que todavía no las podían sobrellevar (Jn. 16:12). El niño espiritual es inexperto en la palabra de justicia (He. 5:13), el niño se alimenta de la leche espiritual necesita obedecer los mandamientos de ese nivel para poder proseguir al siguiente y comer alimento sólido para que pueda crecer y madurar (He. 5:14).

La Palabra de Dios que se nos revela, será probada por medio de la aflicción (Mt. 13:21). Aquellos que deseen vivir la Palabra de Dios y vivir vidas piadosas, por cuanto este mundo esta caído sufrirán aflicciones (Jn. 16:33) y sufrirán persecución (2Ti. 3:12). Hay una persecución que no podemos evitar y es la persecución por causa de la justicia. Aquellos que quieran guardar la justicia de Dios, sus mandamientos sufrirán persecución por cuanto este mundo aborrece al Señor y a aquellos que son de él (Jn. 15:18-19; 1 Jn. 3:13).

Existen tres niveles de crecimiento espiritual, el apóstol Juan les llama hijos, jóvenes y padres, que corresponde a llamados, elegidos y fieles. Aquellos que andarán con el Cordero de Dios serán los llamados, elegidos y fieles (Ap. 17:14), para ser vencedores y llegar a ser reyes y sacerdotes para reinar con Cristo es necesario ser llamado, elegido y fiel.

Los niños espirituales deben recibir gracia para soportar la aflicción que viene por causa de la obediencia a la Palabra de Dios (Mt. 13:21), si ellos no vencen estas aflicciones tropezarán y no podrán crecer a nivel mayor de madurez, por tanto los llamados de Dios, aquellos que han sido salvos para proseguir hacia la madurez deberán soportar y vencer las aflicciones que vienen por causa de la Palabra de Dios que les ha sido revelada. No debemos olvidar que Dios por medio Su gracia nos capacitará para poder vencer y hacer Su voluntad (He. 13:21), y por Su gracia Cristo Jesús nos fortalecerá (Fil. 4:13). En países donde hay persecución hacia el evangelio, hay pena de muerte para aquellos que se bautizan en el nombre de Jesucristo proclamando así su fe en Cristo Jesús, sin embargo hay muchos santos a quienes Dios les hada dado gracia para ser fieles en este nivel de luz recibida y han entregado sus vidas por causa de Cristo.

Los jóvenes espirituales que llegan a ser elegidos de Dios, son aquellos que son escogidos en el horno de aflicción (Is. 48:10). Si somos fieles en soportar las aflicciones por causa de la Palabra calificaremos para poder ser escogidos en el horno de la aflicción. Los pozos y prisiones que se experimentan por causa del llamado de Dios para nuestras vidas, como aconteció con la vida de José, son gradas para alcanzar el trono de Egipto y reinar en vida por la gracia de Dios concedida.

La Palabra de Dios es clara al mostrarnos que no solo se nos es concedido creer en Cristo, sino padecer por Él (Fil. 1:28). Los apóstoles cuando fueron azotados por mandato del concilio salieron gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre de Cristo (Hch. 5:41). Esto nos deja ver por qué muchos no siguen el camino de justicia, por qué muchos no caminan en santidad de Dios, a causa del vituperio y la persecución que la Palabra de Dios conlleva.

No es posible separar el sufrimiento por causa de obedecer la Palabra de Dios en el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Aquel que desee seguir a Cristo debe negarse a sí mismo, tomar su cruz cada día y seguirle (Mt. 16:24; Lc. 9:23). Hemos sido llamados para ser conformados a la imagen del Hijo de Dios (Ro. 8:29), hemos sido llamados para ser corderos como lo fue nuestro Señor y de la misma manera sufriremos aflicciones y adversidades por causa de Su iglesia.

Consideremos algunos versos en donde la Palabra de Dios no habla con respecto al sufrimiento:

  1. Aquellos que sufran serán los que reinen con Cristo (2ª. Ti. 2:12)
  2. Los herederos de Dios y coherederos con Cristo son los que padecen juntamente con Él (Ro. 8:17)
  3. Los que padezcan con Él, juntamente con Él serán glorificados (Ro. 8:17)
  4. Los que padecen persecución por causa de la justicia son bienaventurados (Mt. 5:10)
  5. Son bienaventurados los que son perseguidos y vituperados por causa de Cristo (Mt. 5:11-12)
  6. Los requisitos para participar en la primera resurrección son: conocerle, participar de sus padecimientos y ser semejantes a Él en Su muerte (Fil. 3:8-11)
  7. Somos perfeccionados por medio de las aflicciones (He. 2:10)
  8. Somos escogidos en el horno de la aflicción (Is. 48:10)
  9. Si por hacer lo bueno sufrimos y lo soportamos esto es agradable delante de Dios (1P. 2:20).

El camino hacia el monte de Sion no es agradable para la carne, pero es glorioso para nuestro espíritu, aquellos que aman la justicia y aborrecen la verdad, Dios les unge con óleo de alegría más que a sus compañeros (He. 1:9). Vivir el evangelio de Dios nos permite experimentar Su presencia que es el lugar donde encontramos la plenitud de gozo y las delicias a su diestra (Sal. 16:11). Nuestro Dios es poderoso para guardarnos sin caída y presentarnos delante de Él sin mancha y con gran alegría (Judas 24).

Aunque la vida de obediencia a la Palabra de Dios conlleva sufrimiento y persecución en este mundo, Dios nos llena de Su gozo y paz que sobrepasa todo entendimiento (Fil. 4:6-7). Consideremos algunos versos que nos revelan cómo la obediencia nos llevará al deleite en Dios y a experimentar Su paz:

  1. Aquellos que aman Su ley tienen mucha paz (Sal. 119:165)
  2. Caminar en Sus mandamientos es camino de vida y paz (Pr. 3:1-2)
  3. Sus caminos son deleitosos y llenos de paz (Pr. 3:17)
  4. Dios guarda en completa paz aquel que confía en Dios y cuyo pensamiento persevera en Él (Is. 26:3)
  5. Dios unge de alegría a aquel que ama la justicia y aborrece la maldad (He. 1:9)
  6. Podemos regocijarnos en Sus mandamientos y estatutos (Sal. 119:16,47)
  7. La alegría de Dios es mayor que la que da la abundancia del grano y el mosto (Sal. 4:7)
  8. Los justos se alegran, se gozan delante de Dios y saltan de alegría (Sal. 68:3)
  9. Nos deleitamos en Dios cuando andamos en el espíritu y entramos al reposo de Dios, no andamos en nuestros caminos, no buscamos nuestra voluntad, ni hablamos nuestras palabras (Is. 58:13-14)

Aunque el evangelio de nuestro Señor Jesucristo es la Palabra de la cruz  (1Co. 1:18) que mata el pecado en nosotros, al vivir en el espíritu sin satisfacer los deseos de la carne (Gá. 5:16)  es una vida de gozo, paz y alegría en Cristo Jesús. Cuando vivimos hablando entre nosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en nuestros corazones; cuando vivimos dando siempre gracias a nuestro Dios somos llenos de Su Espíritu Santo (Ef. 5:18-20),  y por lo tanto somos llenos de Su gozo y paz. La vida negada y crucificada es una vida llena del deleite en Dios, vivir para Dios y no para nosotros mismos es una vida de gozo que es donde radica nuestra fuerza (Neh. 8:10).

Es extremadamente importante la obediencia a Sus mandamientos y soportar los padecimientos y sufrimientos por causa de la piedad y Su Palabra. Por la gracia de Dios podemos vivir en el espíritu sin rendirnos a satisfacer los deseos carnales, la negación a nuestros deseos,  nuestra rendición a Su voluntad y la vida de en santidad y obediencia nos llevarán a una vida plena llena de satisfacción en Dios. Vivir para satisfacer los deseos del corazón y de los ojos garantiza la depresión, el desánimo y la insatisfacción, aquel que ama el deleite vendrá a pobreza espiritual con mucha necesidad espiritual (Pr. 21:17).

Salomón es el perfecto ejemplo de alguien que vivió para el placer, vivió para hacer todo lo que quiso, Él mismo dijo que no se apartó su corazón de placer alguno y no negó a sus ojos ninguna cosa que desearan (Ec. 2:10). Salomón hizo todo lo que quiso y al final llegó a ser un rey viejo necio deprimido que no admite consejo (Ec. 4:13).  Consideremos lo que hizo Salomón y cómo vivió para sí mismo y leamos su propio testimonio del resultado de vivir para su placer y satisfacción.

Lo que hizo Salomón:

  1. Gozo de los bienes materiales (Ec. 2:1)
  2. Agasajó su carne con vino (Ec. 2:3)
  3. Edificó casas, plantó para viñas, hizo huertos, jardines, estanques, árboles, estanques (Ec. 2:4-6)
  4. Compro siervos, siervas. Tuvo muchas vacas, ovejas más que todos los reyes anteriores a Él (Ec. 2:7)
  5. Amontonó plata, oro y tesoros preciados. Tuvo cantores y cantoras y toda clase de instrumentos de música y tuvo los deleites de los hombres (Ec. 2:8)
  6. No negó a sus ojos ninguna cosa que desean ni apartó su corazón de placer alguno (Ec. 2:10)

Después de haber hecho todo esto, después de experimentar el placer y satisfacer todo deseo de su corazón Salomón nos testifica la cosecha que recibió, Salomón nos explica todo lo que le trajo el vivir para sí mismo y los efectos que causó esto en su corazón, Él dice:

  1. Al considerar todo lo que hizo y el trabajo que tomó para hacer todo esto, llegó a la conclusión que todo era vanidad y aflicción de espíritu, sin provecho (Ec. 2:11)
  2. Perdió el discernimiento y llegó a pensar que el necio tendrá el mismo fin que el sabio (Ec. 2:15-16)
  3. Aborreció la vida, y su obra se volvió fastidiosa con aflicción de espíritu (Ec. 2:17)
  4. Aborreció su trabajo (Ec. 2:18)
  5. Se desesperanzó su corazón (Ec. 2:20)
  6. Cosechó días de dolor, molestia y un corazón que no puede reposar en la noche (Ec. 2:23)

Este hombre a quién Dios le dio mucha sabiduría y que no caminó en la verdad que predicó, al final de sus días plasmó la conclusión de su vida diciendo:

“El fin de todo el discurso oído es éste: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” Eclesiastés 12:13.

El pecado que nos convirtió en ovejas descarriadas fue apartarnos para seguir nuestro propio camino (Is. 53:6). Cuando el hombre vive para sí mismo “peca” por cuanto fue creado por Dios para Dios (Ro. 11:36; Col. 1:16). Cuando el hombre vive para hacer su voluntad en lugar de la voluntad de Dios “peca”. Cuando el hombre se rinde a su propia voluntad, se rinde a sus pensamientos y deseos en lugar de rendirse a la voluntad de Dios “peca”. Es por ello la necesidad de conocer la verdadera gracia que no solo nos otorga el perdón de Dios sino también nos capacita para hacer la voluntad de Dios (1Co. 15:10; He. 13:21; Fil. 2:13).

Cuando el hombre retorne a Dios, se convierta de sus malos caminos, deje sus malos pensamientos (Is. 55:7), cuando el hombre se niegue a sí mismo, cuando tome su cruz cada día para seguir a Cristo, cuando viva para Dios, andando en el espíritu, no satisfaciendo los deseos de la carne, cuando por la gracia de Dios ame la justica y aborrezca la maldad, obedezca los mandamientos de Dios y viva bendiciendo al Señor en todo tiempo con un corazón agradecido, cuando viva para alabarle y adorarle en espíritu y en verdad, apartados de todo pecado, verdaderamente encontrará en la presencia, la plenitud de gozo y las delicias de Dios.

Esto no se alcanza de la noche a la mañana, pero por Su gracia es posible alcanzarlas, Su Palabra dice:

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará” 1 Ts. 5:23-24

“Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Hebreos 13: 20-21

“Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” Judas 1:24-25

“porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” Filipenses 2:13

Debemos creer y experimentar que aquello que es imposible para los hombres, posible es para Dios (Lc. 18:27). La gracia de Dios no solo es favor divino, también es capacitación divina nos transformará para ser hechos conforme a la imagen del Hijo de Dios, y nos permitirá realizar y cumplir con el ministerio que hemos recibido del Señor Jesús, por ello es que Pablo el ministro de la gracia llegó a expresar:

“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y Su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” 1 Corintios 15:10.

¡Bendito y alabado sea el Nombre de nuestro Dios!

¡¡¡¡Aleluya!!!!

 Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús,

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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Tema 7: Modelos y Mapas.

En el camino hacia el cumplimiento del propósito de Dios, la bondad y la misericordia de Dios han permitido que tengamos modelos y mapas que nos ayudarán en la conquista de la herencia que Dios ha escogido para nosotros (Sal. 47.4). Los modelos son los hombres de Dios en la Biblia para que imitemos el éxito de su conducta (He. 13:7). Los mapas son versos bíblicos que nos orientan y nos muestran el camino a seguir para ir avanzando hacia el propósito de Dios para nuestra vida (Sal. 43:3).

La vida de estos modelos de Dios tienen grandes enseñanzas que podemos aplicar a nuestra vida personal de tal manera que vayamos creciendo de gloria en gloria hasta ver a Dios en Sion (Sal. 84:7). Cuando llegamos escuchamos el evangelio de Dios e invocamos Su nombre para ser salvos (Ro. 10:13), llegamos a ser nuevas criaturas (2Co. 5:17), experimentamos el milagro del nuevo nacimiento que nos permite ver y entrar en el reino de Dios (Jn. 3:3,5) y por Su gracia nace Cristo Jesús en nosotros volviéndose nuestra maravillosa esperanza de gloria (Col. 1:26-27), que es el misterio escondido que todavía muchos no comprenden, por cuanto se conforman con ser salvos en lugar de presionar y clamar por la gracia de Dios para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo (2Ts. 2:13-14) y así poder heredar los sitios de honor que Dios tiene para los vencedores (1S. 2:8).

El nuevo nacimiento hace posible que el Espíritu Santo le de vida al espíritu muerto que teníamos, un espíritu con naturaleza de ira que heredamos de nuestros padres por cuanto hemos sido concebidos en pecado y hemos sido formados en maldad (Sal. 51:5). Cuando la persona cree en Cristo, y Dios le concede el arrepentimiento para poder nacer de nuevo, el Espíritu Santo viene a morar en la persona y se da el nuevo nacimiento. Esta es una experiencia diferente al bautismo en el Espíritu Santo, el bautismo en el Espíritu Santo se da cuando el Espíritu Santo viene sobre la persona (Hch. 1:5, 8) para impartirle poder para ser testigos del Señor.

En el nuevo nacimiento, la persona es sellada por el Espíritu Santo (Ef. 4:30); mientras que en el bautismo del Espíritu Santo, Éste viene sobre la persona para impartirle el poder que necesita para proseguir en su caminata y avanzar en el cumplimiento de la gran comisión. De esta manera el nuevo nacimiento nos permite tener el Espíritu Santo en nosotros, mientras que el bautismo del Espíritu Santo nos permite tener el Espíritu Santo sobre nosotros.

Los discípulos nacieron de nuevo después de la resurrección de Cristo, el Señor se les apareció cuando estaban ellos reunidos a puerta cerrada por miedo de los judíos (Jn. 20:19) y en esta ocasión Él les sopló y les dijo que recibieran el Espíritu Santo (Jn. 20:22). Los discípulos no nacieron de nuevo durante el ministerio del Señor Jesús porque no se había pagado el precio por nuestros pecados, pero después de la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo nuestra redención y justificación fue consumada.

Nuestro Señor fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación (Ro. 4:25); ahora por la gracia de Dios con el nuevo nacimiento se nos permite ser participantes de Su naturaleza divina (2P. 1:4). Para ser salvos, el Señor nos envía la fe que hace posible que recibamos la gracia de Dios para poder nacer de nuevo (Ef. 2:8). La fe es diferente a creer, el hombre puede creer pero no puede tener fe; la fe es divina, es un don que proviene de Dios que es dado a aquel que cree en Su Palabra (Ro. 1:16). Nadie puede ser salvo solamente por creer, los demonios también creen y tiemblan (Stg. 2:19), el hombre necesita recibir la fe que Dios da para que podamos ser engendrados por el Espíritu Santo (Jn. 1:13). Por eso Pablo nos dice que somos salvos por gracia por medio de la fe, y esto no de nosotros pues es un don de Dios (Ef. 2:8).

Somos salvos por fe, somos justificados por medio de la fe (Ro. 5:1), pero este es el inicio de la carrera, no el propósito final para nuestra vida. Dios quiere que el justo viva por la fe; pero en el evangelio, la justicia de Dios se revela por fe y para fe (Ro. 1:17). El hombre debe recibir dos tipos de justicia, la justicia imputada que lo hace justo delante de Dios (Ro. 5:1) y la recibimos cuando nacemos de nuevo; la justicia impartida es la que nos transforma en justos delante de los hombres (Ap. 19:8) y se recibe en la medida que obedecemos a la verdad revelada por el Espíritu Santo (1P. 1:22).

Cada nivel de fe le corresponde un nivel de justicia que debemos obedecer y en la medida que somos fieles en lo poco, Dios nos promueve a mayores niveles. Cuando la Palabra de Dios nos dice que un niño espiritual es inexperto para la Palabra de justicia (He. 5:13), nos está diciendo que no tiene la capacidad para recibir mayores verdades, por cuanto no ha crecido en el nivel de fe que le capacita para obedecer mayores mandamientos.

El entendimiento en la Palabra de Dios viene por fe (He. 11:3); por ello, a mayor fe, mayor entendimiento en la Palabra de Dios y mayor capacidad de obediencia. El alimento sólido es para aquellos que han alcanzado madurez (He. 5:14), sus sentidos fueron ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. En la medida que    el nuevo creyente por la gracia de Dios, obedece la luz de la Palabra que va recibiendo, su discernimiento del bien y del mal va creciendo por cuanto su mente es renovada por la Palabra de Dios para no ser conformado a este mundo (Ro. 12:2) y de esta manera puede obedecer la buena, perfecta y agradable voluntad de Dios.

La senda del justo es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto (Pr. 4:18). La justicia del justo va creciendo en la medida que va obedeciendo la verdad revelada gracias a la gracia de Dios por medio del Espíritu Santo. Y es aquí la importancia de los modelos y los mapas, porque los modelos son ejemplo para nosotros en donde imitamos su fe para ir creciendo en justicia según el Espíritu Santo nos lo indique. Y los mapas nos proveen de dirección para ir creciendo en la luz y verdad de Dios que tienen como fin conducirnos y guiarnos a Su santo monte y Sus moradas (Sal. 43:3).

Modelos

Algunos de estos modelos son Abel, Enoc, Job, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José, los profetas, los discípulos y muchos más. Todos ellos poseyeron virtudes en su carácter que debemos poseer por cuanto son parte del carácter de Dios que les fue impartido. Todos los hombres piadosos en la Biblia, poseyeron parte del carácter de Dios que también nosotros debemos poseer por cuanto somos llamados a ser conformados a la imagen del Hijo de Dios y alcanzar Su gloria; somos llamados a alcanzar la imagen y semejanza que por causa del pecado perdimos.

Debemos orar para poder estudiar la vida de estos hombres de Dios y recibir la revelación del éxito de la conducta de estos hombres de Dios y caminar en la senda que ellos caminaron. Consideremos brevemente como ejemplo la vida de Abraham.

Abraham

Abraham es un modelo para los creyentes porque él es nuestro padre en la fe (Ro. 4:11-12).  Dios nos dice que miremos a Abraham a quien Dios lo llamó, lo bendijo y lo multiplicó (Is. 51:2). Por Abraham sabemos que el orden correcto es responder al llamado, luego su bendición y por último la multiplicación. El creyente no debe buscar primeramente la bendición, debe buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia (Mt. 6:33), la bendición debe ser una añadidura en su vida y no su objetivo principal. La obediencia alcanzará a aquellos que diligentemente escuchen la voz de Dios para guardarla y obedecerla (Dt. 28:1-2). Enumeremos algunas virtudes de la fe  de Abraham que debemos imitar para poder alcanzar el propósito de Dios para nuestra vida:

  1. Abraham la creyó a Dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios (Stg. 2:23)
  2. Dejó su tierra y su parentela, y la casa de su padre que servían a otros dioses (Jos. 24:2), y se fue a la tierra que Dios le había de mostrar (Gn. 12:5).
  3. Obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba (He. 11:8)
  4. Fue perfecto delante de Dios (Gn. 17:1)
  5. Creyó en esperanza contra esperanza (Ro. 4:17)
  6. No se debilitó considerando su cuerpo ya casi de 100 años (Ro. 4:19)
  7. Se fortaleció en fe dando gloria a Dios (Ro. 4:20)
  8. Estaba convencido que Dios era poderoso para cumplir lo que había prometido (Ro. 4:21)
  9. No rehusó sacrificar a Isaac (Gn. 22:16-17)
  10. Fue obediente a la voz de Dios (Gn. 22:16)
  11. Mandó a sus hijos y a su casa después de sí, que guardaran el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio (Gn. 18:19).
  12. Guardó el pacto de la circuncisión (Gn. 17:23)
  13. Dio los diezmos de todo (He. 7:2)
  14. No quiso ser enriquecido por el Rey de Sodoma y Gomorra (Gn. 14:22-23)
  15. Se apartó de Lot (Gn. 13:14)
  16. Habitó como extranjero en la tierra prometida (He. 11:9)
  17. Esperaba la ciudad de Sion, cuyo arquitecto y constructor es Dios (He. 11:10)

Cada una de estas acciones y actitudes de Abraham son ejemplo a imitar en nuestra vida; todas estas verdades tienen una aplicación espiritual que será de gran bendición en nuestra caminata hacia el cumplimiento del propósito de Dios en nuestra vida. Consideremos brevemente algunas de estas acciones y actitudes en Abraham:

Abraham fue obediente a la voz de Dios y fue llamado amigo de Dios. En la Palabra,  Dios revela que sus amigos son aquellos que guardan Sus mandamientos (Jn. 15:14). Al igual que Abraham, debemos dejar todo tipo de idolatría para ir a buscar la tierra de nuestra herencia. Todos debemos dejar en cierto sentido, nuestra tierra, parentela y la casa de nuestro Padre, porque todos debemos dejar de vivir como vive este mundo; debemos dejar toda tradición y estilo de vida que está en contra de la voluntad de Dios y vivir según la Palabra de Dios y no según nuestra cultura. Debemos ser extranjeros y peregrinos en ésta tierra (1P. 2:11) procurando alcanzar el santo monte de Sion que representa el lugar de Su reposo, Su morada (Sal. 43:3; Sal. 132:13-14; He. 12:22-23). Para todo aquel que ha nacido de nuevo, ha sido traslado del reino de las tinieblas al reino de Su amado Hijo (Col. 1:13); su ciudadanía está en los cielos (Fil. 3:20); por ello debemos buscar las cosas de arriba, no poniendo la mira en las cosas de la tierra (Col. 3:1). Nuestra vida en la Tierra debe ser utilizada para servir a Dios y hacer Su voluntad y no para buscar el cumplimiento de los deseos de nuestro corazón.

Por otro lado, al igual que Abraham debemos caminar en justicia y obediencia a todos los mandamientos que Dios nos ha dado, tanto nuestra descendencia natural como espiritual, para que Dios cumpla todo lo que nos ha prometido (Gn. 18:19). Para que las promesas de Dios sean cumplidas nuestra descendencia debe caminar en obediencia, y si hacen la voluntad de Dios, verán el cumplimiento de todo lo que Dios prometió (He. 10:36). Nuestra relación con Dios debe ir creciendo, el desafío es dejar de ser corderos para llegar a ser ovejas que escuchan su voz (Jn. 10:27).

Los recién convertidos son corderos que todavía no pueden escuchar o discernir correctamente la voz del Señor, necesitan crecer espiritualmente. Los niños espirituales son inexpertos para la Palabra de justicia (He. 5:13), ellos deben crecer de tal manera que puedan ejercitar sus sentidos en el discernimiento del bien y del mal (He. 5:14), es por ello la necesidad de beber la leche no adulterada porque es la que hace crecer para salvación (1P. 2:2).

Las doctrinas leche en la Palabra de Dios son 7 (He. 6:1-2):

  1. El arrepentimiento de obras muertas
  2. La fe en Dios
  3. Bautismo en Agua
  4. Bautismo en Espíritu Santo
  5. La imposición de manos
  6. La resurrección de los muertos
  7. El juicio eterno

Estas 7 doctrinas leche son indispensables para el buen crecimiento del creyente. Muchos fracasan en su vida cristiana porque no tienen un buen fundamento, y estos rudimentos de la doctrina de Cristo proveen al creyente un fundamento sólido para ir creciendo en la salvación que es en Cristo Jesús.

Mapas

El viaje de Israel es un ejemplo perfecto de nuestra caminata hacia el cumplimiento del propósito de Dios en nuestra vida. Israel salió de Egipto para ir a la tierra de Canaán y conquistar el Monte de Sion el cual era su destino final. Moisés recibió la revelación de Dios del destino final de Israel y lo expresó en su canto cuando cruzaron el mar rojo él dijo: “Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, En el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado” Éxodo 15:17.

Dios por Su misericordia condujo a Su pueblo Israel, lo llevó con Su poder a Su santa morada que es el monte de Sion (Ex. 15:13; Sal. 132:13-14). De igual manera lo que para Israel fue un viaje material para nosotros es un viaje espiritual. Salimos de Egipto que representa el mundo para ir al monte de Sion espiritual que representa alcanzar la madurez para ser parte de la Iglesia de los primogénitos, que son aquellos justos que permitieron que Dios les hiciera perfectos (He. 12:22-23).

Los mapas por tanto, son versos de la Biblia que nos ayudan para ir caminando hacia el Santo monte de Sion. Existe el Santo monte de Sion en el cielo que es el lugar más exaltado donde se encuentra el trono de Dios (Ap. 14:1); el monte de Sion en Jerusalén que fue donde David llevó el arca del pacto (2º S. 5:7; 1Cr. 11:5, 7; 1Cr. 15:1) y el monte de Sion espiritual al que somos llamados (He. 12:22). Alcanzar el monte de Sion espiritual significa conquistar todos nuestros enemigos y alcanzar el reposo de Dios. Aquellos que alcanzan el monte de Sion espiritual son los que llegan a ser Su morada (Jn. 14:23), ellos alcanzan la gloria de Dios y llegan a ser Su habitación, y son llenos de la plenitud de Dios (Ef. 3:19).

Es el deseo de Dios que recibamos dos tipos de revelación en la Palabra: como lámpara para iluminar nuestros pasos, pero también como lumbrera para iluminar nuestro camino (Sal. 119:105).  Necesitamos la revelación del propósito de Dios en nuestra vida que sería la Palabra de Dios como lumbrera, pero también necesitamos la revelación de cómo llegar a alcanzar ese propósito para nuestra vida, que sería la Palabra de Dios como lámpara. Consideremos algunos de estos versos que son como mapas en nuestra caminata cristiana:

Una revelación progresiva del Señor Jesús

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Juan 14:6

Los perdidos conocen al Señor Jesús como camino y de esta manera experimentan la salvación. Pero la revelación del Señor debe crecer, y es necesario conocerlo como la verdad que es la Palabra de Dios (Jn. 17:17). Y luego la revelación debe proseguir hasta conocerlo como la vida, porque el propósito de Dios es que alcancemos madurez y Su naturaleza en nosotros pueda ser desarrollada hasta que seamos conformados a la imagen del Hijo de Dios. 

La escalera de la perfección

“vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 2 Pedro 1:5-7.

La fe es el comienzo de nuestra carrera, pero luego debemos proseguir para ir creciendo en el carácter del Señor y con Su gracia se irán  añadiendo todas estas características de las que el Apóstol Pedro nos habla.

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” 1 Corintios 13:13.

Los niños espirituales reciben la fe, los jóvenes han alcanzado la esperanza, y los padres han alcanzado el amor “ágape” de Dios que se describe en 1ª de Corintios 13.

Requisitos para morar en Sion

“Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás” Salmo 15:1-4.

Requisitos para subir al monte de Sion

“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación” Salmo 24:3-5.

Características de los reyes

“ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano. Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino. Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia. Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel” Deuteronomio 17:15-20.

Estas características naturales de los reyes en Israel nos enseñan verdades espirituales para poder llegar a ser reyes que reinan en vida por medio de la abundancia de gracia y el don de la justicia (Ro. 5:17).

Defectos sacerdotales

“Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado, o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano, o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado. Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová. Hay defecto en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios. Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas, podrá comer. Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico.” Levítico 21:18-23.

Estos defectos sacerdotales representan enfermedades espirituales que nos descalificarán para ser sacerdotes, por ello necesitamos que el Señor quite toda imperfección espiritual que nos impida llegar a ser sus sacerdotes.

Requisitos para ser la Esposa de Cristo

“Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia.

Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová” Oseas 2:19-20;

Cristo Jesús se casará con una esposa madura y hay requisitos para aquellos que han de ser la esposa del Cordero.

Progresión del Amor a Cristo

“Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta entre lirios” Cantares 2:16

“Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; El apacienta entre los lirios” Cantares 6:3.

“Yo soy de mi amado, Y conmigo tiene su contentamiento” Cantares 7:10.

Nuestro amor hacia nuestro Dios debe ir creciendo hasta el punto que nuestro deseo sea agradarle y complacerle en todo olvidándonos de nosotros mismos.

El fruto del Espíritu

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” Gá. 5:22.

Es el deseo de Dios que el fruto del Espíritu madure de tal manera que ese huerto despida sus agradables aromas (Cnt. 4:16) para invitar a sus amigos para disfrutar de sus deliciosos frutos.

El Tabernáculo de Moisés

“Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario” Salmo 68:24.

“Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios” Hebreos 9:24.

Cada mueble del tabernáculo representa una obra que el Espíritu Santo quiere hacer en nosotros con el objetivo de llevarnos a Su gloria. Cada mueble del tabernáculo de Moisés es una revelación del Señor Jesús que fue cumplida en Su ministerio y debe ser cumplida también en nuestra vida para ser hechos conformes a Su imagen.

El Viaje de Israel

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento  espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” 1 Corintios 10:1-11.

El viaje de Israel es el tipo de nuestro viaje desde Egipto hacia el monte de Sion y nos revela las etapas y procesos por los cuales hemos de pasar para poder conquistar nuestra herencia y alcanzar el reposo de Dios.

El Juicio por el pecado

“¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré” Judas 1:11

“Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” Judas 1:5-7.

“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos  destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados 8  (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio” 2 Pedro 2:1-9

“Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” Mateo 7:20-23.

“Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego;  porque no hay acepción de personas para con Dios. Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados” Romanos 2:1-12.

Nuestro Santo Dios juzgará el pecado y estos versos nos revelan ejemplos de Sus juicios, como también las cosas que el Señor va a juzgar.

Que nuestro Dios por medio de sus modelos y muchos mapas que tienen las Sagradas Escrituras nos ayuden a caminar en justicia, santidad y verdad hasta alcanzar Su propósito para nuestras vidas.

Que el Señor te bendiga grandemente

Tu siervo en Cristo Jesús,

Rev. Raúl E. Aguilar F.

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